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Los bosques y selvas en México son de propiedad social (análisis geoestadístico)











Sinopsis:

 

 

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  • La propiedad social representa el 52% de la superficie total del país, y está distribuida en más de 31 mil núcleos agrarios, de los cuales el 35% tienen al menos 200 hectáreas de bosques y/o selvas.

  • La región Norte del país concentra la mayor cantidad de superficie de núcleos agrarios con superficie de bosque.

  • En las entidades que conforman la península de Yucatán más del 75% de la superficie en propiedad social tiene al menos 200 hectáreas de bosque y/o selva.

 

Autor: Ortega Espinosa Ariadna

Introducción

Este análisis tiene como finalidad cuantificar los núcleos agrarios que poseen, al menos, 200 hectáreas de bosque y/o selva; para dicho análisis es importante mencionar que no se consideró la vegetación matorral; por lo tanto, los resultados varían con lo publicado, en 2012, por el Registro Agrario Nacional (RAN), en colaboración con el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) en el Atlas de la propiedad social y servicios ambientales en México, donde se afirma que hay 15 mil 584 núcleos agrarios con al menos 200 hectáreas de bosques, selvas y matorral.

Para la elaboración de este trabajo se llevó a cabo un análisis geoespacial con base en la cobertura de uso de suelo y vegetación, conocida como Serie V, escala 1:250 000 (información más actual disponible), así como la capa de núcleos agrarios del RAN, actualizada a diciembre de 2014.

Los resultados del presente trabajo indican que de los más de 30 mil ejidos y comunidades certificadas por el Regisro Agrario Nacional que existen en México, 11 mil 843 cuentan con al menos 200 hectáreas de bosque y/o selva en todo el país.

El análisis a escala estatal demuestra que hay estados con una proporción alta de ejidos con bosques y selvas como el caso de Yucatán, dónde el 90 % de la superficie de estos predios cuenta con al menos 200 hectáreas de selva.

La propiedad social en México

México está dividido en tres grandes categorías de propiedad de la tierra: pública, privada y social.  La primera corresponde a los terrenos de propiedad del estado (federal o estatal); la segunda, es aquella que la nación otorga a particulares, y en la tercera categoría están los núcleos agrarios, divididos en dos regímenes de tenencia de la tierra: el ejido y la comunidad[1].

A continuación, se representa la distribución de la tenencia de la tierra en México, con base en datos estadísticos de la entonces Secretaria de la Reforma Agraria (SRA) de 2012.

Gráfica 1. Distribución de la Propiedad de la Tierra.

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Fuente: Elaboración propia a partir de estadísticos del SRA, 2012

La propiedad social cuenta con poco más de 100 millones de hectáreas que repartidas en 31 mil 785 núcleos agrarios (NA): 29 mil 442 son ejidos y 2 mil 343 son comunidades[2]; de los cuales, 30 mil 076 cuentan con certificado agrario emitido por el RAN, lo cual representa una superficie superior a 95 millones de hectáreas.[3] (Ver tabla 1).

Tabla 1. Distribución regional de la propiedad social certificadas por el RAN.Distri_regio_NA

Fuente: Elaboración propia con datos vectoriales del RAN (2014) y Regiones según CONABIO (2010)

Se estima que alrededor del 80 % de los bosques y selvas del país se encuentran bajo régimen de propiedad social[4]. El  presente análisis indica que el 73 % de los NA certificados por el RAN, tiene cobertura forestal[5]. (Ver Mapa 1).

Mapa 1. Superficie forestal y no forestal en núcleos agrarios certificados por en RAN

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Fuente: Elaboración propia con datos vectoriales del RAN (2014) y Serie V de INEGI

Núcleos agrarios con al menos 200 hectáreas de bosques y/o selva

De acuerdo con este análisis, hay 11 mil 843 NA con al menos 200 hectáreas de bosque y/o selva, que cubren una superficie total de más de 34 millones de hectáreas. Los resultados indican que la región norte cuenta con la mayor cantidad de superficie boscosa, seguido de la región pacífico sur y en la tercera posición, la región de la Península de Yucatán (ver Tabla 2).

