Empresas forestales comunitarias: 25 años manejando y conservando la Reserva de la Biosfera Maya

Si la Reserva de la Biosfera Maya de Petén, en Guatemala, se ha conservado a pesar de las amenazas que enfrenta, es en gran medida gracias a la labor que han realizado las empresas forestales comunitarias que cuentan con autorización para manejar los recursos de ese bosque fundamental para la región mesoamericana.

Por esto, es fundamental que ahora que están por vencerse las concesiones de esas empresas forestales comunitarias, que tienen una vigencia de 25 años prorrogables, se renueven para asegurar la conservación en el largo plazo de este importante pulmón y propiciar el desarrollo sustentable de las familias que habitan esta región forestal.

Con base en los resultados arrojados por el estudio realizado por el Centro para la Investigación Forestal Internacional (CIFOR) Las concesiones forestales en Petén, Guatemala. Un análisis sistemático del desempeño socioeconómico de las empresas comunitarias en la Reserva de la Biósfera Maya, este esquema de gestión de los bosques por parte de comunidades ha permitido mejorar el bienestar de las familias y garantizar la conservación de la Zona de Usos Múltiples de la Reserva de la Biósfera Maya.

La Reserva de la Biosfera Maya de Petén es uno de los bosques más importantes de Mesoamérica por su conectividad con el Corredor Biológico Mesoamericano, por albergar una enorme diversidad biológica y por generar servicios ecosistémicos de gran valor.

Esta reserva natural, la más grande de Guatemala, se encuentra amenazada por muchos intereses, como la expansión agropecuaria, los desarrollos turísticos, los proyectos extractivos, el desarrollo inmobiliario y la tala ilegal. A pesar del decreto de Área Natural Protegida bajo el esquema de Reserva de la Biosfera en 1990, aún presenta problemas de deforestación y degradación, particularmente en la zona de amortiguamiento e incluso en la zona núcleo, donde se encuentran restringidas todas las actividades de aprovechamiento de los recursos naturales.

Sin embargo, uno de los esquemas que mejores resultados ha dado para asegurar la conservación de esta importante selva tropical, la más grande de Centroamérica, es el de las Concesiones Forestales administradas por Empresas Forestales Comunitarias.

El documento del CIFOR refiere que en la Zona de Usos Múltiples de la Reserva de la Biosfera Maya, el gobierno de Guatemala, a través de la Comisión Nacional de Áreas Protegidas (CONAP), otorgó 12 concesiones forestales comunitarias, entre 1994 y 2002, para las cuales también entregó derechos de aprovechamiento y manejo de recursos a 12 empresas forestales comunitarias como representantes legales de las organizaciones de base comunal.

Estas 12 concesiones han sido administradas por empresas forestales comunitarias con excelentes resultados en la mayoría de los casos: de esas 12 concesiones 9 siguen activas y con un alto nivel de consolidación; dos han sido canceladas y una más se encuentra suspendida.

Las empresas forestales comunitarias que siguen vigentes cuentan con certificación internacional de manejo forestal, bajo los lineamientos del Forest Stewarship Council (FSC), que garantizan la incorporación de técnicas y procedimientos de bajo impacto para el bosque y así, garantizar su conservación en el largo plazo.

El manejo y aprovechamiento forestal de estas concesiones, que abarcan una superficie de 400 mil hectáreas, ha permitido, en la mayoría de los casos, que las familias que son socias de las empresas forestales comunitarias logren mejores ingresos y un mayor nivel de bienestar.

Las nueve empresas forestales activas abarcan una superficie total de 352 mil 089 hectáreas, equivalente al 44 % del área de la Zona de Usos Múltiples de la Reserva; de esta superficie, 193 mil 17 hectáreas corresponden a bosque productivo, es decir, de donde se extrae madera y otros productos forestales no maderables como la palma de xate.

Mientras que las otras tres concesiones que actualmente no operan tenían una extensión territorial de concesión de 47 mil 923 ha (equivalente al 6 % del área de la ZUM), de las cuales 32 mil 714 ha constituían bosque productivo.

Una de las principales causas por las que estas tres empresas forestales dejaron de operar fue la falta de rentabilidad ocasionada por las bajas tasas de especies maderables que les correspondía aprovechar en el periodo 2006 a 2008.

