El manejo forestal vincula los saberes indígenas, la organización comunitaria y la ciencia


6 enero, 2020, Por:

El manejo forestal vincula los saberes indígenas, la organización comunitaria y la ciencia

  • En la Tarahumara las prácticas del manejo forestal tienen como base las prácticas de organización tradicional comunitaria
  • Se requieren políticas públicas regionales que atiendan de manera transversal las necesidades de la Sierra y no políticas nacionales
  • La enorme riqueza que se produce en la Sierra no se queda ahí y no genera bienestar; el único capital que circula en esa zona es el vinculado a la delincuencia, explica Federico Mancera

Los pueblos originarios que habitan la Sierra Tarahumara tienen más de 700 años realizando prácticas de manejo y conservación del bosque y los recursos naturales. Estos saberes tradicionales se han transmitido de generación en generación y gracias a ello hoy sigue en pie el bosque y provee servicios ecosistémicos de gran importancia, como la recarga de mantos acuíferos que abastecen a los principales afluentes de la región. Esto hace viable la producción agropecuaria.

De acuerdo con datos del doctor Federico Mancera Valencia, experto en patrimonio biocultural y pedagogía de los pueblos indígenas, hay estudios que revelan que desde el siglo XIII, los pueblos indígenas asentados en la Sierra ya realizaban trincheras y otras actividades para retener suelo, humedad y aprovechaban de forma sostenible los recursos forestales de ese territorio.

Precisa que “los pueblos indígenas de la Tarahumara manejan, al menos, seis variantes de ecosistemas: desierto, montaña y barranca, con todas sus variantes. Tienen un manejo de uso de suelo y aprovechamiento de los recursos naturales; además utilizan muchas plantas con fines rituales y culturales”.

El investigador plantea que muchas de estas prácticas de los pueblos indígenas son fundamentales para la provisión de los servicios ecosistémicos de los cuales las ciudades y los grandes distritos de riego de Chihuahua, Sonora y Sinaloa se benefician.

Lamenta que en la región muchas poblaciones indígenas vivan en condiciones de pobreza, y que cuando las sequías son fuertes llegan a padecer hambruna. “Toda la riqueza que hay en estos territorios se extrae y el capital no circula en la Sierra, así ocurre con la minería”.

Federico Mancera resalta que el manejo forestal comunitario puede ser una vía para mejorar el bienestar de la población rarámuri, pero que ha costado mucho trabajo asimilarlo. “Se debe buscar una conexión entre los saberes tradicionales de manejo de los bosques y el conocimiento científico de la silvicultura, para lograr esquemas de gestión de los recursos de forma sostenible y benéfica para los pueblos”.

Ejidatarios raramuri en trabajos de conservación de suelos en el bosque del Ejido Caborachi, Chihuahua.

Añade que afortunadamente “ya se están dando estas conexiones y hay muchos ejemplos de ello, como el ejido Caborachi y muchos otros”.

El especialista refiere que en la Sierra Tarahumara las prácticas del manejo forestal tienen como base las prácticas de organización tradicional comunitaria: “las formas de gobernanza ambiental indígena para el manejo comunitario de los bosques son uno de los mejores modelos a los que hay que recurrir y fortalecer para propiciar la conservación de los recursos naturales y mejorar el bienestar de las poblaciones indígenas que habitan estos territorios”.

En términos de política pública, atender a las poblaciones indígenas de la Sierra Tarahumara no es solo un tema de política pública forestal, sino que tiene que ver con políticas públicas culturales y de desarrollo rural. “Toda política pública cultural debe de estar ligada a la bio-cultura. A este manejo de ecosistemas, de bosques templados, o selva baja caducifolia que hay en las barrancas se deben sumar los intereses y saberes culturales, que son los saberes bioculturales que permiten la conservación del bosque”.

“El manejo forestal en términos comunitarios no es cualquier cosa, es la vinculación y el dialogo entre la ciencia, la gobernanza y el saber indígena”, subraya Mancera valencia.

Estas experiencias hay que fortalecerlas con una política púbica transversal, que implique lo cultural, ambiental y social, con foco en la gobernanza interna. “Si no se fortalece la gobernanza se colapsan las estructuras organizativas y la protección de medio ambiente ancestral”.

Bosque en conservación y monitoreo de crecimiento, Ejido Caborachi, Guachochi.

Relata que de 1990 a 2019 ha habido un cambio radical en el enfoque del manejo forestal en la Sierra Tarahumara, “ya los ingenieros forestales no son tan rudos con el mundo comunitario forestal, ya negocian con ellos, porque ha habido relevo generacional de los ingenieros forestales que tienen otra visión más holística.

También el enfoque de las políticas públicas ha cambiado en torno al fortalecimiento del manejo forestal, pero no ha sido suficiente para consolidar este modelo de gestión ambiental comunitario. A la par, también ha habido políticas de fomento al turismo, a la minería y ha crecido la actividad delincuencial del narcotráfico. “Hay zonas en las que el narcotráfico es dominante en la Sierra, ahorita hay zonas en las que hay expulsión de gente por el narcotráfico”.

Los grandes enfrentamientos han ido cambiando, la minería y el turismo son amenazas que han modificado las prácticas del manejo forestal por la presión sobre el territorio y los recursos naturales.

Apunta que todas esas actividades extractivas sacan el capital y lo circulan fuera de la Sierra, no se queda nada ahí, eso genera pobreza en la Tarahumara. Lo mismo ocurre con el agua, de la cual se benefician otras regiones y no compensan ese trabajo de conservación que realizan los pueblos que habitan las partes altas de las cuencas.

Federico Mancera explica que “la Sierra Tarahumara es una región que genera muchas riquezas, pero el capital no circula en estos territorios, el único capital que circula es el del narcotráfico, dinero derivado de la venta de la droga. El Estado mexicano ha ido alejándose se esta región y se ha centrado en generar políticas públicas nacionales y no regionales, cuando lo que se requiere es diseñar estrategias de política específicas para cada región del país, que atienda los problemas específicos”.

Las políticas públicas no deben ser nacionales, deben regionalizarse, se requieren políticas específicas que generen riqueza y que esa riqueza circule entre la gente que habita la región concluyó.

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