 

Tabla 2. Distribución regional de núcleos agrarios con al menos 200 Ha de bosque y/o selva

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Fuente: Elaboración propia con datos vectoriales del RAN e INEGI (2014). Regiones según CONABIO (2010).

Por otra parte, el análisis estatal estima que el 90 % de la superficie total de los NA del estado de Quintana Roo tienen al menos 200 hectáreas de selva; en segundo lugar, se ubica Campeche y, por último, Yucatán con 77 % y 76 %, respectivamente. (ver tabla 3)

Lo anterior se aprecia en la tabla 3, dividida en 2 secciones, A y B, la primera sección contiene el total de NA, el número de NA con al menos 200 ha y su porcentaje sobre el total y  la sección B  la superficie total de NA, superficie de NA con más de 200 ha y su repectivo porcentaje contra el total de la superficie.

Tabla 3. Distribución estatal de núcleos agrarios con al menos 200 hectáreas de bosque y/o selva

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Fuente: Elaboración propia basado en procesos GIS con base en datos del RAN (2014) e INEGI (2012).

 El mapa 2 muestra la distribución nacional de los núcleos agrarios con al menos 200 hectáreas de bosque y/o selva, representando sólo la porción del ejido con superficie forestal.

Mapa 2. Distribución nacional de núcleos agrarios con al menos 200 hectáreas de bosques y/o selvas.

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Fuente: Elaboración propia basado en procesos GIS con base a datos vectoriales del RAN (2015) e INEGI (2012).

 

Conclusiones

La propiedad social representa el 52 % de la superficie total del país, la cual esta distribuida en más de 31 mil núcleos agrarios, de los cuales el 35 % tienen al menos 200 hectáreas de bosques y/o selvas.

El análisis demuestra que la región norte concentra la mayor cantidad de superficie de núcleos agrarios con esta característica, sin embargo, a nivel estatal, las entidades que conforman la península de Yucatán son aquellos en donde más del 75 % de la superficie en propiedad social tiene al menos 200 hectáreas de bosque y/o selva.

 

Notas al pie:
[1] IICA & RAN, Atlas de propiedad social y servicios ambientales en México, México 2012.

[2] Gaceta Parlamentaria, 2014.

[3]  Datos generados a partir de información vectorial del RAN, 2014.

[4] FAO. Tendencias y perspectivas del sector forestal en América Latina y el Caribe, 2004.

[5] Bosque, Selva, Matorral y otro tipo de Vegetación (clasificación elaborada a partir de Serie V, INEGI).

 

Referencias bibliográficas:

RAN & IICA. 2010. Atlas de la propiedad social y servicios ambientales en México. disponible en:  http://www.ccmss.org.mx/descargas/Atlas_de_propiedad_social_y_servicios_ambientales_en_Mexico.pdf

Gaceta Parlamentaria, Número 4108-III,2014. Disponible en:  http://gaceta.diputados.gob.mx/Black/Gaceta/Anteriores/62/2014/sep/20140909-III/Iniciativa-1.html

Torres, Juan Manuel, 2004, FAO. Estudio de tendencias y perspectivas del Sector Forestal en América Latina. Disponible en:  ftp://ftp.fao.org/docrep/fao/009/j2215s/j2215s00.pdf

Torres, Juan Manuel, 2015, CIDE. Características de las núcleos agrarios forestales en México, disponible en: https://goo.gl/NfRN5q

Bosques de clase mundial manejados por comunidades y ejidos mexicanos











Sinopsis:

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En el mundo, alrededor de 190 millones de hectáreas de bosque se encuentran certificadas bajo los requisitos del estándar internacional del Forest Stewardship Council (FSC) en manejo Forestal, de los cuales, casi un millón se encuentran en México y son gestionadas por empresas forestales comunitarias, destacó Sergio Madrid, director ejecutivo del Consejo Civil Mexicano para la Silvicultura Sostenible (CCMSS).

