La PLACCO: nuevo camino para comercializar la producción local en medio del COVID-19

  • La Plataforma de Cooperación Comercial acompaña a cooperativas en la Península de Yucatán para mejorar sus ventas, buscando relaciones comerciales justas y equitativas.
  • En 2019, las cooperativas participantes mantuvieron relaciones comerciales con más de 25 corporativos hoteleros en Quintana Roo.
  • La coyuntura provocada por el COVID-19 obligó a la PLACCO a buscar nuevos caminos: el mercado digital, la distribución directa a consumidores finales y la comercialización en otras regiones del país.
  • La brecha de conectividad que enfrentan las comunidades rurales representa un obstáculo en esta nueva etapa, caracterizada por la negociación digital y el distanciamiento físico.

La propagación del coronavirus (COVID-19) ha representado un golpe duro para las y los pequeños productores de comunidades rurales en la Península de Yucatán y ha remarcado las condiciones desiguales que padecen para comercializar y distribuir los artículos que elaboran e intentan colocar en un mercado que, al asomo de la “nueva normalidad”, se advierte más agresivo.

Con el desplome del turismo, las cooperativas locales que habían logrado posicionar productos como la miel o el carbón en hoteles de la zona turística del estado de Quintana Roo, vieron caer sus ventas.

“Nos pegó muy fuerte. Las ventas de miel orgánica envasada que teníamos en la Riviera Maya se pararon completamente. El turismo se cayó y se nos cayeron las ventas y nos quedamos hasta sin dinero para pagarle al personal”, narra Anastacio Oliveros, representante de la Unión de Sociedades Apícolas y Ecológicas de Calakmul (USAEC), en Calakmul, Campeche.

Al mismo tiempo, el llamado “gran confinamiento”, que obligó a las poblaciones de la región a mantenerse en sus hogares, dejó al desnudo la brecha de conectividad que enfrentan las comunidades rurales, que representa un obstáculo bajo las nuevas condiciones del comercio. La oferta de productos y la compra-venta de los mismos estará cada vez más marcada por la negociación digital y el distanciamiento físico.

Para no sucumbir en medio de la contingencia sanitaria, las iniciativas de distribución y comercialización han tenido que incursionar en plataformas modernas de venta por internet que han ido ganando mercado forzadamente.

“No nos cruzamos de brazos. A través de la Plataforma de Cooperación Comercial (PLACCO), comenzamos a explorar otras modalidades de venta, a través de las redes sociales y en línea. Estamos buscando conectar con otras plataformas para colocar nuestros productos de forma más directa, para dejar de depender solo del turismo, porque ahorita el mercado para la miel envasada está muy castigado. Los acopiadores nos compran la miel a 30 pesos en Quintana Roo, donde el precio es mayor, pero en Yucatán pagan hasta 20 pesos, cuando el precio antes de la contingencia era de 50 pesos”, manifiesta Oliveros.

Dentro de la tragedia, la pandemia coloca a entidades como Quintana Roo, cuyo consumo básicamente se sostiene de productos importados de otras entidades o países, en un momento clave para apostarle a un nuevo modelo que lo convierta -más allá del discurso- en un destino socialmente responsable, basando el grueso de su consumo en las proveedurías locales.

“Cada vez nos es más claro que el modelo tiene que cambiar. Si la hotelería voltea genuinamente hacia las y los pequeños productores locales y los vuelve sus fuentes de abasto principales, bajo políticas de comercio justo y de consumo responsable, no solo se beneficiarían por la calidad de los productos, sino que contribuirían al dinamismo de las economías campesinas y al bienestar local y regional.

“La industria turística de la región no ha terminado de comprender que es insostenible aplicar a las y los pequeños productores el mismo tratamiento que le da a un proveedor transnacional, porque las condiciones son distintas”, afirma la gerente de la PLACCO, Teresa Rojo Jiménez.

La PLACCO es un esquema de gestión social diseñado y operado por el Consejo Civil Mexicano para la Silvicultura Sostenible (CCMSS) y las cooperativas USAEC apicultores y CALEÑA, que ha probado ser una herramienta útil y poderosa para que las cooperativas de la región vendan una parte significativa de su producción con valor agregado y a mejores precios.

