Mucho se ha dicho sobre la importancia que han tenido los bosques mexicanos para la conservación de su biodiversidad, una de las más ricas del planeta. Se sabe que poco más de la mitad del territorio corresponde a áreas forestales, y que de estas, el 80% se encuentra bajo un régimen de propiedad social. Estos datos evidencian una premisa expuesta en las agendas ambientales globales: los bosques son de quienes los cuidan y trabajan.

Numerosas investigaciones advierten una problemática que ocurre de manera frecuente, a propósito de esta sentencia. Y es que la tenencia de la tierra no encuentre un lugar en las métricas para generar regulaciones forestales. En México, la normatividad forestal es difusa con respecto a los derechos a la tierra y, por tanto, el aprovechamiento y buen manejo de los recursos naturales se vuelve un gran reto para las comunidades forestales. Los dueños de los bosques se enfrentan a regulaciones complicadas, pero también a programas inoportunos para generar desarrollo sustentable, que básicamente se apoyan del “no hacer” en el bosque.

La productividad, manejo y mejora de los recursos que provee el sector forestal ha sido desde siempre la labor de las comunidades indígenas y locales. De su labor colectiva se desprende el potencial que pueden o no tener los servicios ambientales. Lo anterior ha sido confirmado por diversos estudios. El más concreto es el Atlas de la propiedad social y servicios ambientales en México, realizado por el Registro Agrario Nacional (RAN), en colaboración con el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA por sus siglas en inglés).

 

Este dinámico Atlas ofrece un panorama estadístico y visual sobre la importancia de la tierra como motor de desarrollo económico, y su impacto en la mejora de los servicios ambientales. Con el fin de ilustrarte cuantitativamente qué significa la propiedad social para un país forestal como México, compartimos en breve una lista derivadas del Atlas; 10 datos fundamentales sobre la importancia de la propiedad social en este país:

1. Siendo uno de los 15 países más extensos del Mundo, México cuenta con 26 millones de personas pertenecientes a la comunidad rural. Si esta población formara otro país, se encontraría entre las 50 más pobladas del planeta, lo que nos da una idea de la magnitud de las necesidades rurales que los recursos naturales deben cubrir.

2. La propiedad social se compone de diversos núcleos agrarios, y a su vez por dos regímenes importantes: el ejido y la comunidad. El hecho de que más de la mitad de la superficie mexicana se encuentre distribuida en unos 30,000 ejidos, hace de la tenencia de la tierra un  modelo único en el mundo.

3. Actualmente existen 29,441 ejidos y 2,344 comunidades en el territorio nacional (un 53 % de la superficie total del país, que bien podría formar un país de la extinción de Bolivia o Egipto).

4. Resulta interesante recordar que las zonas con más biodiversidad del mundo concentran el mayor número de lenguas indígenas. En México existen hablantes de 11 familias lingüísticas indoamericanas, de las cuales 10 se encuentran dentro de la propiedad social del país.

5. Existen 11,107 núcleos agrarios forestales a nivel nacional.

6. 124 de estos núcleos se consideran de alto potencial en cuanto a servicios ambientales refiere.

7. Este hecho demanda a la política pública, una capacitación, asesoría y financiamiento más comprometidos con la gestión de sus recursos.

8. La Península de Yucatán es la más fértil en cuanto a servicios ambientales en calidad “prioritaria” refiere (un 43% de la suma total de los NA). Dichos núcleos agrarios son considerados prácticamente forestales (91 % de ellos).

9. El manejo efectivo de los núcleos agrarios forestales, tiene gran impacto por su potencial para contribuir a la conservación de la biodiversidad, la retención y captura de carbono (asociado al cambio climático) y la regulación de condiciones hidrológicas en cuencas.

10. México es uno de los países más megadiversos del planeta con un territorio agropecuario también extenso. En este sentido, el manejo sustentable, las estrategias para el desarrollo rural y la conservación resultan de importancia crucial para su buen desarrollo.

 

Lee aquí el Atlas de la propiedad social completo. 

 

*Imágenes: 1) Atlas de la propiedad social en México; 2) Nacho Doce/Reuters