Durante su participación en el panel del evento: Viernes del FSC 2016, celebrado en la Ciudad de México, añadió que 125 empresas en el país también cuentan con la certificación de Cadena de Custodia, lo cual asegura que los insumos forestales que emplean en sus actividades productivas provienen de bosques gestionados de forma sustentable.

El especialista resaltó que estas certificaciones garantizan la oferta de tablas, polines, tableros, muebles, madera celulósica y en rollo de origen sustentable y legal, con lo cual “no hay pretexto para que el gobierno federal no cumpla con lo establecido en la Ley de adquisiciones, arrendamientos y servicios del sector público, que en su artículo 26 indica que las compras de productos de madera o recursos forestales deberán ser certificados en manejo forestal sustentable.”

Para dinamitar este modelo, que ha demostrado su efectividad en la reducción de la deforestación y generación de ingresos para los ejidos y comunidades es necesario de la participación y voluntad de los propios dueños de los bosques, las empresas y los consumidores, explicó Alfonso Argüelles, representante en México del FSC.

En relación con el estándar de manejo forestal que se certifica en el país, comentó que el FSC desarrolla lineamientos genéricos que dependiendo las características de cada nación se adecuan a esas condiciones, en el caso de México se hicieron mejoras que favorecieran su aplicabilidad luego de un largo proceso en el que participaron muchos actores de todo el sector forestal.

Éxitos palpables del FSC en México

En el Viernes del FSC en México 2016, Héctor Anguiano Cuara, coordinador de industria y certificación, de la Comunidad Indígena de Nuevo San Juan de Michoacán, platicó que su comunidad es un ejemplo de lo que el compromiso y la organización pueden lograr, ya que anteriormente la comunidad vendía a privados sus derechos de monte para que estos extrajeran los recursos forestales con su propia maquinaria y a su modo, sin embargo, de esa forma dejaban que se escapara una buena parte de los ingresos que genera la cosecha del bosque.

Cuando la comunidad ya estaba más organizada decidieron que ellos podían llevar a cabo la tarea de la extracción de los recursos forestales y de esta forma generar más empleos para los miembros de Nuevo San Juan.

Nuestros cinco ejes rectores, subrayó Héctor Anguiano, para “comenzar con la gestión de nuestro bosque fueron: detener y revertir el deterioro del bosque; aprovechar el recurso forestal en cumplimiento de la ley; defender la riqueza de nuestra comunidad; generar ingresos para los miembros de Nuevo San Juan; y generar empleos para evitar la migración de los pobladores.”

Para esta iniciativa recibieron el apoyo y respaldo de su principal cliente, la empresa Biopapel, dueña de la marca Scribe, quienes los dotaron del equipo necesario para el aprovechamiento forestal, gracias a la seriedad y compromiso que la comunidad siempre mostró.

Por su parte, Carlos Esparza, gerente forestal de Bio Pappel – Scribe, subrayó que Nuevo San Juan nunca les ha quedado mal y por ello, cuando les pidieron apoyo para la instauración de un aserradero y, más adelante, de un astillero, la compañía brindó el apoyo.

“Nuevo San Juan es una comunidad de origen indígena en la que se respeta a los adultos mayores y en la que nadie habla mal de los otros. Todos jalan parejo en las decisiones que se toman,” refirió Carlos Esparza.

El siguiente paso en esta relación de comunidad y empresa, fue la certificación del manejo forestal bajo los requisitos del FSC en 1999, con esto se logró una mejor eficiencia en los procesos de aprovechamiento del bosque, mayor competitividad de la empresa forestal comunitaria, transparencia en las operaciones e integración de la comunidad.

Nuevo San Juan fue una de las primeras empresas forestales comunitarias en certificarse y que han mantenido vigente su certificación al día de hoy.

De esta forma, “tenemos un proveedor muy confiable y garantizamos que los insumos provienen de fuentes sustentables y legales” detalló el gerente forestal de Scribe.