Como parte de su estrategia comercial, la PLACCO desarrolló la marca colectiva “Foresta”, que cobija las marcas de las cooperativas asociadas como Reselva y El brasero de Oriente.

La Plataforma nació del Programa de Apoyo a la Gestión Comunitaria del Territorio que se ha desarrollado en la Península de Yucatán por el CCMSS para respaldar procesos socioambientales que dan pie a territorios inclusivos y sostenibles, en donde las formas y medios de vida de colectivos campesinos y/o mayas son favorecidas mediante el fortalecimiento de sus capacidades para el buen manejo de los bienes naturales, el impulso a las economías campesinas y la promoción de principios de equidad e igualdad de género, etaria y étnica.

Cooperativa “Carbón de Leña Verde”, ejido San Felipe Oriente, municipio de José María Morelos, Quintana Roo.

La iniciativa se pensó como un mecanismo para acompañar administrativa y técnicamente a organizaciones productivas en las comunidades, creando vínculos con mercados que consumen productos provenientes del campo, sin adoptar un papel de intermediario, sino fungiendo como una estructura de facilitación.

A tres años de su surgimiento, la Plataforma registra importantes avances y aprendizajes, resaltados por Rojo Jiménez.

Las dos cooperativas fundadoras colocan sus productos desde un Centro de Distribución que tiene la PLACCO, localizado en Playa del Carmen y, desde ahí, reparten mensualmente 16 toneladas de carbón y una tonelada de miel envasada, con base en estrategias planificadas de operación, abasto y distribución.

Tan solo en 2019, las cooperativas participantes en la iniciativa mantuvieron relaciones comerciales con más de 25 importantes corporativos hoteleros en Quintana Roo.

El año pasado las necesidades de distribución y almacenaje llevaron al equipo a mudarse a un espacio mayor y el CEDIS triplicó su capacidad de almacenamiento de carbón y duplicó la de la miel, albergando hasta mil 500 bultos de carbón y tres mil 500 botellas de miel, es decir, alrededor de 27 y 3.5 toneladas, respectivamente.

“Las ventas de 2018 a 2019 pasaron de 151 toneladas de carbón a 196; y de 800 kilos de miel a una tonelada, con un incremento del 47% y 23% en volumen, respectivamente; y el incremento en los ingresos por la venta del carbón fue de un 28% y de un 53% para la miel” indicó Rojo.

El aumento representó más de dos millones de pesos como fruto de la relación comercial con sus 25 clientes, entre los que figuraban cadenas hoteleras como el Grupo Mayakoba, AM Resorts y Karisma.

Carbón vegetal producido en el aprovechamiento forestal del ejido San Felipe Oriente, del municipio de José María Morelos, Q. Roo, con base en un programa de manejo forestal que garantiza la sostenibilidad de la selva.

En este año la PLACCO logró sumar nuevos clientes dispuestos a pagar precios justos por productos de alta calidad, elaborados mediante esquemas de aprovechamiento y procesamiento que aseguran un origen legal y orgánico de los productos.

A su vez, se han destinado esfuerzos para acompañar a nuevas cooperativas productoras de carbón y huevo de patio en sus primeras ventas, mediante un esfuerzo denominado “pilotos comerciales” que busca identificar y sumar a cooperativas potencialmente aliadas a la iniciativa.

Para afianzar y dirigir sus pasos, se elaboraron estudios de viabilidad de la venta del carbón dentro del sector de tiendas de conveniencia y autoservicio, y se diseñaron campañas de posicionamiento en redes sociales, así como un estudio de mercado de la miel enfocado a la zona Mahahual – Bacalar.

Si bien los avances son evidentes, los reportes financieros indican que los ingresos por la venta del carbón y la miel, aunque significativos, resultan insuficientes para que las cooperativas alcancen su rentabilidad.

Luego, sobrevino la pandemia que trastocó la planificación hecha para este año. El COVID-19 llevó a la PLACCO a “un momento de crisis” pues golpeó directamente y bloqueó a sus consumidores principales: la hotelería.