Este documento sobre Las concesiones forestales en Petén, Guatemala: Un análisis sistemático del desempeño socioeconómico de las empresas comunitarias en la Reserva de la Biósfera Maya, menciona que “la baja disponibilidad de especies maderables de alto valor comercial., como la caoba, impidió la generación de ingresos significativos, esto impactó fuertemente sobre los beneficios percibidos por los socios y la capacidad de capitalización de las empresas”.

La falta de recursos mermó los medios de vida de sus asociados, quienes reemplazaron sus actividades agropecuarias previas: “los socios empezaban a perder la fe en el proceso organizativo y a buscar alternativas económicas. Entre 2007 y 2008, un número creciente de asociados, junto con otros residentes de las áreas concesionarias, incluyendo actores externos, vendieron tierras dentro de las áreas de concesión. Eso significó una mayor infracción de los contratos de concesión por tratarse de propiedad estatal. Este proceso aceleró la pérdida de gobernanza y debilitó fuertemente a las empresas forestales comunitarias”.

Beneficios ambientales de la gestión comunitaria de la Reserva

Aunque la Reserva de la Biosfera Maya mantiene un buen nivel de conservación, vive en constante amenaza por intereses particulares para el desarrollo de actividades extractivas de hidrocarburos y minerales, y del cambio de uso de suelo para la expansión de la frontera agropecuaria.

Estudios sobre degradación y deforestación en la RBM muestran que las tasas de deforestación varían entre las distintas zonas y esquemas de protección de la Reserva, pues entre el 2000 y 2013, en las nueve concesiones comunitarias activas la tasa de deforestación anual ha sido baja, de 0.1%; en tanto que en la Zona Núcleo, la de más restricciones de uso y manejo de los recursos ha sido de 1% por año; mientras que en las tres concesiones comunitarias inactivas fue de 1.8% y en las áreas no concesionadas ha sido mayor, 2.2%. La tasa de deforestación anual más elevada de la RBM se encuentra en la Zona de Amortiguamiento, con una pérdida de 5.5%.

Esto deja ver claramente que las regiones en donde las empresas forestales comunitarias manejan y aprovechan los recursos forestales prácticamente no hay deforestación y que el bosque se conserva con excelentes condiciones. Además esta región de concesiones es la que tiene menor incidencia de incendios forestales en comparación con otras zonas de la Reserva.

Beneficios sociales de las empresas forestales comunitarias

La participación en las empresas forestales comunitarias ha permitido a sus socios y las familias que habitan en estas regiones desarrollar habilidades de manejo sustentable de los recursos forestales tanto maderables como no maderables, integrarse a actividades productivas, generar ingresos y hacer inversiones en salud y educación para sus comunidades.

Un reflejo de esto es que “alrededor de un 20 % de los socios reporta no haber tenido la oportunidad de una educación formal, en tanto que el 100 % de sus hijos está gozando de algún tipo de educación formal. La probabilidad de que los niños asistan al colegio es significativamente más alta en comparación con sus padres”.

Las inversiones en educación provienen de las EFC en forma de becas y, en muchos casos, de las mismas familias gracias a los ingresos forestales.

Con la consolidación de las empresas forestales comunitarias, también se ha profesionalizado el personal que participa de estas actividades de manejo y aprovechamiento forestal. La generación de emprendimientos productivos para la extracción y transformación de los productos forestales ha permitido la apertura de más puestos de trabajo y el incremento en la membresía de las empresas, con una mayor participación de mujeres y jóvenes.

Los ingresos provenientes del aprovechamiento forestal son de primordial importancia para las familias socias de las empresas forestales y de otras familias residentes, pues en promedio representan un 38 % de sus ingresos. Su economía la complementan con recursos provenientes del comercio de pequeña escala y otras fuentes. “Complementan los ingresos familiares los ingresos provenientes de las pensiones, actividades agropecuarias y remesas.”

Las concesiones forestales comunitarias en Petén representan un modelo de gobernanza del bosque que durante más de dos décadas ha sido el pilar principal para su conservación en la Zona de Usos Múltiples de la Reserva de la Biósfera Maya (RBM), con importantes beneficios para las comunidades forestales, la región petenera y la sociedad guatemalteca como tal.

Es fundamental que dichas concesiones sean renovadas, a fin de asegurar la conservación en el largo plazo de este importante pulmón y de garantizar el bienestar y la vida digna de las familias que habitan esta región forestal.

Fotografías: ACOFOP, MEDIUM, PIXABAY


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