En Hidalgo y Veracruz los ejidos forestales van: diversificación productiva, ingresos adicionales y bienestar local, todo a partir del manejo comunitario de los bosques

La gobernanza del territorio que han puesto en marcha los ejidos de La Selva y Carboneros Jacales en Veracruz, así como los ejidos de Chacalapa y Nopalillo en Hidalgo, ha permitido crear las condiciones necesarias tanto para el desarrollo del manejo forestal comunitario, como para el avance en la cadena de valor y la diversificación productiva.

A partir del manejo forestal comunitario, dichos ejidos han avanzado en la integración vertical de sus empresas. Por ejemplo, en La Selva y en Carbonero Jacales no solo obtienen sus ingresos a partir del aprovechamiento forestal, sino que también han escalado para agregar valor a la madera a través del establecimiento de aserraderos ejidales, los cuales proporcionan empleos a cientos de familias a lo largo de todo el año. Dichos aserraderos producen tarimas, polines y tablas de buena calidad para usos diversos y se comercializan en diferentes estados del país.

En el ejido La Selva, el encino también es aprovechado para la producción de carbón, que tiene una creciente demanda desde hace diez años en el estado de Hidalgo. Pero no solo eso, La Selva también le ha apostado a la investigación científica y la capacitación  en selección y mejora genética de sus especies; desde hace unos cinco años, y en alianza con la Comisión Nacional Forestal (Conafor) y el Colegio de Postgraduados, desarrolla un proyecto de huerto clonal a partir de la selección semillera de 100 de sus mejores árboles de Pinus patula, con el objetivo de contar con semilla de excelentes características genéticas para sus propios viveros y para su venta a otros ejidos y comunidades.

Hornos de producción de carbón vegetal con madera de encino y pino en el Ejido La Selva.

De esta forma han logrado diversificar sus ingresos ya que mientras que un kilo de semilla de Pinus patula ronda los $1500 pesos, un kilo de la misma especie pero clonal puede llegar a venderse hasta en $18,000 pesos. Otra fuente de ingresos en la que están incursionando es la venta de bonos de carbono, proyecto del cual esperan obtener hasta 8 dólares por tonelada de carbono almacenada.

Por su parte, el ejido Carboneros Jacales, cuenta también con un aserradero donde transforma su madera y la de ejidos vecinos. Cuenta con un vivero que produce nueve especies (ayacahuite, oyamel, diferentes tipos de pino como patula, rudis, teocote, montezumae, entre otros.) para su uso propio y para venta a otros ejidos. Carboneros Jacales recibió capacitación por parte del ejido La Selva en cuanto al manejo del vivero, y hoy planea replicar la experiencia con otros vecinos.

La otra fuente de empleos e ingresos corresponde a la mina comunitaria de caolín, material arcilloso que tiene una amplia demanda por la diversidad de productos que se pueden obtener de este mineral. Algunos de los usos en los que se emplea son: fabricación de medicinas como el kaopectate, el cemento, papel, cerámica, refractarios, pinturas y fabricación de cosméticos. El precio de la tonelada de este producto va de 50 hasta los 200 pesos; sin embargo, si las rocas se vendieran molidas y en costales, el costo se elevaría hasta los $2500 pesos por tonelada, por lo que el ejido tiene planeado reactivar sus molinos para agregarle valor a este mineral.

Veta de aprovechamiento de caolín en el Ejido Carbonero Jacales, Huayacocotla, Veracruz.

En Hidalgo, el ejido del Nopalillo también ha realizado inversiones en su territorio para diversificar ingresos y ofrecer más empleos a la población local. Una de las inversiones tiene que ver con la veta de obsidiana con la que cuentan en su territorio. “Antes vendíamos directamente la obsidiana a la gente de Teotihuacán, pero nos capacitamos y ahora nosotros mismos hacemos todo tipo de artesanías y objetos a partir de su transformación”, comenta el comisariado, Felipe Padilla León.

Hidalgo cuenta con la veta más grande de obsidiana del mundo, y el aprovechamiento que hacen los ejidos implica un impacto mínimo al ambiente debido a que las minas son de alrededor de cinco metros de diámetro y seis metros de profundidad.

Nopalillo también ha explorado otras formas de diversificación no extractiva como son las visitas guiadas a la zona arqueológica del siglo XVI que se encuentra en su territorio o los paseos por el área de conservación que han delimitado.

Vivero forestal comunitario en el Ejido Carbonero Jacales, Huayacocotla, Veracruz.

Los ejidos que realizan manejo forestal crean empleos a partir del aprovechamiento maderable y de diversas actividades derivadas de éste: reforestaciones, brigadas de vigilancia y saneamiento, mantenimiento de viveros, entre otros.

Y aunque la edad de buena parte de las y los ejidatarios anda entre 65 y los 80 años, la diversificación productiva impulsada por sus familiares es muy relevante, pues además de agregar valor a los productos primarios genera oportunidades de trabajo para mujeres, jóvenes y pobladores en general del medio rural que no tienen derecho a la tierra.

Estos ejidos ubicados en la región fronteriza de Hidalgo y Veracruz son claros ejemplos de que reconocer y promover el manejo forestal comunitario es la mejor herramienta de protección y conservación de los bosques y selvas del país y también para impulsar las economías locales y proveer de medios de vida a quienes habitan en las regiones forestales.

El Ejido Nopalillo, ubicado en Epazoyucan, Hidalgo, se caracteriza por la calidad de su producción de obsidiana, su parque ecoturístico y el aprovechamiento forestal sustentable.


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