Las empresas forestales comunitarias de Durango incluyen a mujeres y avecindados y se diversifican

Los ejidos y comunidades de Durango son líderes en el ámbito nacional en la producción maderable y, también, han logrado una importante diversificación productiva. Actualmente, además de madera, producen artesanías, electricidad, carbón, miel, alimentos deshidratados, utensilios y ahora van en busca de desarrollar proyectos ecoturísticos y proyectos de captura de carbono.

Después de 30 años haciendo aprovechamiento maderable de los bosques, los ejidos se han propuesto buscar que las nuevas generaciones tengan trabajo y puedan permanecer en la zona. “Las comunidades y ejidos están desarrollando proyectos muy diversos; por ejemplo, para la producción de miel orgánica, de carne, verduras y frutas deshidratadas y de carbón”, explica María Luisa Soto de la Unidad de Conservación y Desarrollo Forestal Topia, ubicada en Santiago Papasquiaro, que trabaja con los 40 ejidos de la Unión de Ejidos y Comunidades Forestales General Emiliano Zapata (Unecofaez), que nació en 1976 como un esfuerzo comunitario por manejar y conservar los bosques, hasta entonces concesionados a la empresa paraestatal Proformex.

Los productos de estos nuevos proyectos se comercializan en todo el estado y actualmente se  está trabajando para que vayan a otras entidades. “Estos productos son de alta calidad y producidos sin pesticidas, por eso ya estamos trabajando para que obtengan los certificados que avalen que son orgánicos”, destaca María Luisa.

Artesanías elaboradas con productos del bosque por grupos de mujeres.

En este proceso de diversificación las mujeres de cuatro ejidos (Topia, Valle de Topia, Salto de Camellones y San Bernabé) se organizaron y acaban de constituir la empresa Profoarte, que hace joyería, artesanías y utensilios de hoja de pino. “Nos vinieron a capacitar de Oaxaca y pronto tendremos seguimiento a esas capacitaciones pero ahora con compañeras de Puebla que manejan técnicas más complejas”, comenta María Luisa.

Actualmente 20 mujeres trabajan en Profoarte de forma permanente; sin embargo, más mujeres están recibido capacitaciones y a su vez están compartiendo estas enseñanzas a mujeres de otros ejidos, con el objetivo de que la empresa crezca. “Nuestro objetivo es que este negocio crezca ya que tiene la ventaja de que se puede trabajar desde casa. Nosotros como Unidad Topia revisamos la calidad de los productos y si algún objeto no pasa los criterios de calidad, se vende localmente en el ejido o municipio”, refiere la técnica y agrega que “Cada año hay mayor porcentaje de mujeres trabajando en los distintos proyectos de los ejidos, ya llegamos a un 20% aproximadamente

Otro proyecto de diversificación reciente es impulsado por la empresa forestal comunitaria Grupo Industrial Sezaric; en él participan 10 ejidos de siete municipios que se asociaron para producir electricidad a partir de los residuos del aprovechamiento de la madera. Se trata de una planta de cogeneración con biomasa que fue inaugurada en el 2018 y es la primera en México en su tipo que se abastece a partir de los residuos de las propias empresas comunitarias (de molduras, madera aserrada, muebles, triplay) y tiene una capacidad para generar 490 kilowatts hora.

Estos proyectos se suman al aprovechamiento maderable sustentable, que a lo largo de estas décadas ha dejado beneficios importantes a los habitantes de la región: “la gente de las comunidades tiene empleos relacionados con la obtención de madera; si el ejido es grande los ejidatarios pueden recibir el reparto de utilidades hasta cuatro veces al año, si es mediano tres veces, si es chico una vez al año. Hay que agregar que todos los empleos que se crean son para personas en las comunidades, incluyendo avecindados; ellos son parte de las comunidades. Aquí es parejo” enfatiza Chea.

Aserradero.

Respecto a los retos que la crisis sanitaria por el Covid 19 ha ocasionado, María Luisa comenta que los más afectados han sido los ejidos que venden madera aserrada, dado que se suspendieron las compras en su totalidad. También fueron afectados los ejidos que venden madera en rollo, ya que los precios bajaron considerablemente. El metro cubico en rollo que antes valía $800 pesos, ahora lo compran en $600 pesos. Los mercados de este producto son Monterrey, Guadalajara y Ciudad de México pero como las industrias están detenidas, no hay mucha venta de madera en rollo tampoco. Los aserraderos están acumulando madera y están bajando los precios.

“Afortunadamente nadie huyó, nadie dijo me voy, no ha habido migración por esta pandemia. Lo que sí pasó fue que Sembrando Vida ha dado un respiro a las comunidades, eso ha calmado un poco hasta a la delincuencia. Les están pagando $4500 pesos de forma mensual y en esta zona ese programa se ha extendido mucho”, sostiene.

No obstante los beneficios inmediatos del programa Sembrando Vida en estos tiempos de crisis económica y sanitaria, se han identificados afectaciones que necesitan ser resueltas: “es un beneficio económico inmediato pero muchos ejidatarios han hecho cambio de uso de suelo para ubicar las plantaciones en sus parcelas. Lo que antes eran bosques ahora tienen las plantas del programa y eso  tiene  impactos negativos en la flora, en la fauna. Por eso nosotros pusimos una queja, por exigencia del programa la gente estaba desmontando mucho pero parece que ya bajó; parece ser que ya hay sanciones”, enfatiza Chea.

Carlos Zapata, director técnico de la Unidad Topia enfatiza que el sector forestal ofrece muchas alternativas para brindar empleos incluso durante la pandemia y también de forma permanente. “Hay muchas actividades que se pueden seguir haciendo sin exponernos a un contagio por lo que no se deberían de detener”, comenta, y agrega que actualmente están explorando proyectos de captura de carbono y nuevas formas de escalar las actividades relacionadas con el bosque, para que no solo llegue la empresa y compre la madera; sino que los propios ejidos tengan alternativas para agregarle valor.

“El proyecto de captura de carbono es uno de los más grandes que estamos impulsando con varios ejidos y comunidades. Otro de los grandes proyectos que traemos es el de los servicios ecosistémicos; estamos a punto de certificar a los ejidos Salto de Camellones y Topia en servicios ecosistémicos de agua; hemos hecho alianzas con empresas que les van a pagar a estos ejidos por mantener la funcionalidad del bosque, también estamos acompañando a otros ejidos que quieren certificarse en turismo. Siempre estamos buscando la forma de ayudar a los ejidos, con tal de que no falte el empleo. Fuimos pioneros en apoyar y capacitar los proyectos de granjas de trucha. Y otro proyecto muy bonito es el de MUMAT (Mujeres Unidas Milpas y Anexos de Tamazula) del ejido Las Milpas en el Triángulo Dorado, y es para hacer palitos de paletas, nuestra sucursal de Parral es la que les está dando asesoría porque están muy lejos de aquí. Generamos muchísimo empleo, cuidamos el medio ambiente, e, protegemos la biodiversidad y hacemos muchas cosas bonitas. Estoy enamorada de todo lo que hacemos” concluye Chea.


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