Incendios forestales: en vez de trabajar en lo urgente, diputados ponen un mal parche a la ley

incendio2El primero de diciembre de 2015, por unanimidad de los 416 diputados presentes en sesión, fue aprobado el dictamen de la iniciativa del partido Verde, a través de la diputada Lucía Arzaluz, para vedar por 20 años, según ellos, los terrenos forestales que se incendien. Además de subir sustancialmente las multas, la iniciativa reforma el artículo 117 de la Ley General de Desarrollo Forestal Sustentable para establecer que “no se podrá otorgar autorización de cambio de uso del suelo en terreno incendiado sin que hayan pasado 20 años y que se acredite fehacientemente a la Secretaría [SEMARNAT] que el ecosistema se ha regenerado totalmente”.

También modifica el artículo 128 para establecer que, “con base en los estudios técnicos que se elaboren para justificar la medida, previa opinión técnica de los Consejos y respetando la garantía de audiencia de ejidatarios, comuneros y demás poseedores de los terrenos afectados, así como de los titulares autorizaciones [así se lee en la Gaceta] de aprovechamiento de recursos forestales maderables y forestación sobre dichos terrenos [de verdad: así dice la Gaceta]”, el Ejecutivo federal podrá decretar, como medida de excepción, vedas forestales cuando éstas “tengan como finalidad la regeneración de terrenos incendiados.”

Finalmente, en el artículo 163, se añade un caso XXII de infracción: “Realizar en terrenos incendiados, cualquier actividad o uso distintos a la restauración o al manejo forestal sustentable, dentro de los 20 años siguientes a que haya ocurrido un incendio.

Llama la atención que teniendo en la congeladora un proyecto de nueva ley forestal fruto del trabajo de congresistas, instituciones, empresas y organizaciones, la Cámara de Diputados decidiera sin mayor consulta aprobar una iniciativa enormemente confusa, mal redactada y que en nada contribuye a enfrentar los problemas que afectan a las regiones forestales del pais. Con las recientes reformas a la Ley, al final de cuentas, nos quedamos con que, ahora sí, se vale cambiar de uso a los terrenos forestales, siempre que se hayan incendiado, que hayan pasado 20 años después del incendio y que se haya restaurado el sitio “fehacientemente”. También con que, igual que ahora en terrenos incendiados o no incendiados, se pueden hacer actividades de restauración y manejo forestal (la LGDFS supone que tiene que ser sustentable o no hay autorización de aprovechamiento).

Da la impresión de que esta modificación a la LGDFS no tuvo el beneficio del debate ni el acopio de conocimientos que merece un cambio que puede tener consecuencias. Es un buen pretexto para reflexionar sobre la problemática de los incendios, cuando ya la discusión está más bien en cómo usar el fuego como herramienta de manejo.

grafica 2 gonzalo¿Nos desempeñamos bien en el control de incendios? Bastante bien, en realidad. Si nos atenemos a los datos oficiales, en México los incendios en áreas arboladas no son un problema: la media de superficie forestal incendiada es de 308 mil hectáreas, 33 por incendio, es decir, una de las más bajas en el mundo, con parámetros de atención superiores, gracias a que se trata de terrenos con habitantes, no los parques nacionales de los Estados unidos o Australia, donde la superficie incendiada se mide con cifras de cinco ceros.

En los últimos años hemos visto también cómo la superficie arbolada va siendo proporcionalmente menor, bajando consistentemente desde 23.4% en 1998 hasta 5.7% en 2014. Estamos hablando así de una superficie arbolada afectada minoritaria, de unas 9,000 hectáreas, que no ha rebasado las seis hectáreas por incendio en todo el tiempo con información disponible, excepto los años tremendos de 1998 y 2003, en que fueron afectadas 14 y 11 hectáreas en promedio por incendio (ver cuadro y gráficos al final).

Hay que considerar también la carencia de datos objetivos sobre la naturaleza y las consecuencias de los incendios, porque no se lleva, en primer lugar, un reporte y registro, por lo menos, para distinguir cuando se trata de incendios rasantes, rápidos, relativamente fríos y cuando ocurre una verdadera destrucción al alcanzar el fuego las copas del estrato arbóreo, con consecuencias letales. En el primer caso, casi siempre el efecto final del fuego es la estimulación de la regeneración y la inducción de un crecimiento vigoroso. No sobra decir, en tiempos de CoP de Cambio Climático, que los fuegos leves liberan mucho menos gases de efecto que los incendios de copa y que el nuevo crecimiento compensa.

Tampoco disponemos de la evaluación y seguimiento de los terrenos incendiados. Este seguimiento debe incluir, sin necesidad de la modificación legal reciente, la vigilancia contra el cambio de uso y la evaluación de los impactos de los incendios para prescribir un tratamiento acorde con cada sitio y con el estado en que queda después de la conflagración. También debe evaluarse la regeneración natural o de los resultados de la reforestación que, eventualmente, sea ejecutada. Sin este paso importante, vamos a seguir dando de baja, equivocadamente, a cada metro cuadrado de bosque donde se presente el fuego. También tenemos que mejorar el registro de las causas de origen de cada incendio, para enfocar mejor un conjunto de acciones dirigidas con precisión a los actores que mayor incidencia tienen en el inicio de los incendios.

