Ejido La Selva: manejar el bosque para el bien común

El Ejido La Selva, que cumplió 100 años el pasado 2020, es pionero y referente del manejo forestal comunitario en Huayacocotla, Veracruz, sin embargo, el aprovechamiento forestal en la región está en riesgo por un ordenamiento territorial realizado sin informar ni consultar a la comunidad y por una tramitología excesiva que alienta a la tala ilegal.

En el municipio de Huayacocotla, Veracruz, justo en la frontera con el estado de Hidalgo, se localiza el Ejido La Selva, fundado en 1920, que presume su gran tradición forestal al ser uno de los pioneros en el manejo comunitario de sus bosques.

El aprovechamiento y mantenimiento de su bosque les ha permitido generar ingresos y fuentes de empleo para que sus pobladores no tengan que salir de la comunidad en busca de ofertas de trabajo. La gente se puede emplear en el vivero forestal, en las actividades de reforestación, vigilancia, aprovechamiento, en el aserradero o bien en la producción de carbón vegetal.

“La Selva es un referente para los ejidos vecinos y eso nos entusiasma mucho. Si un proyecto se emprende en La Selva y funciona, después los ejidos vecinos se interesan e incorporan estas actividades,” indica Gregorio Campuzano Mayorga, presidente del comisariado ejidal.

La Selva comparte su experiencia y conocimientos con las comunidades aledañas; así lo ha hecho desde que se levantó la veda forestal, ya que este ejido fue el piloto para el manejo forestal comunitario en la región.

Aunque la gente siempre ha aprovechado el bosque para obtener alimentos, materiales y leña, fue hasta 1978 que el ejido comenzó a aprovechar su bosque de forma organizada; en años previos las concesiones a empresas privadas para aprovechar los bosques ejidales y la veda forestal impuesta en el estado de Veracruz no les permitieron realizar actividades de aprovechamiento forestal.

“Durante el periodo de las concesiones forestales, los industriales saquearon el mejor arbolado de los bosques, a los ejidatarios solo se les pagaba un jornal simbólico, toda la utilidad era para esas empresas,” destaca Miguel Ángel López, ejidatario de La Selva y ex comisariado ejidal.

Añade que “cuando se le permitió al propio ejido realizar los trabajos de aprovechamiento forestal cambió la vida de las familias, porque antes muchas personas tenían que migrar a ciudades como Acapulco, Ciudad de México o Monterrey en busca de empleo. A partir de que el ejido comenzó a realizar estas labores se mejoraron los ingresos de los ejidatarios y se abrieron puestos de trabajo.”

Gregorio Campuzano Mayorga, presidente del comisario ejidal de La Selva.

Actualmente en la empresa forestal comunitaria trabajan las y los ejidatarios, sus hijos e hijas y pobladores que no cuentan con derechos agrarios. El ejido ha emprendido diversos proyectos para integrar a toda la población interesada a proyectos económicos derivados del manejo del bosque: “damos oportunidad a hombres, mujeres y jóvenes para emplearse en las diversas actividades productivas. Alrededor de 500 personas trabajan de manera directa en las distintas áreas del aprovechamiento forestal”, refiere Gregorio Campuzano.

Además de los beneficios económicos directos para las familias de la zona, el buen manejo del bosque genera recursos para las fiestas patronales, la apertura y mantenimiento de caminos, la habilitación de escuelas; asimismo, el manejo forestal genera imprescindibles beneficios ambientales, como la provisión de agua a los poblados del Ejido la Selva y a otros centros urbanos vecinos como el municipio de Huayacocotla, Arroyo Hondo, Cieneguillas y al paraje de Buenavista.

El ejido La Selva comprende una extensión de 3628 hectáreas, de las cuales 3200 son forestales y cuentan con programa de manejo; 800 de esas hectáreas se encuentran en un régimen de conservación por su alto valor ambiental, debido a la presencia de riberas de ríos, manantiales y cerros. Aunque estas áreas no se aprovechan, sí reciben tratamientos como podas, brechas cortafuegos, saneamientos en caso de presencia de plagas y se encuentran en monitoreo constante.

El ejido lleva más de 40 años de aprovechamiento forestal formal y actualmente tienen una producción de 25 mil metros anuales de pino y encino que se comercializa como madera aserrada.

