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INDC de México: avances importantes, pero queda mucho por hacer

México dio un paso al frente en la lucha contra el cambio climático y fue el primer país en desarrollo en anunciar su Contribución Determinada Nacionalmente (INDC, Intended Nationally Determined Contribution) para la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. El compromiso de México es ambicioso y supone que en 2030 el país registrará […]

AUTOR: Sergio Madrid Zubirán|02/04/2015

México dio un paso al frente en la lucha contra el cambio climático y fue el primer país en desarrollo en anunciar su Contribución Determinada Nacionalmente (INDC, Intended Nationally Determined Contribution) para la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. El compromiso de México es ambicioso y supone que en 2030 el país registrará 25% menos emisiones que en 2013. Por el momento no se han establecido las medidas específicas para lograr esta meta de mitigación, pero sí se han delineado algunas estrategias respecto de la adaptación al cambio climático. Al respecto, en lo que toca al sector forestal y al campo en general hay un elemento preocupante: en contraste con la Estrategia Nacional de Cambio Climático, el énfasis se pone en la reforestación, la aforestación y la conservación, en lugar de apostar por el desarrollo sustentable y la gestión y manejo integrales de los territorios rurales y forestales.

Así, en las acciones comprometidas en el documento presentado por el gobierno mexicano en el marco de la “adaptación centrada en ecosistemas”, se habla de eliminar la deforestación, de reforestar cuencas hidrológicas, de conservar y restaurar ecosistemas con énfasis en Áreas Naturales Protegidas, de aumentar los Programas de Conservación de Especies, de garantizar el manejo integrado del agua y de aumentar la captura de carbono y fortalecer la protección de las costas a través de esquemas de conservación y recuperación de ecosistemas marinos y costeros. La lista es larga, pero con un gran ausente: el manejo forestal sustentable.

De seguir este camino, México estaría dejando de lado una herramienta importantísima para la adaptación frente a los cambios que se avecinan. Más bien, habría que abonar en el camino que ya se abrió, como muestra la Estrategia Nacional de Cambio Climático del país. Ahí se establecieron “la gestión territorial integral” y la articulación del “manejo y aprovechamiento sustentable, la protección, la conservación y la restauración” como líneas de acción clave de uno de sus ejes de trabajo para la adaptación, el de “conservar y usar en forma sustentable los ecosistemas y mantener los servicios ambientales que proveen” (Eje Estratégico A3).

El manejo y aprovechamiento sustentable de los recursos naturales tiene varias ventajas para la mitigación y la adaptación al cambio climático. En las 138 millones de hectáreas de territorios cubiertos por vegetación forestal que tiene el país viven once millones de personas, según el Programa Nacional Forestal. Al vincular directamente el desarrollo económico y social de esos millones de personas con el destino de los ecosistemas que habitan a través de la extracción de productos silvestres, se genera un círculo virtuoso en el que la producción genera incentivos para la conservación y la conservación garantiza la producción.

En este círculo virtuoso, las comunidades rurales que habitan los territorios forestales y que son dueñas de dos terceras partes de ellos realizan tareas que son fundamentales para la adaptación y la mitigación. Los programas de manejo forestal que deben elaborar establecen medidas contra los incendios, contra el cambio de uso de suelo y contra las plagas. Además, el aprovechamiento sostenible de los recursos forestales promueve la realización de tareas de restauración enfocadas a recuperar las funciones ecológicas de los ecosistemas frente a los cambios que llegan. Al tiempo, el aprovechamiento de los recursos forestales contribuye al bienestar de la población local y genera una base económica para su desarrollo.

Por todo lo anterior el Consejo Civil Mexicano para la Silvicultura Sostenible considera que las medidas del INDC para el sector de “uso de suelo” no deben restringirse a actividades de conservación y reforestación. No se deben dejar de lado o en segundo plano el aprovechamiento sostenible de los recursos naturales, pues esto le restaría efectividad a los esfuerzos de adaptación. Más bien, el énfasis tiene que ponerse en el desarrollo sustentable del campo y las regiones forestales.