Cooperativa indígena otomí procesa la fibra de lechuguilla y conserva su territorio

La cooperativa Gosthi, de la comunidad otomí de Puerto Dexthi, en Ixmiquilpan, Hidalgo, aprovecha la lechuguilla de forma sostenible para la fabricación de cepillos de alta calidad. De esta forma genera empleos, paga mejor a los productores locales y le da valor agregado a esta fibra que obtienen a partir de aprovechar los ecosistemas de matorral.

Los ecosistemas forestales son mucho más que selvas exuberantes y bosques frondosos de pinos y encinos. Por sus condiciones geográficas y climáticas, México tiene una gran diversidad de ecosistemas como manglares, humedales y matorrales.

Alrededor del 30 por ciento del territorio nacional corresponde a ecosistemas de matorral, en los que también hay una gran biodiversidad; y gracias a las labores de manejo y aprovechamiento de las comunidades que habitan en esas regiones, las especies de flora y fauna locales se han diversificado y conservado a lo largo de cientos de años.

Una de las especies forestales no maderables que se aprovechan en estos ecosistemas es la lechuguilla, especie de agave que es fuente de ingresos de miles de familias en México, principalmente en la región noroeste del país, pero también en la región centro.

En el municipio de Ixmiquilpan, Hidalgo, la comunidad otomí (Hñahñu), Puerto Dexthi, es ejemplo del manejo y aprovechamiento sustentable de la lechuguilla para la extracción de fibra y fabricación de cepillos, escobas y muchos otros productos.

En esta comunidad se ha aprovechado la lechuguilla desde hace varias generaciones: “nuestros antepasados ya sabían podar las plantas y extraer la fibra, pero fue hasta hace 12 años que se comenzó a trabajar de forma ordenada la extracción de fibra en Puerto Dexthi”, relata Eligio Pérez Tepetate, habitante de la comunidad y representante legal de la cooperativa Corporativo Gosthi.

Plantas de lechuguilla en la comunidad otomí de Puerto Dexthi, Ixmiquilpan, Hidalgo.

La cooperativa se dedica al acopio de la fibra de lechuguilla para la fabricación de cepillos, escobas, brochas, utensilios para masajes e higiene personal. Está compuesta por 27 socios de la comunidad, algunos son comuneros y otros no tienen derechos agrarios. Refiere que “esta iniciativa surgió de la necesidad de generar mayor valor agregado a la producción de fibra, generar fuentes de empleo y pagar un mejor precio a los productores de la comunidad”.

Eligio Pérez detalla que “antes de conformar la cooperativa, se vendía la fibra en greña, es decir, sin darle un mayor procesamiento y los productores vendían su producto a intermediarios y coyotes. Ahora, gracias a la organización, todo ha cambiado y los socios-productores entregan su producto a la cooperativa y son remunerados de manera inmediata”.

En 2009 un grupo de productores de lechuguilla se organizó para reforestar 350 hectáreas de matorral en Puerto Dexthi, a fin de acopiar la fibra de lechuguilla de forma sostenible. “Con esta reforestación garantizamos el abastecimiento de la planta procesadora de la fibra para la elaboración de los cepillos y le dimos mayor certeza a los productores para vender su cosecha sin necesidad de salir de la comunidad”, apunta Eligio.

El grupo que integra la cooperativa llegó a un acuerdo con la asamblea de comuneros para iniciar este proyecto y la asamblea estuvo de acuerdo, de esta forma se benefician tanto los productores como la cooperativa, “todos somos de la comunidad y nos conviene que haya fuentes de trabajo”.

Productor de fibra de lechuguilla. Realiza el proceso de extracción de la fibra deforma manual.

El representante legal de la cooperativa detalla que los trabajos de recolección de lechuguilla y procesamiento para la extracción de la fibra se hacían a mano. Este trabajo era la principal fuente de ingresos de las familias. “En temporada de lluvias acudían al monte a cosechar los agaves. Era la única fuente de empleo, pero la producción tenía que llevarse a vender al centro de Ixmiquilpan, esto implicaba más tiempo, esfuerzo y gasto para los productores”.

La lechuguilla es un cultivo que requiere de al menos tres años de crecimiento para ser cosechada, y cada planta se puede aprovechar cada dos años. Además, “se requiere del conocimiento de la gente, porque no se puede hacer la cosecha cualquier día, hay que saber en que momento hacerlo, porque si no la planta se seca”, precisa Eligio Pérez Tepetate.

