Subsidios forestales sin rumbo. Apuntes para una política en favor de las comunidades y sus bosques

La política forestal ha perdido el rumbo: su operación se ha basado en un esquema poco efectivo de transferencia de subsidios. Durante el periodo 2010-2017, la principal respuesta de CONAFOR hacia la multiplicidad de problemas que enfrentan los territorios forestales ha estado ampliamente sesgada a distribuir subsidios ineficaces, enfocados prioritariamente a la conservación pasiva y sin el acompañamiento de acciones efectivas que atiendan el complejo mosaico de variables sociales, ambientales, normativas, técnicas, políticas y comerciales que repercuten en el desarrollo forestal sustentable.

Contrario a sus propósitos, la política forestal de los últimos sexenios ha debilitado los modelos comunitarios de gestión forestal y la generación y desarrollo de iniciativas productivas. La compleja y costosa carga regulatoria para realizar actividades forestales, su aplicación discrecional por parte de autoridades y una burocracia lenta y redundante se conjugan con la prioridad que CONAFOR otorga a los programas de conservación pasiva, lo cual desalienta ampliamente las iniciativas productivas y los procesos de apropiación y control comunitario sobre la gestión forestal. En cambio, se propicia la dependencia de los subsidios, las prácticas asistencialistas y se ha fortalecido el control de los prestadores de servicios técnicos sobre comunidades en algunas regiones.