Es muy importante señalar esta necesidad, porque sabemos muy bien que los ecosistemas forestales han evolucionado con el fuego, en ciclos de destrucción y regeneración que ejercen funciones de selección genética, regulación de ciclos reproductivos de organismos que, sin control, pueden convertirse en plagas y enfermedades de importancia y, aunque parezca extraño, el fuego ejerce la importante función de suprimir los combustibles, antes que se acumulen al grado de provocar incendios letales.

incendioSería mezquino no reconocer que México ha avanzado mucho y rápido, hasta niveles manejables y cada vez más difíciles de superar, y hay que aplaudir que, después de muchísimos años, estemos cambiando, tal vez todavía muy lentamente, de una idea “smokie bear” bombero de incendio – supresión, a otra de manejo del fuego, incluyendo cuestiones capitales como controlar las existencias de combustibles, realizar quemas preventivas controladas y, más que nada, trabajar en conjunto con los principales agentes extra forestales involucrados en este proceso. Por ejemplo: un pastoreo más intensivo deja mayores utilidades y permite prescindir del fuego para el manejo de las pasturas y la mecanización de la cosecha de caña de azúcar puede evitar la quema como técnica, prácticamente indispensable.

En resumen:

  1. tenemos lagunas de información todavía, pero disponemos de la suficiente para valorar positivamente el desempeño de México en el control de incendios
  2. mientras que la gama de políticas y acciones para el control de los incendios está acercándose a su plena aplicación, hay más cosas sustanciales por hacer desde la perspectiva de la prevención de los incendios letales, incluyendo el uso del fuego mismo como herramienta de manejo
  3. si se mantiene el buen trabajo en el combate de los incendios, lo más trascendente ahora, es avanzar en la inducción de prácticas sustentables de manejo de tierras agrícolas y de pastoreo.
  4. y no se puede evitar decirlo: la reforma aprobada por los diputados no ayuda prácticamente en nada al mejoramiento de los bosques y selvas de México y tampoco de la población que vive en los territorios forestales de México.

Llama la atención que los diputados lancen, procesen y aprueben sin anuncio ni consulta, un trabajo legislativo de muy mala calidad técnica, mientras se ha mantenido sin atención debida el proyecto de reforma sustancial e integral que el Consejo Nacional Forestal (CONAF), a través de su Comité de Legislación, ha trabajado por cinco años, con una inversión de muchísimas horas de trabajo y esfuerzos de concertación entre actores. No por casualidad, dicha reforma contiene diversas disposiciones para, entre otras cosas, consolidar los avances y acelerar los faltantes en prevención de incendios, manejo de fuego y concertación con los actores, forestales y extra forestales, que frecuentemente son los mismos.

Entre las propuestas de dicha reforma, que aprobó el pleno del CONAF en octubre del año pasado, están: un paquete de medidas para la promoción de la legalidad; un esquema operativo territorial que cambia el diseño institucional y lo junta con la gestión del desarrollo rural; medios para regularizar y regular el aprovechamiento de reforestación y acahuales; un sistema de salvaguardas, primera disposición reglamentaria de la reforma constitucional en materia de derechos humanos de 2011 y mucho más.

Ya se nos fue la primera ronda legislativa, ocupada en los menesteres del presupuesto y el CONAF está por renovarse. Parecería el tiempo adecuado para que el trabajo legislativo tomara una altura del tamaño de las necesidades del sector, de los compromisos en cambio climático, biodiversidad y desertificación. Podemos y debemos aprovechar lo mucho avanzado y concluir el proceso de una reforma de fondo que requerimos… incluyendo la gestión de incendios y manejo del fuego.

 

Referencias:

CONAFOR, 2015. Reporte semanal de Incendios 2014. (cuadro y gráficos elaborados con la información de esta publicación.

Terra Noticias: https://noticias.terra.com/avalan-diputados-cambios-a-legislacion-ambiental-para-proteger-bosques,0bf29e62115ae11b977b0b6c7cbaabcamytc5243.html

Chapela, Gonzalo, 2015. La Reforma de la Ley de Desarrollo Forestal Sustentable. La Jornada del Campo. 21 de febrero de 2015. México.

Gaceta parlamentaria de 23 de abril de 2015. Diputada María de Lourdes López Moreno. Iniciativa con proyecto de decreto mediante el cual se abroga la Ley General de Desarrollo Forestal Sustentable y se expide la nueva Ley General de Desarrollo Forestal Sustentable.

Gaceta parlamentaria de 1 de diciembre de 2015, anexo III. De la Comisión de Medio Ambiente y Recursos Naturales, con proyecto de decreto por el que se reforman y adicionan diversas disposiciones de la Ley General de Desarrollo Forestal Sustentable.

Jardel, Enrique, 2009. Lineamientos Generales para la Planificación del Manejo del Fuego. Laboratorio de Manejo Forestal. Departamento de Ecología y Recursos Naturales – IMECBIO. Universidad de Guadalajara.

Komarek, E.V., 1968. Lighting and Lighting Fires as Ecological Forces. Proceedings, 8th Tall Timbers Fire Ecology Conference. Tall Timbers Research Station. Tallahassee.

Ley General de Desarrollo Forestal Sustentable. Últimas reformas al 23 de marzo de 2015.

West, Oliver, 1972. Fire in Vegetation and its Use in Range Management. Commonwealth Agricultural Bureau. Lond.


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