En 2015, La selva obtuvo la certificación internacional de buen manejo forestal del Forest Stewardship Council. Desde entonces lo han mantenido vigente. “La certificación nos permite mejorar las prácticas de aprovechamiento y manejo del bosque, tener en orden la documentación administrativa y contable. Esto se traduce en transparencia y confianza con la asamblea y los compradores”, detalla el presidente del comisariado ejidal.

Gobernanza y transparencia

Equipo de trabajo del aserradero ejidal de La Selva, Huayacocotla, Veracruz.

Una de las claves para que La Selva haya consolidado su proceso de manejo y aprovechamiento forestal es una sólida organización interna, con realización de asambleas ejidales de forma regular y con mecanismos de transparencia y rendición de cuentas, así como con el reparto equitativo de beneficios.

“Aunque parezca muy obvio, lograr acuerdos entre los 109 ejidatarios es complicado, pero cuando hay buenos resultados y compromiso claros en todos los proyectos, se llega a buen término,” detalla Miguel Ángel López.

Añade que “el ejido ha vivido procesos complicados por personas ajenas que han intentado invadir las tierras, venderlas o desestabilizar a la asamblea por intereses propios, pero nos hemos sabido sobreponer a estas amenazas y hemos logrado que prevalezca el bien común.”

Un factor importante para hacer frente a estos conflictos es que la gente ha sabido reconocer la importancia del bosque para su economía, salud y alimentación, y esto ha contribuido a que todos quieran participar en la conservación y el aprovechamiento sustentable.

Además, el ejido ha logrado invertir en maquinaria y equipo para apropiarse de todos los procesos productivos, los mismos integrantes de La Selva abren y dan mantenimiento a los caminos, realizan todas las labores de extracción, transporte y procesamiento de la madera; también se producen todas las plantas para la reforestación y se realizan las actividades de mantenimiento del bosque. Esto permite generar más ingresos y fuentes de empleo que se traducen en una mayor derrama económica para todos los negocios de los pobladores.

Las reuniones de asamblea y la coordinación con los ejidos y pequeños propietarios de toda la región han permitido mitigar la tala ilegal en todo el municipio de Huayacocotla. Todos sabemos que el bosque es nuestro sustento y que la mejor forma de conservarlo es a través del manejo sustentable.

Tramitología excesiva, principal obstáculo para la silvicultura

Huerto clonal semillero del Ejido La Selva.

Aunque en el ejido de la Selva no hay problema de tala ilegal, a la hora de comercializar su madera se enfrentan con problemas para comercializarla a un buen precio, porque hay gente que oferta madera de algunas regiones del estado de Hidalgo que proviene de aprovechamientos ilegales y es más barata.

Otro de los obstáculos que enfrentan es la sobrerregulación y las demoras administrativas de la Semarnat, que tarda mucho tiempo en la expedición de la documentación para el transporte y comercialización de los productos forestales.

“Es un verdadero peregrinar para tramitar los permisos para el aprovechamiento y las remisiones forestales”, lamenta Miguel Ángel López, quien ha fungido como representante de organizaciones regionales de productores forestales.

Precisa que “hemos hecho muchas propuestas y aportaciones para hacer más eficientes estos procesos administrativos, abaratar los costos y hacer más ágiles las operaciones forestales, pero nunca nos han hecho caso”.

Con todos los avances tecnológicos, entre ellos la facturación electrónica desde el Servicio de Administración tributaria (SAT), se podría diseñar un mecanismo o plataforma para tener un inventario digital de los volúmenes de aprovechamiento forestal y tener una contabilidad más ágil que evitaría la duplicidad de documentación.

Con la emergencia sanitaria ocasionada por el COVID-19 los trámites administrativos con la SEMARNAT se hicieron aún más lentos e ineficientes, ya que se recortaron considerablemente los tiempos de atención, solo trabajan dos días a la semana y de 10 de la mañana a las dos de la tarde. Además, “ternemos que hacer viajes de 5 horas de ida y otras 5 de regreso hasta la ciudad de Xalapa para realizar los trámites, esto implica más gastos y más tiempo de espera que nos ha obligado a retrasar operaciones de venta de madera”, dice Miguel Ángel.

Y refuerza: “uno de los principales obstáculos para el sector forestal en todo el país es la tramitología. La silvicultura es una actividad que está en un rinconcito de la Semarnat, que no les interesa mucho”, ello a pesar de que “hay muchos ejemplos que evidencian que realizamos un trabajo que no degrada el ambiente, por el contrario, permiten la regeneración del bosque, no tenemos incendios y controlamos las plagas, esto debería ser un aliciente para no demorar la expedición de los permisos y la documentación forestal.”

