Corenchi: producir miel cuidando los bosques

La miel Bosque de Niebla, que producen las comunidades de la Chinantla Alta, llega a Tienda UNAM, a través de la Iniciativa Obio: productos y comunidades sustentables.

En 2006, el Comité Regional de Recursos Naturales de la Chinantla Alta (Corenchi), de Oaxaca, recibió el Premio al Mérito Ecológico del Sector Social y es que desde hace más de 15 años las comunidades de esta región iniciaron programas para proteger tanto el bosque mesófilo, como las selvas que se encuentran en la región[1].

Uno de esos programas lo lleva a cabo la Unión de Apicultores de la Chinantla Alta, que forma parte del Corenchi, y produce una exquisita miel que hoy está al alcance de las y los consumidores de la Ciudad de México a través de la Iniciativa Obio: productos y comunidades sustentables.

La Unión de Apicultores está conformada por 42 miembros de cuatro comunidades; su zona de influencia abarca alrededor de 27 mil hectáreas. Esta organización surge para complementar las labores de conservación que las cuatro comunidades ya realizaban, enriqueciéndolas con proyectos que integraran el manejo amigable del bosque, la creación de empleos y la producción de miel de la marca Bosque de Niebla. “Se analizaron varios proyectos y se decidió que sí había las condiciones para respetar el medio ambiente y trabajar la apicultura”, explica Ramiro José Sánchez, representante de la Unión de Apicultores.

Don Ramiro identifica que los mayores logros de la Unión son manejar el bosque sin dañarlo y la mejora en la economía local. El ecosistema donde está ubicada la Unión es en su mayor parte bosque mesófilo de montaña. En México los bosques mesófilos están catalogado como “de elevada importancia debido a la extraordinaria biodiversidad que albergan, así como por los servicios hidrológicos que proveen”[2].

La miel de la Unión cuenta con el certificado de CERTIMEX, que reconoce que su proceso de producción es amigable con el medio ambiente; actualmente están buscando obtener el certificado que garantiza que se trata de una producción orgánica. La mayor parte de la miel que producen proviene de la abeja Apis mellifera, sin embargo, ya están trabajando también con las abejas nativas de la región de la Chinantla, cuya producción aún es muy baja.

En los primeros años de la Unión, los trabajos eran únicamente para hombres comuneros; poco a poco las mujeres han ido ganando espacios en los procesos de extracción y envasado de la miel. Sin embargo, es muy baja la participación de hombres jóvenes en la producción apícola; don Ramiro comenta que hoy las personas adultas intentan que los jóvenes conozcan mejor los procesos y se involucren en ellos.

Don Ramiro también cuenta que al principio la Asamblea de Comuneros se mostró escéptica cuando le presentaron el proyecto de producción de miel. Fue un reto que se permitiera su instalación en terrenos comunales. “Tuvimos que justificar que el proyecto iba hermanado con el cuidado del medio ambiente. Hoy la gente ya se dio cuenta de que las abejas son muy importantes en la zona; antes no las querían porque les tenían miedo, pero ya hemos aprendimos a manejarlas”, refiere don Ramiro.

Para producir su miel, la Unión recibió primero capacitación de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) y de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), a través del Programa de sistemas productivos amigable con el medio ambiente. Estas capacitaciones fueron importantes, sin embargo, se centraron en la producción y muy poco en comercialización, por lo que ha costado mucho trabajo el desplazar y comercializar su miel.

La dificultad para comercializar se agravó con la pandemia. Muchos establecimientos cerraron y en general la economía del estado se ralentizó. Hoy nuevamente están buscando espacios para colocar la miel de su región en la ciudad de Oaxaca. “Nos estamos levantado nuevamente porque nos fuimos abajo” comenta Don Ramiro. Y, en la Ciudad de México, su miel se encuentra disponible en Tienda UNAM, a través de la iniciativa comercial Obio.

Para el futuro, la Unión tiene nuevos proyectos, entre ellos, la transformación y comercialización del propóleo, el polen y la cera, además de comenzar un proceso de compartir su experiencia con otras comunidades. A pesar de los obstáculos, echar a andar proyectos colectivos es fundamental y el esfuerzo se compensa con la creación de empleos y la generación de mayores ingresos para la gente.


[1] Las comunidades que integran el Corenchi firmaron en 2004 un acuerdo regional en el cual reconocen que los árboles, plantas, animales de monte, agua y oxígeno no tienen límites territoriales, comprometiéndose a su conservación y aprovechamiento sustentable. Ver http://www.fao.org/forestry/19394-038a74a112bc428a881265d44c1ac6bfb.pdf.

[2] Ecosur, Mieles mesoamericanas en https://www.ecosur.mx/mieles/miel-de-bosque/.


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