Manos campesinas devuelven al Cofre de Perote su bosque y fauna

Don Efraín Armas, junto con sus hijos y vecinos de la comunidad Paso Panal, en el municipio de Xico, sale a las seis de la mañana de su casa, cuando apenas empieza a clarear el cielo. Los vecinos de su comunidad y los de Tembladeras, Carabinas, Cuartelillos y Rusia, caminan cerca de dos horas para llegar a su zona de trabajo en las faldas del Cofre de Perote.

Los campesinos de estas comunidades aledañas han sido actores clave para la restauración del bosque que cubre al Cofre de Perote, volcán que se levanta por encima de los 4 mil 200 metros sobre el nivel del mar, y que alberga un bosque de alrededor de 11 mil hectáreas, de las cuales más de 3 mil fueron arrasadas por el incendio de 1998.

Esta pérdida de cobertura vegetal provocó la formación de barrancas, porque en temporada de lluvias sin el arbolado que cubría a las laderas el agua que escurría no se podía infiltrar en el suelo y arrasaba con lo que se encontraba a su paso. “Se perdió mucho suelo,” asegura Efraín.

El incendio fue provocado por personas que pretendían establecer un potrero para el pastoreo de su ganado, sin embargo, el fuego se salió de control y pudo controlarse cuatro meses después de haber iniciado; cuando ya se habían perdido todos esos árboles y cientos de ejemplares de fauna de la región, como salamandras, coyotes, zorros, linces y muchas variedades de aves.

Para contrarrestar el deterioro que sufrió el bosque; en 2010 se puso en marcha el proyecto de restauración forestal denominado “Mucho más que una reforestación,” bajo un acuerdo de colaboración entre los ejidos y el Consejo Civil Mexicano para la Silvicultura Sostenible (CCMSS), que ha permitido la realización de trabajos de restauración integral de la superficie afectada por el incendio bajo los ejes de gestión social, económico, biológico, ambiental y técnico.

Durante más de siete años, a partir del arranque del proceso de restauración del Cofre de Perote, hombres, mujeres y jóvenes de las comunidades que se ubican a las laderas de este bosque laboran en jornadas de ocho horas en tareas de recuperación del bosque consumido por el fuego.

Luego de la larga caminata en pendiente, el señor Efraín, junto con sus compañeros de cuadrilla, se toman un café y un pan. El desayuno carrereado les toma apenas unos 15 minutos, y a las 8 en punto comienzan a trabajar.

Enrique Trujillo, coordinador del proyecto de restauración del CCMSS, señala que entre las actividades de recuperación que se han logrado con este proyecto destacan la limpia de monte y acomodo de material vegetal muerto en más de 960 hectáreas, para evitar que se pierda el suelo y se favorezca la retención de humedad, la regeneración del bosque y sirvan de madrigueras para la fauna silvestre.

Añade que también se han llevado a cabo obras de captación de agua en más 530 hectáreas, que permiten la recarga de mantos acuíferos y la retención de sedimento. Además, se han construido 417 kilómetros de brechas cortafuego, lo que equivaldría a la distancia dela carretera de México – Acapulco.

El trabajo de reforestación ha sido muy intenso y se ha logrado la revegetación en más de 1,300 hectáreas, con la siembra de pinos de la variedad “pinus hartwegii,” producidas en un vivero ejidal con germoplasma local. Cabe destacar que se sembraron más de un millón de plantas, con un prendimiento del 90 por ciento de supervivencia.

Asimismo, se han construido 15 hectáreas de terrazas de formación sucesiva; 20 kilómetros de cercado de reforestación; 700 metros de presas de piedra acomodada y 85 presas de troncos de material vegetal muerto, para evitar la erosión, frenar la velocidad de escorrentía e impedir el crecimiento de cárcavas.

Fuentes sustentables de empleo

Don Efraín Armas platica que “el proyecto de restauración del monte nos ha servido mucho en la comunidad, porque estamos logrando la recuperación de bosque y la recuperación de nuestros manantiales, así tenemos agua para el ganado y la siembra.”

La regeneración del Cofre de Perote ha sido exitosa, luego de siete años de arduo trabajo comunitario, incluso la fauna se está regenerando y prueba de ello es que en las cámaras de foto trampeo colocadas en las zonas restauradas se han capturado ejemplares de linces, lobos, zorros, zorrillos, y muchas otras especies.

No obstante, para que se mantenga en buenas condiciones el bosque es necesario llevar a cabo trabajos de mantenimiento de las obras de reforestación, de las brechas cortafuego, las represas, y los trabajos de monitoreo y control de plagas.

De igual forma, los ejidos están explorado la factibilidad de desarrollar un proyecto de ecoturismo que ofrezca recorridos, avistamiento de aves y camping, que permitan generar ingresos para las comunidades y recursos para el mantenimiento al bosque.

 


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