“La verdad es que íbamos muy bien. Teníamos dos nuevos clientes. Antes de que iniciara todo esto de la pandemia, habíamos firmado para entregar de 600 a 700 kilos de miel, mensualmente, pero ya no pudimos ni hacer la primera entrega. Todo se cerró”, señala Anastacio.

Las restricciones de viaje en la región pronosticaban para marzo la caída de turistas internacionales en apenas un 30%, con miras a profundizar el declive.

Hoy la cifra oficial habla de nueve millones de asientos de avión cancelados, la ocupación hotelera en el estado es menor al 10%; más de 160 hoteles han cerrado temporalmente y los ingresos por concepto de turismo son cero.

Las lecciones de la pandemia

Integrantes de la Sociedad de Producción Rural “El Achiotal” del ejido Isidro Fabela, en el municipio de Bacalar, Quintana Roo.

Este escenario, de desplome de la actividad turística por la emergencia sanitaria, abrió tres caminos para la PLACCO, a fin de sustituir las ventas contempladas para este año.

Uno, explorar el comercio digital, con los obstáculos ya descritos, que van desde la ausencia de señal de internet en los pueblos, pasando por la carencia de capacidades para el manejo de dispositivos electrónicos, plataformas y trámites en la red.

“No ha sido fácil, sobre todo porque ahora necesitamos a una persona que se encargue del manejo de redes, de las plataformas, de la venta en línea, Nosotros ya estábamos explorando esta vía y ahora nos damos cuenta de que será la nueva modalidad. Así como hablan de una nueva normalidad, la venta en línea será la nueva modalidad para promocionarnos y vender nuestra miel, en mercados que antes ni pensábamos. Es un gran reto porque debemos solucionar la distribución”, subrayó Anastacio.

La apicultura es un actividad ancestral de las comunidades campesinas mayas y representa, junto con la milpa, el principal medio de sustento para las familias campesinas en la Península de Yucatán.

Dos, apostarle a la venta directa a la población local, segmento ya explorado en 2019, con una respuesta bastante favorable, pero que implica desarrollar acciones mucho más articuladas y personalizadas. Y tres, la búsqueda de mercados en otras regiones del país.

“Todo va de la mano con herramientas tecnológicas como el comercio electrónico, el marketing digital, plataformas networking o de redes de consumo responsable; el uso del geomarketing, el manejo de redes sociales, cuyo propósito es visibilizar nuestra iniciativa y subirnos a la era digital, que es prácticamente la única opción comercial que en estos momentos de aislamiento se puede llevar a cabo”, consideró Teresa Rojo.

En cuanto a las lecciones aprendidas en este difícil periodo, Anastacio Oliveros menciona que confirmaron que la dependencia hacia el turismo, no les da seguridad, por lo que diversificar los mercados para sus productos es indispensable y ya están trabajando en ello.

Resalta como un primer resultado el haber podido colocar en la plataforma de Amazon, de venta en línea, su miel orgánica en paquetes que incluyen chocolate y café.

“También nos hicimos más conscientes de que debemos fortalecer nuestro discurso y los medios a través de los cuales lo promovemos. Hay ausencia de información sobre lo que se produce en la región y quiénes lo producen; se desconocen los beneficios de consumir local asegurando un origen legal, orgánico e inclusivo de los productos que comemos, nos untamos, nos ponemos, usamos, etcétera.

“Desvaloramos el hecho de consumir local, cuando asegurar el mantenimiento de estos esquemas es una condición para el desarrollo de la vida, tal y como la conocemos. Por eso en medio de la coyuntura provocada por la aparición del coronavirus fue necesaria la determinación de ampliar los segmentos de mercado, diversificar nuestros ‘objetivos de venta’ y hacer que ‘el público en general’ se entere de la importancia de consumir responsablemente”, concluye Sara Cuervo, colaboradora del CCMSS en la Península de Yucatán.

Venta en línea de la miel “Reselva”, con café y chocolate EHYA.


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