Joven al timón en el negocio de la madera

Senén Carmona, presidente del comisariado ejidal del Ejido Caobas, en Quintana Roo, es un joven que lleva las riendas del aprovechamiento forestal y la comercialización de la producción de su ejido y en 2014 lograron un contrato de 7 mil metros cúbicos de caoba que exportarán a España.

“Gracias a que contamos con la certificación en FSC, tanto las instituciones como las empresas nos ven con mayor respeto, saben que somos confiables,” enfatizó Senén en su participación en el panel del Viernes del FSC 2016.

Por la certificación y por cumplir con el pedido de 2014, este 2016 surtirán otro pedido a la misma compañía española de 36 mil metros cúbicos de madera. “vemos al FSC como un motor de desarrollo para la comunidad, porque nos permite eliminar intermediarios obtener mejores ingresos: teneos el timón del negocio en el ejido,” subrayó el presidente del comisariado ejidal de Caobas.

Concluyó que el siguiente objetivo de su ejido es la diversificación de su producción para incrementar sus oportunidades de mercado.

Comunidades campesinas y aprovechamiento forestal en manos de jóvenes comprometidos











Sinopsis:

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El aprovechamiento forestal sustentable es una actividad que permite a las comunidades y ejidos, propietarios de los bosques, generar ingresos y mantener en buen estado los recursos forestales; eso no es todo, estas comunidades conforman empresas forestales comunitarias con sistemas administrativos cada vez más estructurados que les han permitido mejorar sus prácticas de aprovechamiento y lograr la certificación internacional cumpliendo con los más altos estándares de manejo forestal, que establece el Consejo Mundial de Gestión Forestal (Forest Stewardship Council (FSC).

El ejido de Nuevo Bécal, de Campeche, con sus 52,800 hectáreas de selva, obtuvo en junio de 2016 su certificación en manejo forestal, luego de seis meses de trabajos preparatorios y recorridos de campo que permitieran comprobar, frente a los evaluadores externos, el cumplimiento a todos los principios y criterios que establece este esquema de certificación con reconocimiento mundial. Con la incorporación de estas 25,000 hectáreas, la superficie forestal certificada en México ya rebasa las 900 mil hectáreas lo que representa cerca del 20 por ciento del total de la superficie forestal bajo manejo en nuestro país.

Uno de los requisitos primordiales para aspirar a lograr la certificación es contar con un Programa de Manejo Forestal aprobado por la Secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), lo cual implica que el ejido o comunidad cuenta con estudios rigurosos del estado del bosque, con inventarios forestales y planes de corta de largo plazo, así como con documentación que respalde la propiedad de la tierra, entre otros muchos requisitos.

El nivel de organización interna y la estructuración de su iniciativa forestal   le ha permitido a Nuevo Bécal hacer más eficientes sus actividades y llevar un control de los volúmenes de madera que se cosechan y se venden. Las tareas de monitoreo, seguimiento y administración requieren de una preparación y especialización por parte de los miembros del ejido y, en esto, un elemento clave son los jóvenes.

Las nuevas generaciones: hijos y nietos de ejidatarios, se están preparando académicamente. Salen de la comunidad a estudiar el bachillerato, la universidad o alguna carrera técnica que les permita regresar, más tarde, al ejido a aplicar sus conocimientos. “Muchos se van a estudiar a la escuela forestal,” destaca Tomás Amauri Jr, un joven de 21 años que desempeña las funciones de jefe de campo y promotor forestal en el ejido.

Entre sus responsabilidades están la definición y división de las áreas de corta en cada anualidad; “para este año se dividieron las 500 hectáreas aprovechables en 4 fajas de acuerdo con la mejor distribución de los árboles para que cada grupo de ejidatarios pueda cubrir las cuotas que les correspondan de cada especie de árbol,” explica Tomás.

Además, durante el proceso de corta, Tomás, acompañado del Consejo de Vigilancia, realiza recorridos de campo para supervisar que los trabajos se lleven a cabo conforme al Programa de Manejo y aplicando las mejores prácticas de aprovechamiento forestal: que no dejen basura, que no tiren árboles que no están marcados, que saquen todas las puntas y ramas, y que dejen en buen estado las áreas intervenidas para que éstas pronto se puedan recuperar.

