42% de los humedales del país se encuentran en propiedad social y son cuidados por familias campesinas: CCMSS

2 de febrero, Día Mundial de los Humedales.

Los humedales son ecosistemas de gran valor ecológico que, entre otras cosas, permiten la disponibilidad de agua dulce. De acuerdo con cruces de información geoespacial realizados por el Consejo Civil, de las 10 065 820 de hectáreas de humedales que existen en México, 4 266 160, que representan el 42 por ciento de estos ecosistemas, se encuentran en propiedad social y están distribuidas en 8276 núcleos agrarios.

De los 4.26 millones de hectáreas de humedales en propiedad social, el 16% se encuentra dentro de la categoría de sitios Ramsar, con una extensión de 702,909 hectáreas; mientras que el 19% se encuentran dentro de áreas naturales protegidas, con una superficie de 816 mil hectáreas.

El cambio de uso del suelo para prácticas agrícolas y ganaderas, así como la sobreexplotación de los acuíferos son factores que están propiciando la desaparición de los humedales.

Estos humedales son extensiones de tierra cubiertas por agua, de manera temporal o permanente y pueden ser lagos y ríos, acuíferos subterráneos, pantanos y marismas, pastizales húmedos, turberas, oasis, estuarios deltas, manglares y zonas costeras como arrecifes coralinos, e incluyen sitios artificiales como estanques piscícolas, arrozales y salinas. Por su vegetación y disponibilidad de agua dulce, albergan una gran biodiversidad que es fuente de alimentos, materiales diversos e ingresos para muchas familias campesinas.

En México, los estados de Campeche, Tabasco y Chiapas concentran las mayores extensiones de humedales con más del 55% de la superficie. Asimismo, esta región del país alberga la mayor reserva de agua dulce del país.

Los estados con mayor superficie de humedales en propiedad social son:

Fuente: Elaboración propia con datos de CONAGUA, RAN y CONAMP. Autora: Alejandra Orozco.

Sin embargo, el crecimiento de la actividad ganadera y de la agricultura comercial de monocultivos ha traído efectos negativos en términos ambientales y sociales. La pérdida de cobertura vegetal en las regiones de humedales para el establecimiento de potreros y campos de cultivo ha propiciado alteraciones en las dinámicas de los ecosistemas que propician problemas de inundaciones y deslaves que se han traducido en pérdida de vidas.

Además, el impulso de la agricultura comercial de monocultivos como la soya y la palma africana, sobre todo en Chiapas y Campeche, que emplean una gran cantidad de agroquímicos, generan enfermedades crónicas en la población local y propician la escasez y contaminación de los cuerpos de agua.

Si no se detiene la pérdida de humedales y se limita el uso de productos químicos se pone en riesgo la principal reserva de agua dulce del país. Cultivos como la palma africana requieren de enormes volúmenes de agua y de fertilizantes para hacer productivas estas plantaciones.

Dada la fragilidad e importancia de estos ecosistemas, es necesario fortalecer y fomentar las iniciativas comunitarias de manejo y aprovechamiento sostenible de los mismos y privilegiar las actividades de conservación de la cobertura forestal que permitan frenar el cambio de uso del suelo, como la apicultura y los proyectos comunitarios de pesca y granjas acuícolas.

Los pueblos indígenas, las comunidades y ejidos que habitan en las zonas de humedales han sido importantes en la conservación de estos recursos naturales. Su interrelación de manejo y aprovechamiento han contribuido a mantener esta riqueza biocultural a lo largo del tiempo.


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