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En Coixtlahuaca, sacar agua de las piedras se ha vuelto una realidad. En un predio de 521 hectáreas –que presentaba severos problemas de degradación y que se pensaba, estaba condenado a ser un desierto–, el trabajo comunitario, las ganas de salir adelante y la silvicultura se han comprometido a regenerar la tierra y hacer crecer un pequeño bosque.

En esta zona, la más árida del noroeste de Oaxaca, se alcanzan temperaturas superiores a los 40 grados centígrados. Sus habitantes jamás se hubieran imaginado que sus esfuerzos por generar vida en ese lugar, donde sólo había piedras blancas y arena, iban a prosperar. Hoy en día y luego de varios años de trabajo de reforestación y actividades de retención de suelo, ya se puede apreciar el verdor de los árboles y una regeneración constante de su biodiversidad.

En San Juan Bautista Coixtlahuaca, las y los comuneros muestran orgullosos los resultados de sus trabajos de regeneración de las tierras degradadas. A la distancia se pueden apreciar los largos zurcos o “bordo-zanja” de arena blanca que construyeron y que permiten la acumulación de agua de forma natural durante la época de lluvias. Esa humedad retenida por los zurcos es la que permite que los pinos que se han sembrado crezcan y no se sequen.

 

Un desierto convertido en bosque

Rafael Juárez Lara, presidente del Comisariado de Bienes Comunales de Coixtlahuaca, relata que cuando era niño, en la escuela les mostraban en sus libros de texto cómo esta región de la Mixteca, particularmente la comunidad de Coixtlahuaca, sería un desierto en 50 años, “pero en estos años se han conocido estudios que demuestran que esta zona fue un bosque y también se han hallado incluso fósiles de especies como mamuts.”

De acuerdo con la historia de las comunidades de la región, la aridez de las tierras posiblemente se debió a una invasión de pueblos vecinos que pretendían dominar a la comunidad chocholteca-mixteca en Coixtlahuaca, y que terminaron quemando y arrasando todo. Otra versión, refiere Rafael, es que ante el crecimiento poblacional de esta ciudad –donde se estima pudieron habitar hasta 100 mil personas–, la siembra para asegurar la alimentación terminó con el bosque, hasta que los habitantes tuvieron que irse por falta de recursos naturales.

Sin importar el motivo que originó la degradación de estos suelos, todos los habitantes de la comunidad están empeñados en regenerar estas tierras. Desde hace 17 años emprendieron la misión de recuperar la zona de “suelos desnudos que no cuentan con vegetación y no pueden retener la humedad de las escasas lluvias que los mojan.”

Al explicar el proceso de restauración de la tierra, el presidente de comisariado detalla que “en el 2002 se comenzaron los trabajos de recuperación de suelos; en 2008 se sembraron más pinos y en 2014 continuamos con labores de reforestación. Ya hay plantas que han crecido de forma natural, provenientes de las semillas de los árboles que se plantaron en un inicio, donde las condiciones de mejoramiento de los suelos han permitido su reproducción”.

 

Comunidades que se organizan para recuperar sus bosques

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Bernardo Serra Santiago, presidente de Bienes Comunales de Villa de Tamazulapan del Progreso, localidad vecina a Coixtlahuaca, apunta que para alcanzar estos resultados se requirió el trabajo conjunto de 30 comisariados de bienes comunales de la región: “nos organizarnos y se hizo el nombramiento de un comité de gestión para buscar cómo restaurar nuestra tierra. Este trabajo nos ha permitido integrarnos como comunidades, en cada localidad y con nuestras familias; los jóvenes y los niños también se han sumado a estos esfuerzos”. Incluso varias especies de árboles como el Pinus Oaxacana y Gregii y árboles endémicos como el “Ramón,” se abren paso entre las piedras calizas y ya conforman un bosque joven.

Luego de 17 años, advierte, “ahora podemos ver los beneficios de tener manchones verdes, en vez de una peña sin nada; teníamos suelos blancos y ahora ya se ven los árboles. En cinco años ya se verá tapada de verde toda la loma,” asegura.

Por su parte Rafael Juárez, resalta que las comunidades que luchan por recuperar sus bosques y se han sumado a las tareas de regeneración de suelos y reforestación son Santa Cruz Capulalpan, Santiago Tepetlapa, San Mateo Tlapiltepec, San Cristobal Suchixtlahuaca, Santa María Nativitas, Tamazulapan Villa del Progreso, Teopan, Santiago Tejopan, Tlacotepec, Yihuitlan, Concepción Buenavista, Santa Cruz Corunda, Tequixtepec, San Miguel Astatla y Tepelmeme, entre otras.

Los comisariados de la mixteca oaxaqueña coinciden en la importancia que ha tenido el tequio (trabajo comunitario no remunerado) para la reforestación: “al principio, con barreta y pala teníamos que venir a hacer las cepas para luego plantar; así vimos cómo se regeneraban los suelos, y al saber que había un pequeño apoyo para trabajar, las comunidades han puesto más interés, porque la tarea no es fácil, en este tipo de suelo, bastante duro, se sacan chispas a la hora de excavar”, asevera.

 

Los beneficios de una tierra sana

Todos los comuneros y habitantes de la región se suman a las tareas de reforestación: adultos mayores, mujeres, jóvenes y niños. Además, evitan que se introduzca el ganado en las áreas de recuperación para evitar que se dañen las plantas.

Bajo los parámetros de la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR), las 521 hectáreas regeneradas y reforestadas, ya son consideradas un bosque, con pinos que alcanzan hasta tres metros de altura, a los que se suman pequeños arboles endémicos de “Ramón”, arbustos y cactáceas. Adicionalmente, la CONAFOR refiere que como parte de la validación de un predio como bosque se requiere que exista biodiversidad, tales como aves y mamíferos. Todos esos requisitos los cumple esta área en proceso de recuperación: “hemos avistado aves, liebres, conejos. De hecho, en la zona más espesa del bosque desde hace dos años vive una familia de coyotes, gracias a estos trabajos de reforestación y conservación,” subraya Rafael Serra.

De igual forma, “este tipo de trabajos permite captar miles y miles de litros de agua que abastecen de manera natural los mantos freáticos y llegan a la comunidad, entonces recuperamos suelos, cambiamos la aridez y abastecemos los mantos friáticos.”

Satisfechos de mostrar sus avances, los comuneros de Coixtlahuaca comentan que su siguiente gestión será acudir a la Secretaría de Educación Pública para solicitar la adecuación de los libros de texto que refieren que la Mixteca es una zona desértica y completamente árida, porque ahora lo que se tiene son bosques.

 

*Fotografías: 1) Rotativo de Oaxaca; 2) old.nvinoticias; 3) mexico-impresiones.blogspot; 4) teveca.cat