Suscríbete a nuestro boletín
Sierra de Juárez: 35 años defendiendo y manejando los bosques

Los preparativos comenzaron a inicios de octubre: el aserradero de la comunidad de Ixtlán de Juárez, Oaxaca, ya elaboraba los tableros que servirían para construir los estands de la Expo forestal con la que se celebraría, a fin de mes, los 35 años de que las comunidades de la Sierra Norte de Juárez asumieron el […]

AUTOR: Gerardo Suarez|07/11/2018

Los preparativos comenzaron a inicios de octubre: el aserradero de la comunidad de Ixtlán de Juárez, Oaxaca, ya elaboraba los tableros que servirían para construir los estands de la Expo forestal con la que se celebraría, a fin de mes, los 35 años de que las comunidades de la Sierra Norte de Juárez asumieron el manejo de sus tierras.

El 26 de octubre, desde muy temprano, los altavoces del palacio municipal anunciaban la inauguración de la Expo. Invitaban a todos los habitantes a acudir a la explanada y a las canchas municipales para participar y conmemorar los 35 años de la movilización de las comunidades serranas para recobrar el control sobre el manejo y aprovechamiento de sus recursos forestales.

Los más de 30 estands que integraron la Expo forestal comunitaria en Ixtlán fueron el más claro ejemplo de la importancia que tuvo aquella movilización que impidió la renovación de las concesiones que otorgaba el gobierno federal a empresas paraestatales y privadas para el aprovechamiento de los bosques de las comunidades, y que les devolvió a las comunidades dueñas de los territorios forestales su derecho a manejar sus bosques.

Luego de aquella victoria histórica, Ixtlán ha sobresalido por el alto nivel de organización y el desarrollo que ha alcanzado a través del manejo responsable de sus recursos naturales y la consolidación de sus empresas comunitarias.

Los estands de la Expo ofertaban productos elaborados por las empresas comunitarias y por familias de la localidad: muebles de madera, miel, mezcal, pan, artesanías, servicios ecoturísticos, alimentos, servicios técnicos forestales, textiles, entre otros.

Así como se juntan para organizar la fiesta patronal cada 21 de diciembre en Ixtlán de Juárez, todos los comuneros y sus familias se empeñaron en hacer una celebración “como se merece” por los 35 años que se cumplen de aquel movimiento en el que las comunidades de la Sierra Juárez se lograron amparar para evitar que se siguieran concesionado sus bosques a la empresa paraestatal Fabricas de Papel Tuxtepec.

Hasta inicios de la década de los 80, el gobierno federal entregaba en concesión enormes polígonos forestales a empresas privadas y paraestatales para la extracción de madera; a cambio, las comunidades dueñas de esos territorios recibían un pago simbólico por la explotación de sus recursos forestales que realizaban terceros.

Durante el periodo de las concesiones forestales, los bosques sufrieron un proceso de deterioro severo. En el caso de la región de la Sierra Juárez, la compañía extrajo los mejores árboles: “descremó el bosque”, sin hacer las obras necesarias para garantizar la regeneración adecuada del arbolado.

Para las comunidades indígenas de la Sierra Norte de Oaxaca, principalmente zapotecas y chinantecas, el bosque tiene un significado místico, religioso: es una conexión con la naturaleza y sus antepasados. “No solo es un proveedor de madera. El bosque es nuestro sustento, nuestro hogar: nos da alimentos, agua y aire fresco”, resalta el presidente del Comisariado de Bienes Comunales de Ixtlán de Juárez, Félix Ruiz Pacheco, al inaugurar el Foro forestal, que forma parte de la celebración de los 35 años de la soberanía de las comunidades para el aprovechamiento de sus recursos forestales.

En un conversatorio realizado el 25 de octubre en el parque ecoturístico de la comunidad de Ixtlán, en el que participaron muchos de los protagonistas de aquel movimiento de las comunidades de la Sierra Juárez por recuperar la soberanía sobre sus bosques, recordaron que las concesiones forestales impedían a las comunidades de la sierra generar proyectos productivos de manejo del bosque, no tenían fuentes de empleo ni de ingresos.

Muchas personas se vieron obligadas a emigrar a las ciudades y a los Estados Unidos en busca de oportunidades de trabajo. Tuvieron que dejar a sus familias y a su tierra.

