No a la privatización de las semillas, sí a la democratización de los sistemas alimentarios

La agrobiodiversidad que alimenta al mundo es producto de miles de años de trabajo de selección y siembra de millones de campesinas y campesinos en todo el planeta. En esa agrobiodiversidad sobresalen, en particular, el maíz -nuestro regalo al mundo-, el arroz y el trigo.

Por la importancia de esa agrobiodiversidad que es patrimonio de la humanidad, organizaciones campesinas de todo el mundo condenan los sistemas de protección y patente de variedades vegetales basados en la normatividad de la Unión Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales (UPOV), que más que impulsar el desarrollo de los sistemas alimentarios, son un esquema de privatización de la biodiversidad y un obstáculo para la innovación, en especial la innovación campesina que ha creado la agrobiodiversidad.

En un pronunciamiento, organizaciones campesinas condenaron que el 26 de abril, la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) y UPOV celebraron el Día Mundial de la Propiedad Intelectual 2020 bajo el lema: innovar para un futuro verde, porque “esta visión es en extremo unilateral y sesgada y estamos sorprendidas por el desvergonzado maquillaje verde, que canta alabanzas al sistema de protección de variedades vegetales de la UPOV y las patentes como si esto impulsara un futuro verde. Es todo lo contrario.”

En el comunicado las organizaciones resaltan que “la UPOV forma parte de la arquitectura mundial de las leyes de propiedad intelectual, junto con las leyes de semillas, que apoyan y afianzan los actuales sistemas industriales de alimentación y agricultura de monocultivo. Este sistema se basa en la mercantilización de la naturaleza y los saberes, y socava gravemente los derechos de gente campesina, agricultores y agricultoras y los sistemas agrícolas campesinos, erosiona la biodiversidad y ha ocasionado una gran destrucción de los sistemas que sostienen la vida en la Tierra.”

Además, la producción agrícola industrializada y las cadenas de suministro de alimentos ponen en gran peligro el futuro del planeta y de los seres humanos, como lo estamos experimentando ahora. “Estas cadenas de suministro globalizadas son visiblemente vulnerables frente a pandemias como la del Covid-19.”

Esta emergencia sanitaria ha fomentado una crisis económica, y pone al descubierto los riesgos subyacentes, las fragilidades y las desigualdades de nuestros sistemas alimentarios, por lo que se plantea que “es esencial que recuperemos nuestra diversidad de semillas, nuestros ecosistemas biodiversos, los entornos bioculturales que sustentan sistemas alimentarios locales nutritivos y millones de medios de vida y sustento.”

De hecho, el brote de COVID-19 refleja las complejas interacciones entre la deforestación, la reducción de la diversidad biológica, la destrucción de los ecosistemas y la salud y la seguridad humanas. “Todos estos procesos destructivos en gran medida han sido impulsados por el sistema alimentario global controlado por las corporaciones agrícolas e industriales, del que la UPOV es una parte intrínseca.”

Añade el pronunciamiento que “a la luz de la pandemia, exigimos la plena protección y el cumplimiento de los derechos de campesinas y campesinos y de los pueblos originarios de todo nuestro planeta.”

“Nos oponemos a la afirmación de que los derechos de propiedad intelectual sobre las semillas equivalen a facilitar la innovación en el fitomejoramiento y “fomentar cultivos resistentes que respaldan la seguridad alimentaria mundial,” recalan las organizaciones.

También denuncian que la OMPI y la UPOV impiden, socavan, restringen y devalúan la innovación local y los sistemas de conocimientos y saberes tradicionales. Su modelo es particularmente inapropiado para el campesinado y los pueblos originarios del Sur, que dependen en gran medida de los antiguos sistemas de custodia e intercambio de semillas. De hecho, son el ingenio y las innovaciones campesinas lo que ha alimentado al mundo, produciendo cultivos resistentes y brindando alimentos sanos y nutritivos. Así lo siguen haciendo aun en tiempos de crisis.