Tomás registra en bitácoras los hallazgos detectados y los reporta al Comisariado Ejidal. De esta forma, en la Asamblea General de ejidatarios se comentan y resuelven las controversias derivadas de malas prácticas identificadas durante los trabajos de aprovechamiento forestal. “Si no se hacen los trabajos como se deben, el bosque se deteriora y además el ejido puede ser sancionado por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), o bien podemos perder la certificación de buen manejo forestal que tanto nos ha costado conseguir”.

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Visión joven e innovadora

El Ejido Nuevo Bécal aprovecha sus recursos forestales con base en un Programa de Manejo Forestal desde el año 2009. “Antes sí se aprovechaba el bosque, pero sin orden ni control; la gente tiraba arbolado un tanto aquí otro tanto allá. Pero ahora las cosas han cambiado. El manejo planificado permite mantener en buen estado el recurso y garantizar la permanencia del bosque en el largo plazo. Por ejemplo, dice Tomás, “esta área que se aprovechó en el año 2011, ya se ha recuperado y hoy pareciera que nunca lo hubiéramos intervenido”

Subraya que “lo que hace falta es que el ejido se equipe con su propia maquinaria, para que ese dinero que ahora se gasta en la renta de equipo (grúas, motosierras, tractores Tree farmers, camiones) se quede en el ejido en beneficio de la gente.”

“Se ha intentado convencer a los ejidatarios para que se cree un fondo que permita capitalizar al ejido y poder adquirir maquinaria con el dinero que se saca de la venta de la madera y carbón, pero algunos con poca visión se resisten pues quieren recibir pronto su reparto de utilidades, no ven más adelante; sin embargo, las cosas están cambiando y ahora las nuevas generaciones traemos nuevas ideas

Tomás decidió no seguir estudiando, al concluir la secundaria ingresó al bachillerato pero ya no le gustó, prefirió dedicarse de lleno a los trabajos de su ejido. No obstante, tiene claro que la formación académica es muy importante para alcanzar un mejor nivel de vida y fortalecer las capacidades del ejido, por ello, se esfuerza en trabajar y aprender haciendo, y de esa forma costear la educación de su hermano menor para que cuando concluya su carrera en la escuela forestal regrese al ejido a aplicar sus conocimientos.

“Mi otra hermana también está estudiando, ella cursa la carrera de Derecho en una universidad de paga en Yucatán, y yo creo que cuando termine también podrá ayudar con cosas del ejido,” indica Tomás.

Comenta que otros jóvenes y sus familias están haciendo lo mismo: juntan dinero, producto de su trabajo en el aprovechamiento forestal y otras actividades como la producción de miel y la crianza de ganado; para que los “chavos se vayan a estudiar y luego vengan a trabajar al ejido.”

El aprovechamiento forestal comunitario es un esquema que permite conservar los bosques y generar empleos e ingresos para las comunidades rurales. Los jóvenes pueden encontrar oportunidades de empleo en sus propios ejidos y comunidades cuando en estos se emprenden proyectos de manejo forestal y de esa forma evitar la migración en busca de ingresos o mejores condiciones de vida.

De acuerdo con datos de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), un tercio de todos los emigrantes del mundo son jóvenes de entre 15 y 34 años, muchos de ellos del sector rural, por ello, el 40 por ciento de las remesas que se generan en el mundo se envían a zonas rurales.

Asimismo, la FAO indica que las principales causas de la migración de jóvenes rurales se deben a la insuficiencia alimentaria, de ingresos y la degradación ambiental. La salida de los jóvenes es una pérdida sustantiva, los ejidos pierden el bono generacional, y no se aprovecha su fuerza y vitalidad para generar desarrollo local. Por ello resulta clave poner en marcha proyectos productivos bien estructurados de aprovechamiento sustentable de los recursos naturales que permita la generación de empleos e ingresos en las propias comunidades.

