Autor/Autores: Petkova, Elena / Larson, Anne / Pacheco, Pablo (editores)
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Sinopsis:

Gobernanza forestal, descentralización y REDD+ en América Latina

Los bosques y su gobernanza han sido objeto de creciente atención en los últimos años. Un factor que ha estimulado este interés es el reconocimiento del hecho que la deforestación contribuye de forma significativa a las emisiones de gases de efecto invernadero. Al respecto, se está diseñando el mecanismo emergente REDD+ (reducción de emisiones derivadas de la deforestación y degradación de los bosques) bajo la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) con el objetivo de emplear incentivos financieros para mejorar el papel que juegan los bosques en aminorar el cambio climático.
Tal como lo definen la CMNUCC y su Plan de Acción de Bali, REDD+ se refiere a «los enfoques de política e incentivos positivos para las cuestiones relativas a la reducción de las emisiones derivadas de la deforestación y degradación de los bosques en los países en desarrollo, y la función de la conservación, la gestión sostenible de los bosques y el aumento de las reservas forestales de carbono en los países en desarrollo». El signo «más», añadido en 2009, indica un amplio acuerdo que establece que se debe incluir el aumento de las reservas de carbono en los mecanismos REDD.
Los bosques juegan un papel importante en los flujos globales de carbono, como sumideros y como fuentes de emisiones de carbono. Adicionalmente, conservan la fertilidad del suelo, contribuyen a proteger la calidad del agua, mantienen el equilibrio ecológico y preservan la mayor parte de la biodiversidad terrestre. Asimismo, apoyan directamente los medios de vida de más de 1.400 millones de personas pobres en el mundo. Para capturar estos valores y preservarlos, se espera que REDD+ proporcione beneficios colaterales como la conservación de la biodiversidad y el alivio a la pobreza.
A pesar de las vacilantes negociaciones en las conferencias de las partes de la CMNUCC, los acuerdos sobre REDD+ siguen avanzando, particularmente a través del Acuerdo de Colaboración Provisional sobre REDD+ (Interim REDD+ Partnership), un grupo compuesto por más de 60 donantes y países en desarrollo. Estos acuerdos suponen una promesa y un compromiso de flujos financieros para países en desarrollo, con importante superficie de bosques tropicales. Este financiamiento brindará la oportunidad de modificar las trayectorias actuales de desarrollo basadas en la extracción, el agotamiento y la sustitución de los bienes forestales, usualmente a expensas de derechos y medios de vida de poblaciones locales. No obstante, cambios en las trayectorias de desarrollo dependerá de reformas de la gobernanza que van mucho más allá del sector forestal, involucrando políticas macroeconómicas y sectoriales en sectores como la agricultura, las finanzas y el comercio.

No obstante, después del entusiasmo inicial por el potencial de REDD+, ha crecido la preocupación por la efectividad de este emprendimiento global. Por ejemplo, Ostrom argumenta que las iniciativas para reducir los riesgos asociados a la emisión de gases de efecto invernadero deberían fomentar enfoques policéntricos, que podrían lograr beneficios a múltiples escalas y para diferentes actores. Otros están preocupados por los impactos de REDD+ sobre los pueblos y las comunidades indígenas, la capacidad de los gobiernos para presentar informes adecuados sobre las reducciones de emisiones o para controlar posibles casos de corrupción. Después de todo, REDD+ es más que un esquema de financiamiento para países en desarrollo y probablemente evolucionará hacia un sistema de comercio de carbono basado en el mercado. No obstante, esta última opción conlleva múltiples intereses en juego por varios actores y es mucho más polémica.
En ese contexto, los formuladores de políticas han empezado a darse cuenta en qué medida el éxito de REDD+ depende de cambios en la gobernanza forestal a múltiples niveles. Los numerosos temas controversiales que emergen de las múltiples reivindicaciones sobre los bosques, sus usos y sus valores ha estimulado el interés en conocer más sobre los obstáculos y desafíos para mejorar la gobernanza forestal. Como resultado, ha aumentado la necesidad de impulsar la investigación.
A menudo, los bosques se han tratado como «tierra ociosa» a los que se les debe dar un uso «productivo», y solo en el pasado reciente se han reconocido las múltiples funciones y los valores de los bosques. Las actividades de agricultura y ganadería, minería e infraestructura siguen ejerciendo presiones directas e indirectas sobre los bosques, aportando el 15% del cómputo global de emisiones de gases efecto invernadero. El crecimiento de estos sectores se sustenta cada vez más en la creciente demanda de mercados y políticas nacionales y mundiales que aumentan las presiones sobre los bosques. Casi siempre estas políticas buscan el beneficio de grupos relativamente pequeños pero poderosos, que en el pasado se han opuesto a cualquier revisión del statu quo y que, probablemente, continúen haciéndolo. El mayor desafío en la actualidad para la investigación sobre la gobernanza forestal es analizar cómo se han gobernado diversos valores y usos forestales, extraer lecciones sobre las causas de éxito y fracaso e identificar futuras opciones y respuestas de políticas para un cambio transformador si los bosques y REDD+ han de lograr su potencial.

 

Autores: Petkova, Elena / Larson, Anne / Pacheco, Pablo (editores)