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Los bosques son espacios muy valiosos. En términos ambientales, albergan una amplia diversidad biológica y funcionan como reguladores del clima. Por otro lado, en términos socioculturales son sustento de comunidades, pues es una fuente de empleo y de alimentos para muchas familias del medio rural. En este sentido, la protección de estas zonas es prioritaria para toda comunidad que conserva sus bosques y, cuando éstas se dedican al aprovechamiento sustentable de su territorio, se deben aplicar estrategias de restauración que contemplen no sólo la recuperación del paisaje, también de las funciones del ecosistema.

La reforestación es sólo una de las acciones que conforman la estrategia denominada Restauración Forestal. En este sentido, no se trata de una herramienta de conservación completa sino de solo un paso. 

Mientras que, la recuperación de los árboles es uno de los ejes más relevantes, la captación de agua y el cuidado de la fauna también son elementos clave sobre los que se debe trabajar. En el proceso de restauración de un bosque, las acciones se plantean con vistas al mantenimiento regular de las buenas condiciones del ecosistema y, otras son preventivas, para evitar daños en el futuro. Finalmente, la estrategia de restauración contempla diversos puntos que, no sólo atiende lo ambiental, también las dinámicas sociales, económicas, biológicas y las posibilidades técnicas para actuar.

Reforestar, una acción esencial en las labores de las comunidades forestales

La reforestación no es la única tarea que se debe llevar a cabo cuando se quiere recuperar un bosque, pero no deja de ser relevante. Las plantas que serán sembradas, deben responder al ecosistema en el que se está trabajando. Estas pueden ser utilizadas si son de buena calidad y sólo en los períodos indicados. Además, se les debe monitorear, para determinar si el rendimiento y su supervivencia alcanza una tasa aceptable, que aporte a la recuperación de los árboles.

Restaurando el suelo y promoviendo recarga de mantos acuíferos

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Promover la captación y filtrado de agua es muy importante para recuperar un bosque, especialmente el suelo. El acomodo de material vegetal muerto, evita, entre otras cosas, erosión por un desmedido flujo hídrico, gracias que promueve la disminución del escurrimiento superficial del agua, favoreciendo la retención de humedad. Esto es vital para procurar la regeneración del bosque. Otra técnica es la implementación de tinas ciegas o zanjas trinchera, que consiste en cavar zanjas rectangulares, de aproximadamente 2 metros de largo y medio metro de profundidad. En estas zanjas se retiene el agua, favoreciendo la regeneración de mantos acuíferos. Las terrazas de formación sucesiva se construyen para captar agua que viene de las laderas, interceptando escurrimientos y reteniendo humedad. Las presas de piedra o troncos muertos, tienen una función similar, y también evitan que se formen cárcavas, o zanjas productos de la erosión.

Protegiendo a la fauna

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Además del constante monitoreo a las diversas especies animales (especialmente a las que se encuentran en peligro de extinción y especies endémicas), hay acciones que se pueden realizar para apoyar la recuperación de la fauna, después del daño a un ecosistema. Después de un incendio, el acomodo de material vegetal muerto sirve, entre otras cosas, para generar madrigueras para reptiles y anfibios. Las brechas cortafuego (que cumplen una función preventiva) también funcionan como corredores biológicos, para diversos mamíferos, como el lince, el coyote y el cacomixtle.

Acciones preventivas y de monitoreo

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Por último, se deben incorporar a la estrategia de restauración acciones que prevengan daños a futuro y otras que sirvan para mantener las condiciones óptimas del ecosistema. Las podas forestales, por ejemplo, deben ser constantes, no sólo porque fomentan la incorporación de materia orgánica al suelo (que también es utilizada como refugio por animales pequeños), también porque evita que un incendio se disperse de forma horizontal, dañando a los árboles cercanos. Las brechas cortafuego también cumplen con esa función preventiva, especialmente para la áreas recién restauradas. Otra acción importante es el cercado de áreas restauradas, que evita especialmente que especies de libre ganado las dañen a su paso.

Estas acciones solicitan de un grupo humano involucrado y comprometido, que se dedique al monitoreo constante del territorio. Las comunidades que legítimamente son dueñas de los bosques tienen derecho a aprovechar los recursos que de ellos devienen y también deben ser quienes los protejan. En zonas donde comunidades han intervenido para renovar el paisaje, se ha demostrado que los bosques están en mejores condiciones. Incluso existen estrategias de restauración comunitaria con buenos resultados, que deberíamos estar celebrando y también replicando en donde sea posible.

 

*Imágenes: 1) CONAFOR; 2) tierrafértil.com.mx; 3) JuanIgnacio71; 4) Ernesto Navarrete; 5) Cadena de Noticias (CDN)