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Impulso a las comunidades forestales e inversiones con visión de territorio para lograr un mejoramiento ambiental

  El trabajo que realizan las comunidades y ejidos de nuestro país, en cuanto al manejo y aprovechamiento los recursos naturales, es fundamental para asegurar la conservación y restauración de esos importantes ecosistemas, y al mismo tiempo, esas actividades de manejo sustentable les permiten mejorar sus condiciones de vida, señala María Amparo Martínez Arroyo, directora […]

AUTOR: Gerardo Suarez|08/01/2018

 

El trabajo que realizan las comunidades y ejidos de nuestro país, en cuanto al manejo y aprovechamiento los recursos naturales, es fundamental para asegurar la conservación y restauración de esos importantes ecosistemas, y al mismo tiempo, esas actividades de manejo sustentable les permiten mejorar sus condiciones de vida, señala María Amparo Martínez Arroyo, directora general del Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC).

Explica que en el contexto que vivimos de cambio climático, muchas de las actividades productivas “tradicionales” que se desarrollan en el medio rural deberán cambiar, deberán adaptarse porque, así como el entorno es distinto, las necesidades también se han transformado.

María Amparo Martínez plantea que “la contaminación que llega a los bosques proveniente de las ciudades cercanas impacta el paisaje, esto implica la necesidad de desarrollar  un tratamiento distinto a los recursos”.

En este sentido, destaca que es necesario que las comunidades diversifiquen sus  actividades productivas, a la par de aprender nuevas técnicas sustentables para la conservación y restauración de los ecosistemas, alineadas a los instrumentos de política internacional como los Objetivos de Desarrollo Sostenible y el Acuerdo de Paris.

Señala que no podemos seguir impulsando sistemas productivos que degradan el medio ambiente como la ganadería extensiva o la agricultura demandante de grandes cantidades de agua y agroquímicos. Debemos, en cambio, impulsar los esfuerzos de comunidades rurales vinculadas a la agroforestería, a la producción de mieles y a la silvicultura comunitaria, deben fomentarse porque éstas sí contribuyen a la provisión de servicios ecosistémicos y a la conservación de la biodiversidad.

 

Comenta que en términos de inversiones en el sector ambiental “siempre diremos que hacen falta recursos, pero más bien tenemos un enorme potencial en gastar de forma más óptima los recursos con los que contamos”.

Resalta la necesidad de fijar un componente de transversalidad que nos permita hacer sinergias y encontrar los puentes en la asignación de esos recursos para lograr un mejoramiento ambiental. Realizar asignaciones del presupuesto de forma holística “siempre será más sustentable que hacer grandes inversiones en un único aspecto o sector, para ello, requerimos analizar todas las actividades que se realizan en un territorio, de manera que podamos optimizar los recursos”.

Sobre las actividades extractivas, como la minería, que son una seria amenaza para la integridad de los territorios y la biodiversidad, la directora del INECC indica que, en las Áreas Naturales Protegidas, al menos en la parte legal están reguladas; lo que debemos garantizar es que esta legislación se cumpla.

Apunta que con el sector industrial se deben establecer las acciones necesarias para garantizar la restauración de las zonas en las que trabajan, y procurar que los beneficios que se deriven de esas acciones repercutan positivamente en la vida de las comunidades dueñas de esos territorios.

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