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Reconocer formal y legalmente a las comunidades indígenas como propietarias de bosques y selvas alrededor del mundo, es sin duda uno de los recursos más efectivos para la conservación de dichos territorios. Esto se ha demostrado en diversos países, y destaca el caso de seis naciones latinoamericanas[1] que han cosechado notables éxitos con políticas que favorecen la tenencia legal de la tierra. Ahora, un estudio reciente[2], publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, se suma a la lista de pruebas que respaldan dicha premisa.

Investigadores estadounidenses advirtieron que tras otorgar títulos formales de propiedad a comunidades indígenas en la región amazónica de Perú, la deforestación en esta área se redujo en un 75%. Esto se concluyó tras analizar imágenes satelitales de la zona, comparando la cubierta forestal antes y tan solo dos años después de la certificación de propiedad.

En Perú hay más de diez millones de hectáreas de superficie forestal, controladas por alrededor de 1,200 comunidades comunidades indígenas, quienes han recibido títulos de propiedad en los últimos 35 años. Para que estos grupos puedan realmente fungir como guardianes de dichos territorios ante la tala ilegal e intereses diversos, es fundamental que se les reconozca plenamente su calidad de propietarios: “Las comunidades sin títulos carecen de la fuerza legal para oponerse a la intrusión de sus tierras”, advirtió a la Thomson Reuters Foundation, Allen Blackman, miembro del Banco Interamericano de Desarrollo, institución que participó en la autoría del estudio.

La urgencia por proteger la selva peruana trasciende los intereses de este país, así como de las otras ocho naciones que comparten una porción del Amazonas. Al tratarse del área forestal más grande del planeta, su capacidad para secuestrar carbono y disminuir así las emisiones –y por lo tanto desacelerar el calentamiento global– resulta decisivo. En pocas palabras, si consideramos el papel que los bosques juegan en relación al cambio climático, su cuidado y restauración es un tema prioritario y de interés global.

En décadas recientes ha ido consolidándose una tendencia entre países en desarrollo, que consiste en descentralizar la gobernanza sobre las áreas forestales y legar a grupos indígenas y comunidades locales el cuidado y aprovechamiento de las mismas. Los resultados cosechados hasta ahora apuntan a que esta apuesta es acertada y a que debieran rediseñarse los marcos legales y políticas públicas para favorecerla.

Por lo pronto, está claro que también en Perú ha resultado sustancialmente benéfico, y en muy poco tiempo, dotar a las comunidades con títulos de propiedad sobre los bosques y selvas. Este mismo recurso ha probado ser poco costoso y viable en muchos otros países, además de conllevar beneficios no solo medioambientales, también sociales, económicos y culturales.

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Imágenes: 1) Inhabitat; 2) PNAS.

 

 

[1] PROFOR (2015), Securing forest tenure rights for rural development, Profor / World Bank Group.

[2] PNAS (2017), Titling indigenous communities protects forests in the Peruvian Amazon, Proceedings of the National Academy of Sciences.