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Colectivo de mujeres mayas participa en taller sobre manejo de conflictos

Mujeres en el ejido San Felipe Oriente se dedicaban originalmente a la selección y envasado de carbón vegetal, para la Cooperativa “Caleña”, pero dieron el salto y ahora también desarrollan su propia iniciativa para producir miel de melipona La resolución de conflictos permite entender las diferencias de opiniones y caminar hacia un mismo objetivo con […]

AUTOR: CCMSS|07/08/2018

El Consejo Civil Mexicano para la Silvicultura Sostenible – Península de Yucatán (CCMSS-PY) desarrolla un programa formativo dirigido a  un colectivo de mujeres mayas, en el Ejido San Felipe Oriente, municipio de José María Morelos, quienes incursionan en la meliponicultura a partir de este año.

Las mujeres son esposas de los ejidatarios que, en 2015, fundaron la cooperativa “Caleña” para producir carbón vegetal y, posteriormente, comercializarlo directamente en hoteles y restaurantes de la Riviera Maya, en Quintana Roo, como parte de un nuevo esquema lanzado por el Consejo hace un año, conocido como “Plataforma de Cooperación Comercial” (PLACCO).

Gabriela Ortega, encargada del Área de Inclusión y Participación Social del CCMSS-PY, explica que desde el año pasado facilitó una serie de talleres en temas de organización, liderazgo, derechos humanos, perspectiva de género, entre las esposas de los asociados de “Caleña”, encargadas de acopiar, seleccionar y envasar en costales de tres y 18 kilos, el carbón vegetal, producido con base en procesos ambientalmente sustentables.

Sin embargo, a partir de este año, las mujeres dieron un paso hacia delante como grupo autónomo, estableciendo meliponarios para producir la miel que producen los mayas desde la antiguedad, por lo que los talleres fueron retomados para fortalecer sus conocimientos y capacidades organizativas.

“Ahorita como entraron a la actividad de producción de miel de melipona, quedamos en retomar algunos de los talleres para fortalecerse, no como las empleadas de la cooperativa, ni como las esposas de los socios, sino para consolidarse como Colectivo de Mujeres”, expresó Ortega.

Cada una de las 10 integrantes del grupo de mujeres, tienen dos cajas de abejas melipona, y participan de un proceso de capacitación para su manejo.

Entre las tareas pendientes, el colectivo de mujeres está en busca de un nombre para definir su identidad.

El taller de resolución de conflictos del sábado pasado, incluyó además de pláticas y dinámicas, dramatizaciones que les permitieron expresar los conflictos que viven cotidianamente en el pueblo y la forma adecuada de resolverlos, desde su propia identidad y perspectiva.

“Ellas siempre están dispuestas a trabajar y eso es muy bonito. En este caso es la primera vez que hacemos dramatizaciones y fue muy enriquecedor y (ellas) muy participativas.

“Todas nos llevamos esta idea de no ver el conflicto como algo negativo, sino más bien como una oportunidad para crecer, para entender que somos diferentes y creo que quedó bastante claro con los ejemplos que ellas pusieron y de cómo se presentan situaciones de crisis y se pueden resolver; cómo no me ‘clavo’ en un conflicto, no lo personalizo, sino lo veo más como una oportunidad”, consideró Gabriela.

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