Se recordó con profundo orgullo el papel de la Organización por la Defensa de los Recursos Naturales de la Sierra Juárez (ODRENASIJ), conformada por comisariados de bienes comunales y otros aliados. A través de esta organización lograron unir fuerzas para hacer frente a los decretos que el presidente de la República en turno, José López Portillo, publicó en 1982 que daba en concesión los bosques por otros 25 años a la empresa Fabricas de Papel Tuxtepec.

La movilización de las comunidades logró que se entrevistaran con el presidente que se interpusieran una serie de amparos, gracias a lo cual en 1983 recuperaron la soberanía de sus bosques. “A partir de entonces, el modelo de manejo forestal comunitario ha fortalecido a estas comunidades y las ha convertido en un referente mundial del manejo responsable de los bosques que genera desarrollo”, platicó Filemón Manzano, uno de los integrantes de la ODRENASIJ, originario de la comunidad de San Pablo Macuiltianguis, durante su intervención en el panel “A 35 años de las concesiones de madera”, realizado en la cancha de basquetbol de la comunidad de Ixtlán.

La celebración en Ixtlán del 35 aniversario de aquella movilización duró cuatro días, del 25 al 28 de octubre. Durante estas jornadas, desde temprano la gente acarreaba alimentos, artesanías y madera hacia la explanada del Palacio Municipal de Ixtlán. Aquella movilización en defensa de la soberanía de las comunidades de la Sierra Norte del estado de Oaxaca para el manejo y aprovechamiento de los recursos forestales fue un parteaguas en la región, que trascendió a todo el país.

La economía y la vida comunitaria en Ixtlán, así como en otras comunidades de la Sierra como Macuiltianguis, Teococuilco, Luvina, Yatuni, Comaltepec y Calpulalpan, tienen su sustento en los bosques. Gracias al aprovechamiento forestal muchas familias tienen empleo e ingresos; del aprovechamiento del bosque se financian servicios y obras sociales como escuelas, centros de salud, alumbrado público, mantenimiento de caminos, becas, pensiones, eventos artísticos y culturales, fiestas patronales entre muchas otras actividades.

Esta fue una fiesta de gran importancia, tanto así que hasta se preparó el atole de las grandes ceremonias de la Sierra Juárez: el atole de espuma roja, el que toma su color de un axiote dulce. La base de esta bebida es el maíz criollo producido en la región. “Valía la pena tirar la casa por la ventana, porque para prácticamente todas las comunidades serranas el bosque ha sido nuestro sustento. El aprovechamiento forestal nos ha permitido construir escuelas, clínicas, traer servicios a las comunidades, generar empleos y dar apoyos sociales. El bosque ha sido la base para el desarrollo de nuestros pueblos,” subrayó Félix Ruiz, Comisariado de Bienes Comunales de Ixtlán.

A pesar de que muchas comunidades han logrado consolidar sus empresas forestales comunitarias, han diversificado sus actividades productivas y cuentan con una organización y gobernanza interna solida; muchas otras enfrentan varios retos, que no solo dependen de ellos, sino que requieren ajustes al marco legal y a las políticas públicas de todos los niveles de gobierno.

El sector forestal y, particularmente, el manejo forestal comunitario, enfrentan una excesiva carga regulatoria y fiscal que son un freno para el desarrollo productivo de miles de comunidades y ejidos que cuentan con recursos forestales; estos dos factores limitan su competitividad en el mercado.

Salvador Anta, integrante del Consejo Civil Mexicano para la Silvicultura Sostenible y responsable de exponer las conclusiones de un panel sobre los retos de las comunidades a 35 años del fin de las concesiones forestales, planteó los retos que enfrentan las empresas forestales comunitarias, entre ellos el desarrollo de mercados, mejorar su competitividad, mejorar el marco regulatorio y la carga fiscal. No obstante, estos pendientes son alicientes para fortalecer la unidad de las comunidades para seguir defendiendo su soberanía sobre sus territorios y modelos de desarrollo locales.

La celebración fue el escenario propicio para comprometerse a defender sus bosques, fijar una agenda común y trabajar por mantener la soberanía y derechos de sus pueblos.

También te puede interesar