“Nuestros ancestros nos enseñaron que debemos guiarnos por el ciclo lunar. Ni en luna creciente ni en luna llena podemos cortar las plantas porque se secan o mueren, en el tiempo de cuarto menguante es buen momento para hacerlo”.

Eligio Pérez, representante legal de la cooperativa Gosthi.
Al centro de la imagen el señor Eligio Pérez, representante legal de la cooperativa Gosthi.

La recolección de la lechuguilla es un trabajo familiar. Las familias se organizan para trabajar en el monte: unos cortan, otros acomodan, otros podan y entre todos la transportan.

Una vez que se cosecha, se ponen a extraer la fibra, generalmente lo hacen en sus casas con unas maquinas procesadoras, y luego la ponen a secar. “Los productos mayores, que son nuestros padres y abuelos aun siguen trabajando la lechuguilla a mano”. Machacan las pencas con palos y machetes para luego extraer la fibra. Es un trabajo muy cansado que requiere de mucho esfuerzo y técnica.

Cada productor cosecha entre 40 y 50 kilos de fibra ya seca por día y se les paga entre 25 y 30 pesos por kilogramo en la cooperativa. Este dinero es muy importante para las familias y permite que se active la economía al interior de Puerto Dexthi.

Valoración de lo natural

La planta procesadora de la cooperativa Corporativo Gosthi genera 10 empleos directos y trabaja al 30 por ciento de su capacidad. La falta de mercado para sus productos es el principal reto que enfrentan. “Sabemos que producimos productos de alta calidad, totalmente naturales, biodegradables y sustentables con el medio ambiente, pero ha sido difícil hacérselos llegar a la gente”, resalta el representante legal.

En la planta trabajan jóvenes y mujeres de la comunidad. Se combina la experiencia de los mayores con las habilidades y nuevas ideas de los jóvenes. Los jóvenes tienen mayor habilidad para operar las sierras, las computadoras y crear nuevos diseños y productos.

Además de la fibra de lechuguilla, la planta emplea madera para los mangos y bases de los cepillos, la cual adquieren con productores de la región que les garantizan su legal procedencia y buena calidad.

Este proyecto es una respuesta al problema de la falta de empleos en la localidad que obligaba a la gente a emigrar a las ciudades y a Estados Unidos. Actualmente más de 35 productores de lechuguilla de Puerto Dexthi venden su producto a la cooperativa.

Paraje de la comunidad de Puerto Dexthi, Ixmiquilpan, Hidalgo en la que se aprovecha la lechuguilla para la extracción de fibra.

“Ahora el reto es encontrar más mercado para nuestros productos, que son de excelente calidad y a precios muy competitivos”.

La comunidad cuenta con una gran capacidad de producción de fibra, podemos decir que solo se aprovecha un 5 por ciento de todo lo que se podría, pero como no hay suficiente demanda de nuestros productos, la gente no cosecha más lechuguilla.

Eligio Pérez siguiere que es necesario que las personas cambien sus hábitos de consumo. “Que cambien el plástico por productos naturales, que son biodegradables como nuestros cepillos, brochas y escobas. Los productos tienen una gran durabilidad, no generan contaminación y además al consumir nuestros productos apoyan a las comunidades indígenas que cuidamos el monte y ayudamos a la conservación del suelo”, resalta.

Gosthi significa puerta en otomí, y le pusimos ese nombre a la cooperativa porque estamos muy orgullosos de nuestra cultura e identidad indígena y queremos demostrar que podemos fabricar productos de gran calidad, con el cuidado del medio ambiente.

Productor de fibra de lechuguilla de la comunidad de Puerto Dexthi.

Otros proyectos de la comunidad

Además del proyecto de acopio y procesamiento de la lechuguilla del Corporativo Gosthi, la comunidad cuenta con un centro de ecoturismo con tirolesas, campos de gotcha y pistas para ciclismo de montaña. Asimismo, recién se inauguró una cocina, sanitarios y oficinas de atención al público. Esto permite obtener más ingresos, pero con la emergencia sanitaria la afluencia de visitantes se detuvo todo por completo durante todo el año.


También puede interesarte: