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Las comunidades forestales de Oaxaca, ejemplo en el mundo

Las comunidades de la Sierra Juárez de Oaxaca se han convertido en un ejemplo casi único en el mundo por su nivel de organización para el manejo y aprovechamiento de sus recursos forestales. Las empresas forestales comunitarias de esta región han consolidado esquemas productivos que generan bienestar para las comunidades y que no ponen en […]

AUTOR: Gerardo Suarez|08/11/2018

Las comunidades de la Sierra Juárez de Oaxaca se han convertido en un ejemplo casi único en el mundo por su nivel de organización para el manejo y aprovechamiento de sus recursos forestales.

Las empresas forestales comunitarias de esta región han consolidado esquemas productivos que generan bienestar para las comunidades y que no ponen en riesgo la conservación de la gran biodiversidad que albergan sus territorios, por el contrario, esta región oaxaqueña es una de las 18 con mayor importancia mundial por su enorme diversidad biológica y cultural.

El trabajo de manejo del bosque que han llevado a cabo durante cientos de años estas comunidades indígenas es precisamente lo que ha permitido que la diversidad biológica se conserve.

La doctora Leticia Merino, investigadora de la UNAM e integrante fundadora del Consejo Civil Mexicano para la Silvicultura Sostenible, explica que, gracias a su geografía, la Sierra Juárez cuenta con muchos nichos biológicos, un claro ejemplo de ello son las distintas especies que se encuentran distribuidas en cada uno de los costados de la sierra.

Para la especialista una de las mejores formas de garantizar la conservación de la biodiversidad y los ecosistemas forestales es a través de su manejo y aprovechamiento sustentable. “En diversos momentos la conservación sin tocar no ha dado buenos resultados. Si los bosques no se manejan se plagan, se incendian y se degradan”, resaltó durante su ponencia magistral en el marco de la Expo forestal de Ixtlán de Juárez, Oaxaca.

“Le debemos mucho a estas comunidades indígenas de la Sierra, pues con su trabajo contribuyen a la generación de servicios ecosistémicos de calidad y la conservación de la biodiversidad. La diversidad biológica es el sustento de los procesos de regulación del clima; y Oaxaca es un lugar único en el mundo por su gran diversidad biológica y cultural”, explicó.

A nivel mundial la propiedad de los bosques corresponde en una gran mayoría a los gobiernos, con un 80 por ciento; en segundo lugar, la propiedad privada de los bosques representa un 21 por ciento y, solo el 9 por ciento corresponde a propiedad comunitaria. La mayoría de esta superficie forestal de propiedad colectiva se ubica en América Latina, particularmente en México.

Dra. Leticia Merino (izquierda), Sen. Susana Harp y Comisariado de bienes comunales de Ixtlán de Juárez, Felix Ruiz.

Leticia Merino refirió que, en el estado de Oaxaca, la propiedad de los bosques en un 90 por ciento corresponde a comunidades. Las comunidades deciden cuáles son los usos de sus territorios y quiénes tienen derecho a aprovechar los recursos. Estas comunidades se rigen bajo un sistema de usos y costumbres en el que las decisiones se toman colectivamente en asamblea.

“Muchas de las comunidades de la Sierra Juárez tienen amplia experiencia en la organización y gobernanza autónoma, participativa e independiente. Tienen un sistema de toma de decisiones que es una auténtica plataforma para la defensa de la soberanía sobre sus territorios”, subrayó.

Dijo que, gracias a la conformación de sus empresas forestales comunitarias, estas comunidades han mejorado su calidad de vida, porque cuentan con fuentes de empleo e ingresos. Este modelo de gestión del territorio es admirado en todo el mundo, aunque lamentó que es poco reconocido en nuestro país.

Por otra parte, indicó que los derechos territoriales en México aún están incompletos y se ven amenazados por muchas presiones e intereses económicos, como la minería, la industria inmobiliaria, la agroindustria y el turismo. “Aunque las comunidades son dueñas de la tierra, el Estado tiene la titularidad del agua y del subsuelo”.

El hecho de que el 70 por ciento de los bosques en México sean propiedad de ejidos y comunidades no es fortuito, se debe a las distintas luchas que han enfrentado estos pueblos para defender sus territorios.

Comuneras y Comisariado de bienes comunales de Teococuilco de Marcos Pérez, Sierra Juárez, Oaxaca.

A lo largo de la historia del país las comunidades y pueblos indígenas se han enfrentado a la imposición de modelos de desarrollo que chocan con su visión del desarrollo y el territorio, pero gracias a las movilizaciones sociales muchas de las comunidades han logrado mantener su autonomía.

En 1956, por ejemplo, el Gobierno Federal decretó concesionar los bosques de las comunidades a empresas paraestatales y privadas. Las comunidades no tenían derecho de manejar y aprovechar sus propios bosques, pero gracias a una fuerte movilización en la Sierra Juárez, a inicios de la década de los 80, se lograron amparar contra la renovación de estos decretos en 1983, y así, en todo el país las comunidades y ejidos dueños de los territorios pueden manejar y aprovechar estos recursos.

Si bien las comunidades forestales han logrado avances muy importantes, aún hay retos que superar como la excesiva regulación para el manejo de los bosques, la necesidad de un relevo generacional, avanzar la inclusión de mujeres y jóvenes en la toma decisiones; y fortalecer las capacidades productivas locales.

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