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Revalorizar a las comunidades locales y el conocimiento tradicional para la conservación de los bosques tropicales

El conocimiento tradicional es fundamental para lograr la conservación de los bosques tropicales. Estas prácticas ancestrales de las comunidades locales y pueblos indígenas que han habitado los bosques, desde hace siglos, han sido esenciales para el desarrollo de las civilizaciones. Su aportación es tan importante que, gracias a sus prácticas de manejo y domesticación de las plantas, podemos alimentarnos.

AUTOR: Gerardo Suarez|13/02/2018

El conocimiento tradicional es fundamental para lograr la conservación de los bosques tropicales. Estas prácticas ancestrales de las comunidades locales y pueblos indígenas que han habitado los bosques, desde hace siglos, han sido esenciales para el desarrollo de las civilizaciones. Su aportación es tan importante que, gracias a sus prácticas de manejo y domesticación de las plantas, podemos alimentarnos.

Las plantas que nos comemos son especies domesticadas por estas comunidades y de no ser por sus importantes labores de selección y manejo a lo largo de la historia, particularmente desempeñadas por las mujeres, no tendríamos estos alimentos a la mano, explica el Dr. José Sarukhán, coordinador nacional de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio).

El especialista lamenta que el conocimiento tradicional esté “tan subvalorado”, si bien es cierto que hay algunas áreas en donde el conocimiento científico ha avanzado, el conocimiento y las prácticas de las comunidades locales, heredado ancestralmente, es la base de lo que hoy conocemos como método científico.

En el marco de la presentación del libro “La Conservación del Bosque Tropical, Procesos a largo plazo de la evolución humana, adaptaciones culturales y patrones de consumo”, la directora y representante en México de la UNESCO, Nuria Sanz, refiere que “los bosques tropicales, por muy prístinos que nos parezcan, como los conocemos actualmente, son resultado de la interacción de las comunidades humanas que los han habitado”.

Comenta que en el mundo hay 75 millones de hectáreas de bosques tropicales y que en estos ecosistemas habitan 800 millones de personas, que dependen de ellos, en gran medida, para subsistir.

Sugiere desvelar algunos mitos, como el hecho de que la Amazonía es un ecosistema prácticamente sin presencia humana. Cuando en realidad cientos de grupos étnicos habitan y han manejado de forma ordenada este importante bosque tropical, y ha sido “la interacción de estas comunidades lo que ha permitido su conservación y adaptación”. Asimismo, subraya que una evidencia que ha arrojado el libro es que “las selvas tropicales son paisajes antropomofizados desde el Pleistoceno en casi la totalidad de los continentes”.

En este sentido, resalta que “las comunidades y pueblos indígenas son socios indispensables para la gestión y conservación de los bosques”.

En su intervención, el doctor Sarukhán plantea que conservación no significa no tocar, pues las comunidades que han habitado los bosques son verdaderos jardineros de la selva.

En el caso de México, por sus condiciones particulares de tenencia de la tierra, en la que las comunidades y ejidos son dueños de los territorios forestales, es necesario impulsar estrategias de conservación activa, de uso y manejo sustentable para que las comunidades que habiten los territorios forestales puedan generar un mayor valor y mejorar sus condiciones de vida.

“Debemos hacer que la producción de miel, café, cacao y otros productos que generan las comunidades que habitan las selvas de nuestro país, logren alcanzar en el mercado su verdadero valor. Estos productos, que son sustentables y coadyuvan a la conservación del ecosistema, son productos con un alto valor cultural y esa característica debe ser reconocida en el mercado”, plantea el coordinador de la Conabio.

Añade que las políticas públicas y las inversiones del gasto deberían orientarse en convertir a las comunidades locales en empresarios, respetando sus usos y costumbres, y no orillarlos a convertirse en dependientes de los subsidios de gobierno.

Argumenta que “la importancia de conservar estos ecosistemas radica en que los bosques tropicales albergan entre el 50 y 75 por ciento de las especies. Es decir, son el reservorio de biodiversidad en el planeta. Cuando se pierde un área relativamente pequeña de selva, se pierden sistemas ecológicos completos, porque muchas especies ocupan pequeños espacios en su ciclo de vida”.

Además de la pérdida de biodiversidad, y servicios ecosistémicos, como la captura de carbono, la infiltración de agua, regulación de la temperatura; “si no conservamos los bosques tropicales estaremos creando alteraciones en los sistemas ecológicos y tendremos mayor presencia de enfermedades severas como el SARS o el ébola que son producto de la pérdida de ecosistemas forestales”.

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