El carbón Bosque vivo del Ejido San Juan, ejemplo de diversificación productiva con jóvenes y mujeres

Los ejidos y comunidades que están asentados en la cuenca de Amanalco-Valle de Bravo enfrentan amenazas muy particulares, en especial, el avance de la agroindustria, a través de la renta de tierras para la producción intensiva de papas. La renta de tierras desarticula los esfuerzos colectivos de manejo del territorio y permite que la contaminación por el uso intensivo de agroquímicos siga avanzando.

Aunque para algunos ejidatarios resulta más fácil rentar la tierra, en otros persiste la convicción de que la gobernanza comunitaria a través del manejo forestal, aunque más compleja, es más redituable económica, social y ambientalmente. Un ejemplo de ello es el Ejido San Juan, que trabaja desde hace algunos años en el desarrollo de una marca propia de carbón vegetal certificado, el carbón Bosque vivo, producto que llegará a la Tienda UNAM en el marco de Obio: Iniciativa comercial de comunidades sostenibles, un proyecto de comercialización de productos campesinos de gran calidad, impulsado por el Consejo Civil Mexicano para la Silvicultora Sostenible, la Tienda UNAM y Fomento Social Banamex.

“Este proyecto de producción de carbón beneficia a alrededor de 82 familias; las mujeres laboran en el área administrativa de la empresa mientras que los jóvenes son los responsables de transformar la madera en carbón. Ha sido un camino bastante largo el que han recorrido estas comunidades con el acompañamiento del CCMSS, pero van avanzando hacia el fortalecimiento de su empresa comunitaria. Al adquirir estos productos se está apoyando el desarrollo local y económico de comunidades y ejidos que trabajan bajo prácticas amigables con la biodiversidad y manejan de forma sustentable sus bosques”, explica Andrés Juárez, integrante del CCMSS. Esto también es una invitación para conectarse con lo que sucede en los territorios y comprender todo lo que hay detrás de las economías de los pequeños productores y productoras rurales.

La llegada de Obio en el contexto de la recesión económica desatada por la emergencia sanitaria resulta muy oportuno, pues la crisis afectó duramente la venta del carbón. Los principales clientes de los ejidos eran los restaurantes, que al ver detenida su actividad, dejaron de comprar el producto. “Se estima que alrededor del 90% de la venta del carbón se vino abajo” menciona Andrés.

El camino para producir carbón certificado

“Las comunidades tienen autorizado el aprovechamiento del encino de sus bosques pero se dieron cuenta de que después del aprovechamiento quedaba mucho desperdicio maderable, por lo que decidieron producir carbón vegetal para aprovechar esos residuos. A partir de esa decisión, el CCMSS los capacitó, se hizo la planeación, los requerimientos, se incorporaron prácticas  que no perjudicaran el medio ambiente, que fueran sostenibles y viables y que incorporara medidas de control estrictas para no incorporar madera ilegal” menciona Andrés.

La Cuenca Amanalco en el Estado de México provee del 40% del agua que requiere el Sistema Cutzamala, misma que es consumida por la Ciudad de México. Esta región agrupa a 53 ejidos y comunidades que manejan más de 35 mil hectáreas de bosques de oyamel, pino, encino y otros. El CCMSS trabaja en la región desde hace más de 10 años promoviendo la agricultura orgánica, la conservación de los suelos, la recuperación y protección de los ríos y manantiales y el manejo sustentable de los bosques con el objetivo de impulsar las economías locales comunales, así como para la provisión continua de servicios ambientales.

“Las comunidades y ejidos de la cuenca de Amanalco en el Estado de México han atravesado por  un proceso de fortalecimiento de capacidades locales para la toma de decisiones colectivas en el manejo de su territorio, lo que incluye aprovechamiento del bosque, manejo de ecosistemas, mejor gobernanza del territorio,” agrega Andrés.

Cada año los ejidos de la zona planean los proyectos que van a llevar a cabo con base en los apoyos que reciben (de diversas instituciones de gobierno, del CCMSS y de fundaciones). Sus actividades se dividen en tres líneas: 1. fortalecimiento de capacidades locales, 2. fortalecimiento de la gobernanza local, y 3. impulso a sistemas sostenibles o programa de pago por servicios ambientales. A partir de esta planeación, el Ejido San Juan identificó la posibilidad de producir y comercializar carbón vegetal certificado.

Como parte del proyecto, Ejido San Juan “incorporó medidas laborales y de seguridad adecuadas para los trabajadores. Se fueron construyendo los hornos propios para la producción ya que al inicio se hacía en hoyos a pie de monte y ahora ya son más eficiente en hornos de ladrillo por lo que se obtiene mayor volumen de carbón”, explica Andrés.

Conseguir la certificación a través de la Norma Mexicana fue otro paso importante. “Después de la certificación construyeron un centro de almacenamiento y transformación, lo que representó un gran esfuerzo por la cantidad de trámites necesarios para obtener los permisos de la Secretaría de Medio Ambiente y de Protección Civil”.

Actualmente la comunidad sigue capacitándose con el objetivo de crear un grupo o equipo local dedicado exclusivamente a la administración de la producción de carbón, a fin de cubrir la capacidad instalada que tienen para la producción, ya que hoy aprovechan menos de lo que tiene autorizado.

El carbón Bosque vivo es un proyecto de inclusión para los jóvenes. Ellos han estado recibiendo capacitación en manejo de hornos, los tiempos, el proceso, el manejo del producto final. “Actualmente la mesa directiva del ejido es responsable de toda la planeación, administración del aprovechamiento forestal, llevar las cuentas, controlar la bodega y hasta atender a las dependencias, y ha estado muy saturada, por eso están en proceso de formar un comité específico para administrar únicamente el proyecto del carbón y así poder aprovechar toda la capacidad y volumen autorizado. La siguiente etapa consistirá crear la marca propia, ya que han estado trabajando con el registro del ejido” agrega Andrés.

Amenazas y obstáculos para la diversificación productiva

En la cuenca de Amanalco la agroindustria se ha extendido; la renta de tierras para la producción intensiva de papas es una amenaza constante para la organización y los ejidos. La renta de tierras desarticula los esfuerzos colectivos de manejo del territorio y permite que la contaminación por el uso intensivo de agroquímicos siga avanzando.

A la renta de tierras se suma el acaparamiento de tierras; hay una presión muy fuerte para privatizar las tierras por parte de grupos que compran grandes cantidades de tierras y las vuelven ranchos de uso privado o residencial. Los ejidos tienen la presión de vender sus tierras y con ello sus bosques, lo que pone en riesgo tanto el manejo sustentable del bosque como la producción de carbón. Otra amenaza muy fuerte en Amanalco tiene que ver con las extorsiones telefónicas, sobre todo a los presidentes de los ejidos.

“El crimen organizado sabe que ciertos ejidos manejan dinero, que reciben subsidios, pagos por la venta de sus productos, entonces amenazan a los Comisariados, les exigen que tienen que depositar. Son extorsiones virtuales y se les ha avisado para que no caigan en dichas amenazas, sin embargo, la gente se espanta. Eso pone en riesgo las acciones colectivas ya que el crimen organizado o los “malandros” ubican cuando las comunidades y ejidos tienen dinero por el aprovechamiento forestal” menciona Andrés.


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