Un ejemplo de ello es que, al mes de junio, en todo Huayacocotla apenas se han expedido un 30 por ciento de toda la documentación para el traslado y comercialización de la madera que se solicitó.

Esta enorme carga burocrática es un aliciente para que mucha gente opte por la extracción ilegal de madera.

Ordenamiento territorial pone en riesgo a los bosques

Trabajos de reforestación en áreas de aprovechamiento forestal. Ejido La Selva.

Una gran preocupación para el Ejido La Selva y para toda la región de Huayacocotla es el ordenamiento territorial del Río Tuxpan, “es el que nos toca a nosotros y está generando impactos en la actividad forestal, ya que este ordenamiento se hizo desde un escritorio y sin conocimientos fundamentados de la realizad del territorio, porque este documento señala que toda la región de Huayacocotla está catalogada como área no prioritaria para la actividad forestal y esto ya está afectando en las autorizaciones de planes de manejo,” resalta Miguel Ángel López.

Explica que este tipo de cosas son verdaderos contrasentidos que reflejan desconocimiento de la importancia del manejo forestal. “Les hemos demostrado (a autoridades y funcionarios) durante muchos años que la mejor forma de conservar los bosques en el largo plazo es el manejo y aprovechamiento forestal. En cambio, un Área Natural Protegida, que me disculpen, pero no resuelve problemas de degradación de los ecosistemas, y hay casos cercanos en los que se está observando el deterioro de esas regiones porque no hay presupuesto ni personal suficiente que las atienda.”

Subraya que “nosotros llevamos 40 años aprovechando el bosque y si miran en todo nuestro predio se puede ver que está en perfectas condiciones. Es lamentable que no se tiene en cuenta nuestras propuestas y evidencias de buen manejo.”

Acusa que no es posible que se subestime tanto al sector forestal. “Si comparamos los presupuestos que se asignan a agricultura y ganadería frente a lo que se asigna al sector forestal, hay una gran desproporción. Se habla mucho de cambio climático, pero no se ve una congruencia con políticas y presupuestos para estimular al sector forestal que es la principal herramienta para hacerle frente, lamenta”.

 “Estamos en un buen momento, con el cambio de legislaturas para que se impulsen cambios sustanciales que fomenten el manejo comunitario de los bosques, que le den el valor e importancia verdadera en términos sociales y ambientales. No puede ser que para atender toda la demanda del sector forestal en el estado de Veracruz solo haya tres personas”, dice Miguel Ángel.

Asegurar bosques de alta calidad para el futuro

Producción de planta en el vivero del Ejido La Selva.

El ejido La Selva tiene un fuerte compromiso con la sustentabilidad y la conservación de sus bosques en el largo plazo. Se han dado a la tarea de conformar un huerto semillero clonal que está conformado por más de cien árboles padre que han sido clonados de los mejores individuos de su bosque.

Este huerto semillero es el que abastece toda la semilla que emplean en su vivero forestal que tiene una capacidad de producción de más de 150 mil plantas por año, esto les permite cubrir la demanda interna para las reforestaciones y generalmente tienen un excedente que comercializan con ejidos y previos vecinos.

En el huerto semillero ni en el vivero se emplean agroquímicos, todo es orgánico, la tierra se recolecta en las zonas de aprovechamiento, cuidando que no genere afectaciones al terreno y se le adiciona composta y arena para que el agua se pueda filtrar en el proceso de producción.

Tanto en la producción de planta como en las actividades de reforestación participan mujeres y hombres que tienen una amplia experiencia y capacidad. Las reforestaciones tienen una tasa de sobrevivencia de más del 95 por ciento de las plantas sembradas.

La participación de las mujeres y de los jóvenes ha permitido incorporar nuevas ideas y realizar las actividades con más eficiencia.

En el Ejido la Selva se les inculca a los niños el amor por el bosque, porque es el sustento y el futuro. “A nosotros nos llevaban desde niños a pasear al monte, veíamos a nuestros padres trabajar en las siembras y en los aprovechamientos. Desde muy jóvenes aprendimos a realizar esas actividades y ahora somos los encargados de realizarlas, en el futuro nuestros hijos lo harán y con más conocimientos y preparación,” asegura Adán Badillo Mayorga, ejidatario de La Selva.


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