“La agroindustria sigue engañando al público a nivel mundial, pese a que han jugado un papel en provocar las crisis climáticas y ecológicas en que nos encontramos, como lo demuestran las intensidades y frecuencias de las enfermedades infecciosas. No debemos permitir que las corporaciones se reinventen a sí mismas, presentándose como salvadoras, cuando fueron quienes provocaron el problema en primer lugar.” Tampoco deben ser recompensadas con derechos de propiedad intelectual que mercantilicen y acaparen las semillas socavando los derechos campesinos.

En todo el mundo, las comunidades pobres y marginalizadas, gravemente afectadas por las burdas desigualdades existentes, se esfuerzan por garantizar el acceso a la atención de la salud, los medicamentos y los alimentos, mientras la pandemia de Covid-19 sigue infectando y cobra cientos de miles de vidas. Al mismo tiempo, los sistemas alimentarios locales son reorganizados y reestructurados por los movimientos sociales por todo el mundo, en interés de las personas y del planeta. Estos movimientos están encontrando formas de vincular a quienes producen en pequeño, y principalmente aquellas que practican la agroecología, con las comunidades locales, y buscan el modo de seguir suministrando alimentos aun en circunstancias difíciles. Esto permite vislumbrar cómo podrían ser los nuevos y más resistentes sistemas alimentarios del futuro.

Sugieren que “esta es una oportunidad para que reinventemos nuestra relación mutua, con la Tierra y con todo lo que hace que le digamos hogar a este planeta. Si alguna vez ha habido un tiempo en que se necesitó nuestra imaginación y acción colectiva, es ahora. Si alguna vez hubo un tiempo que nos exigió construir sobre las innovaciones de los productores locales de alimentos en todo el mundo, es ahora.”

Es fundamental la necesidad inmediata de democratizar nuestros sistemas alimentarios y los sistemas campesinos de semillas que los sustentan, y que busquemos anclarlos en lo local. En este día, rendimos homenaje a quienes han mantenido e innovado la biodiversidad agrícola durante los últimos 10 mil años y siguen poniendo alimentos diversos y saludables en nuestras mesas. La biodiversidad y la diversidad cultural están intrínsecamente vinculadas y son el resultado de generaciones de coevolución.

“En este día, rendimos homenaje a los movimientos campesinos, de los pueblos originarios y en pos de la soberanía alimentaria. Nos mantenemos unidos instando a toda la gente a actuar y a apoyar una transformación radical de los sistemas alimentarios, cada vez más globalizados y privatizados buscando crear sistemas agroecológicos resistentes basados en la soberanía alimentaria y de las semillas,” resaltan.

Celebramos los saberes y las prácticas de quienes custodian las semillas: gente que produce en pequeña escala, que comercia informalmente, gente sin tierra, trabajadoras y trabajadores agrícolas, gente que maneja desperdicios, a gente que trabaja en los cuidados y aquellas personas que garantizan que todos y todas puedan alimentarse y nutrirse a sí mismas y a sus familias.

Entre las organizaciones firmantes de México están: Consejo Civil Mexicano para la Silvicultura Sostenible, Ceccam, Cenami, Colectiva K-Luumil X’ko’olelo’ob, Colectivo por la Autonomía: Saberes Locales, Colectivo Xa’aybej, Quintana Roo, Comité de Derechos Humanos Sierra Norte de Veracruz, Desmi, Espacio Estatal de Defensa del Maíz Nativo de Oaxaca, Ka Kuxtal Much Meyaj AC, Much Kanan l’inaj, Quintana Roo, Red en Defensa del Maíz, Red Mayense Guardianes y Guardianas de Semillas, Unión Popular Emiliano Zapata, Unión de Organizaciones de la Sierra Juárez de Oaxaca, Asamblea Muuch’ Xiinbal, Comunidad Indígena de San Francisco Pichátaro.

Entre las organizaciones internacionales firmantes están: Community Alliance for Global Justice, ETC Group, Global Justice Now!, GRAIN, International Tree Foundation, Third World Network, Alianza Biodiversidad, African Biodiversity Network, Alliance for Food Sovereignty in Africa, Colectivo de Semillas de América Latina y La Vía Campesina.

Consulta la declaratoria completa aquí


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