El Río Pixquiac: la historia de cómo las comunidades campesinas abastecen de agua a la ciudad de Xalapa

El agua es uno de los recursos más preciados e indispensables para la sostenibilidad de las ciudades. Las principales fuentes de abastecimiento del líquido son los acuíferos que se recargan gracias al escurrimiento de las regiones forestales, por lo que la deforestación y degradación de los bosques y selvas repercute directamente en la disponibilidad de agua dulce.

En el caso de la ciudad de Xalapa, el 40% del agua que consume esa ciudad proviene de la Cuenca del Río Pixquiac, donde la organización la organización Sederos y encuentros para un desarrollo autónomo sustentable (Sendas, A.C., asociada del Consejo Civil Mexicano para la Silvicultura Sostenible), trabaja en un modelo de manejo integrado de la Cuenca para garantizar el abasto de agua limpia y de calidad hacia la capital del estado.

Los bosques de esta cuenca, que se encuentran en un muy buen grado de conservación, son de gran valor por los importantes servicios ambientales que le prestan a Xalapa, particularmente el escurrimiento de agua de la cuenca y la captura de CO2. Sin embargo, estos bosques están amenazados por el crecimiento urbano y las prácticas insostenibles de ganadería extensiva y la producción agrícola con grandes cantidades de agroquímicos.

María Luisa León, coordinadora de bosques y agua en Sendas, explica que el programa de manejo integrado de la Cuenca del Río Pixquiac consiste en que “los propietarios de los bosques destinan algunas hectáreas de sus predios con cobertura forestal a la conservación y en compensación se les pagan mil 100 pesos por hectárea cada año, para realizar trabajos de vigilancia, reforestación, aclareo y podas.”

Sin embargo, añade, “es importante señalar que ese pago no es suficiente para mantener en conservación esos bosques, así que se trabaja con ellos en el desarrollo de proyectos de reconversión productiva con prácticas agroecológicas que les permitan obtener un mejor ingreso económico y conservar en buenas condiciones sus tierras y bosques.”

Proyecto de horticultura ecológica para conservación del suelo y generación de ingresos.

Es importante resaltar que las mujeres y los jóvenes que habitan en los ejidos de la Cuenca generalmente no tienen participación en las decisiones sobre el territorio en las asambleas por carecer de derechos agrarios. No obstante, “su presencia en el territorio impacta, y por eso, desde Sendas impulsamos la participación de mujeres y jóvenes en los programas de emprendimiento productivo sostenible. Su participación es muy importante, debemos propiciar que los jóvenes se quieran quedar en el campo y que tengan espacios y oportunidades para generar ingresos y construir sus vidas.

La Cuenca del Río Pixquiac provee el 40 por ciento del agua que se consume en la ciudad de Xalapa diariamente, así como el agua que las propias comunidades de los alrededores utilizan.

María Luisa resalta que “esta cuenca tiene la particularidad de que aun cuenta con el 70 por ciento con cobertura forestal. Es necesario seguir conservándola, pero no a costa del bolsillo de la gente, es necesario que los beneficiarios de los servicios ambientales de los trabajos de conservación contribuyan económicamente para seguir recibiendo el agua de calidad.”

Este proyecto de manejo integrado de la cuenca del Pixquiac ha conseguido logros muy importantes de 2007 a la fecha. Hoy en día, “1,047 hectáreas se encuentran dentro del programa de conservación de la cuenca, se ha visto una recuperación de bosque, hay mucho acahual o bosque secundario, los bosques están teniendo el tiempo necesario para poder madurar,” subraya María Luisa León.

Cascada y manantial de agua en la Cuenca del Río Pixquíac que abastece a Xalapa.

Además, “se está dando un proceso de restauración pasiva, es decir, sin necesidad de reforestaciones; se ha mantenido el monitoreo del agua y se ha observado que es de buena calidad tanto para las comunidades, como para la ciudad; contamos con más de 300 módulos productivos sustentables y contamos con 300 ejidatarios participando; muchos otros están en lista de espera para ingresar al programa de compensación por servicios ambientales.”

Muchos ejidos también han decidido declarar áreas destinadas voluntariamente a la conservación, sin recibir compensaciones económicas. “Así lo han establecido en sus actas de asamblea”, detalla.

Amenazas a la conservación

Parcela demostrativa de técnicas agroecóligicas que forma parte del proyecto de manejo de Cuenca del Pixquiac.

La coordinadora de bosques y agua de Sendas refiere que “las principales amenazas a la conservación de esta cuenca son el incremento de superficies para cultivos con agrotóxicos como la papa y el aguacate; con esto corremos el riesgo de contaminación del suelo y agua. Además, el crecimiento urbano de la ciudad de Xalapa está propiciando deforestación para construcción de zonas habitacionales.”

Es muy importante que los ejidatarios tengan muchas actividades productivas que les generen ingresos para que no decidan vender sus tierras o rentarlas para estas actividades insostenibles de agricultura comercial. Sendas también impulsa un cambio de visión de los dueños de los predios para evitar vendan sus terrenos y que sepan que son muy importantes ahora y en el futuro.  

Se tiene que avanzar hacia un esquema en el que los beneficiarios de los servicios ambientales, como el agua, contribuyan a su mantenimiento, puede ser a través de aportaciones voluntarias a través de la comisión de agua y saneamiento, para reinvertir ese dinero en actividades de conservación de la cuenca.

Proyecto de ganadería sostenible con sistemas silvopastoriles para procurar la conservación del suelo y generar ingresos para los productores rurales.

Por otra parte, la continuidad de este mecanismo de Conservación de la Cuenca del Pixquiac se ve impactada con los cambios de administración. Cada que llega un nuevo alcalde a Xalapa los actores del comité de Cuenca tienen que hacer las gestiones necesarias para que el municipio siga participando en este esquema.

Sin embargo, los trabajos y la relación con los ejidatarios continúan, pero “es cierto que debemos invertir tiempo y recursos en convencer a cada nuevo alcalde y a los titulares de las dependencias para que continúen con su participación en este proyecto.”


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