Las prácticas silvícolas comunitarias favorecen la conservación de la biodiversidad

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El cultivo de los bosques es una actividad que se ha venido realizando a lo largo de la historia humana. Por esta razón, la relación con los bosques forma parte de la identidad cultural y las tradiciones de aquellos grupos humanos que los han habitado desde hace ya generaciones. Con el tiempo se han desarrollado metodologías y modelos precisos que buscan optimizar dicha relación, con fines económicos y sostenibles, y que además de diversas técnicas y complementos teóricos, incorporan el conocimiento ancestral acumulado por las comunidades locales.

En términos amplios, la silvicultura consiste en la intervención aplicada y estratégica en un bosque, con fines diversos, entre los que se incluyen la conservación de la biodiversidad, el suministro de servicios ambientales y el aprovechamiento de los recursos forestales. Sus técnicas, generalmente sostenibles y poco costosas, le han valido consolidarse como una alternativa decisiva para armonizar las funciones sociales, económicas y ecológicas que idealmente cumple un bosque.

Dentro del manejo forestal comunitario se aprovechan diversas prácticas silvícolas que han probado ser particularmente efectivas en lo que a cuidado de la biodiversidad se refiere. En nuestro país se reconocen legítimamente como una vía hacia la sostenibilidad total de los bosques, y una manera de incluir a las comunidades dentro de su cuidado.

Uno de los desafíos más importantes que enfrenta la silvicultura comunitaria, es la creación de normas, acuerdos, compromisos y, en general, una gobernanza forestal que fomente la conservación de la biodiversidad, al mismo tiempo que haga valer efectivamente el conocimiento de las comunidades sobre sus bosques y su derecho a la tierra. Se trata de una intervención forestal que involucra de manera integral a las comunidades locales.

Si consideramos que el 80% de los bosques y selvas del país responden a un régimen de propiedad social (ejidos y comunidades), y que en dicho territorio se concentra una porción significativa de la biodiversidad de México, entonces la labor de conservación que los propietarios legales de dichas tierras, es decir ejidatarios y comuneros, adquiere una relevancia contundente.

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A continuación describimos brevemente tres de las técnicas silvícolas que el manejo forestal comunitario en México aprovecha, como parte de su función de salvaguardar los bosques y la biodiversidad que estos alojan. Cabe señalar que estas técnicas han sido diseñadas considerando las propiedades de las zonas y sus especies.

 

Método de Desarrollo Silvícola (MDS)

Se trata de una técnica empleada especialmente en los bosques templados. Un método en el que se organiza la “masa forestal” por zonas, para que de esta manera se proceda a la renovación de la especie elegida. Para llevar a cabo dicha renovación es necesario realizar principalmente tres procedimientos: cortas de regeneración (que ayudan al suelo a recibir suficiente sol), de liberación (que empujan a la renovación) y aclareos (que es la corta de árboles chuecos o enfermos). Las cortas también son una técnica esencial para evitar que las plagas se propaguen y destruyan otros árboles.

Método Mexicano de Ordenación de Montes (MMOM)

Es un método de ordenación por volumen, esto quiere decir que el silvicultor intentará mantener la misma cantidad de producto aprovechado al año. Comúnmente empleado en bosques templados, el MMOM consiste en la extracción de árboles maduros que ya han alcanzado un crecimiento máximo, pero la meta en cuanto a volumen, se completa con la extracción de árboles de otros tamaños mediante cortas de selección. Se ha comprobado que este método permite conservar la diversidad de especies del bosque y por su bajo impacto sobre el suelo, es adecuado para realizarse en zonas de pendientes muy altas.

Método de Selección con Diámetro Mínimo de Corta (MSDMC)

Una medida que se utiliza en bosques tropicales, debido al tamaño de los árboles. Consiste en la selección de un diámetro mínimo de corta, según la especie a tratar. Para lograr una práctica adecuada es necesario observar la respuesta del bosque para ajustar a tiempo el tipo de cortas y mantener una regeneración constante del recurso aprovechado.

Los bosques en México, y con ellos su enorme biodiversidad, enfrentan amenazas distintas, entre las que destacan el cambio de uso de suelo, que implica pérdida de áreas boscosas a favor de actividades comerciales o exclusivamente agrícolas, y la tala ilegal, entre otros factores que conllevan la deforestación. Por eso resulta urgente la necesidad de implementar modelos que garanticen la conservación de la biodiversidad.

En México la silvicultura comunitaria ha generado numerosos casos de éxito en materia de conservación de la biodiversidad durante las últimas tres décadas –sin dejar de mencionar los beneficios económicos y sociales que también ha proveído–. Por eso hoy, en el marco de la COP13 del Convenio de Diversidad Biológica, el manejo forestal comunitario debe considerarse como un agente clave de conservación con miras al cumplimiento de las 20 metas vinculantes que se han acordado.

 

*Fotografías: CIFOR

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