La migración de los jóvenes rurales genera impactos negativos como la pérdida de mano de obra, la dependencia de los hogares a las remesas que envían los jóvenes, la sobrecarga de trabajo para los miembros de la familia que no migran, y la adopción de patrones de consumo insostenibles.

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Conciencia ambiental y conservación

Tomás es hijo del actual comisariado ejidal de Nuevo Bécal, y desde muy chico le gustó andar en todos los menesteres del ejido junto a su padre. Conoce perfectamente la operación del aprovechamiento forestal y los importante de conservar los recursos naturales, por ello fue designado como promotor forestal.

El hijo del ejidatario platica que hay compradores (contratistas) que ofrecen comprar el arbolado en pie, a cambio de un pago por adelantado haciendo a un lado a los ejidatarios de las actividades administrativas, productivas y comerciales del aprovechamiento forestal.  Bajo ese esquema el ejidatario solo recibe su renta y del resto se encarga el contratista. “Pero cuando eso ocurre perdemos el control de nuestros recursos, perdemos la oportunidad de aprender a manejar nuestro bosque y la oportunidad de generar oportunidades para la población local” enfatiza.

“A los compradores no les interesa cómo queda el bosque después las labores de extracción; ellos solo sacan los mejores troncos y la madera con mayor diámetro y dejan todo lo demás tirado”. Abunda que por ello “estamos en favor de capitalizar la empresa ejidal y en capacitar a los jóvenes para que no se tenga que trabajar más con contratistas y solo sean los ejidatarios quienes realicen el manejo del bosque.”

En Nuevo Bécal, refiere Tomás, “hemos tomado medidas para garantizar la conservación de la biodiversidad del bosque, porque hay muchas especies de plantas y animales que debemos proteger pues están enlistadas en la Norma Oficial Mexicana que establece aquellas que están bajo riesgo o amenaza.  La salud del bosque depende de la permanencia de la diversidad de las especies” Las medidas de protección del bosque han sido acordadas en la Asamblea de ejidatarios y establecidas en el Programa de Manejo.  Además hemos mandado a hacer letreros con información sobre las especies protegidas para colocarlas en donde haya presencia y así recordarles a los ejidatarios que tengan presente que están ahí y lo importantes que son.”

Estudio muestra que la silvicultura no daña la selva de Quintana Roo











Sinopsis:

foto-caobas“Se puede extraer madera de las selvas de Quintana Roo sin dañar el ecosistema, siempre y cuando se tenga un área con vegetación alrededor y se permita la regeneración en el área intervenida”, explicó la doctora Mirna Valdez Hernández, investigadora del Colegio de la Frontera Sur. Así lo muestra el estudio liderado por ella que se acaba de publicar en la revista Forest Ecology and Management.

El artículo, titulado “Recuperacíon y sucesión temprana después de disturbios experimentales en bosques tropicales con estacionalidad seca en México” (Recovery and early succession after experimental disturbance in a seasonally dry tropical forest in Mexico), recoge las conclusiones de un proyecto que consistió en intervenir seis parcelas de media hectárea, en la selva de Quintana Roo, de distintas maneras. En dos se imitó la tumba, roza y quema y quedaron varias plantas quemadas sobre el terreno. En otras dos se hizo un tratamiento mecanizado y con maquinaria se retiraron troncos, ramas y demás elementos orgánicos. En otras dos, por último, se imitó el efecto de un huracán, y con un hacha se derribaron todos los árboles de las parcelas y se dejaron en el lugar.

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Los grandes finqueros, responsables de la deforestación en el Amazonas











Sinopsis:

rondoniaLa deforestación del Amazonas brasileño en las últimas dos décadas tiene un claro responsable: los grandes finqueros, propietarios de más de 500 hectáreas de terreno en lo que es –o era– selva, según un artículo reciente publicado en la revista académica Proceedings of the National Academy of Sciences. Sin embargo, estos actores han cesado su embestida contra la Amazonía, y la deforestación en la región se ha reducido drásticamente en los últimos años.

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