Nuevo estudio del CCMSS: Cómo la sobrerregulación opera contra el sector forestal

Portada SobrerregulacionEl Consejo Civil Mexicano para la Silvicultura Sostenible (CCMSS) publicó su nuevo reporte, Sobrerregulación forestal: un obstáculo al desarrollo sustentable de México. En ese nuevo documento, presentado en Playa del Carmen, Quintana Roo, en paralelo al Foro Económico Mundial para América Latina, los autores Noé Mendoza Fuente y Eugenio Fernández Vázquez explican cómo el exceso de trámites y la falta de capacidades en las oficinas gubernamentales para procesarlos en tiempo y forma impiden el crecimiento económico y el desarrollo de las economías campesinas. El reporte puede consultarse en este link, que incluye un kit de prensa con fotografías y otros materiales.

En él, se explica cómo la reforma agraria que ocurrió por oleadas a lo largo del siglo XX y al reconocimiento de los derechos de ejidos y comunidades agrarias a aprovechar los recursos que cubren sus tierras, pusieron a México en la vanguardia en conservación y desarrollo forestal. Esto, sin embargo, se ha venido abajo en los últimos años por el peso de la burocracia.

Uno de los obstáculos más importantes que la burocracia pone al desarrollo sustentable son los larguísimos tiempos que toma cumplir con cada trámite. “Al tiempo que toma el cumplimiento de requisitos y al trabajo de recabar los elementos complementarios que hay que presentar ante las autoridades, hay que añadir que las delegaciones de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) no cuentan con el personal para cumplir los tiempos estipulados por la normatividad, y en más ocasiones de las deseables los superan con creces,” dice el informe de CCMSS, que recoge varios hallazgos de la organización en sus investigaciones de los últimos diez años.

“Esos plazos tan largos esperando respuesta de las autoridades marcan la diferencia entre producir o no, entre generar ingresos y empleos o no,” explicó Sergio Madrid, director ejecutivo del CCMSS y uno de los editores del informe. “Esas semanas o meses que tarda en aprobarse el permiso de aprovechamiento hacen imposible la producción forestal, porque en muchas ocasiones esperándola se agotaron los días claros y llegaron las lluvias, que hacen intransitables los caminos.”

La gravedad de las cosas contrasta con el potencial de lo que se pierde, sobre todo a la vista del cambio climático que se recrudece por momentos. “El éxito de México con las comunidades forestales lo ayudó a convertirse en un líder global en la lucha contra el cambio  climático, pero  la creciente burocracia y  las políticas fiscales insensibles, ponen esto en riesgo“, explicó David Kaimowitz, Director de Desarrollo Sostenible de la Fundación Ford.”

El impacto de la sobrerregulación se hace notar también en cómo impide el crecimiento económico. “A pesar de que son los titulares legítimos de los  bosques, ejidos y comunidades enfrentan una serie de obstáculos normativos y requisitos que les impiden aprovechar los recursos forestales,” añadió Madrid. “Eso mina las economías locales, saboteando las oportunidades para la población”, agregó. En algunos casos, dijo, la situación se está tornando tan dramática que los habitantes de los ejidos  están  abandonando sus tierras, en un nuevo flujo migratorio del  campo a las ciudades, y hacia Estados Unidos y Canadá.

Este panorama ha llevado a que el sector forestal acumule varios lustros de declive. Entre 1994 y 2013, la contribución del sector forestal al producto interno bruto nacional se redujo en al menos una quinta parte, y al día de hoy aporta apenas 0.59% de la producción nacional.

La industria de la madera atraviesa una fuerte crisis, y  entre el 2000 y el 2012, la producción de este rubro se redujo en más de 30%, al pasar de nueve millones de metros cúbicos anuales de madera en rollo a menos de seis millones. De contribuir al PIB mexicano con el 0.46% en 1994, en 2013 la producción maderable aportaba apenas 0.25%.

Un ejemplo de la sobrerregulación que obstaculiza el desarrollo sustentable es el trámite necesario para obtener un permiso de aprovechamiento forestal, que puede requerir el cumplimiento de hasta medio centenar de pasos previos.

Muchos de esos pasos se repiten entre sí, pero, al ser requeridos por oficinas diferentes, o en distintos momentos, deben hacerse de nuevo. Es el caso de las manifestaciones de impacto ambiental que deben presentar los productores de maderas tropicales, que comparte muchos elementos con el programa de manejo forestal que también deben preparar y, a pesar de ello, han de presentarse y elaborarse los dos desde cero.

El ejido 20 de Noviembre, uno de los pioneros en manejo forestal comunitario en la península de Yucatán, es un ejemplo de lo que significa pasar por esta alambicada ruta. Para seguir viviendo de aprovechar y cuidar la selva, el 27 de febrero de 2014 las autoridades ejidales y el equipo técnico forestal solicitaron a la delegación estatal de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) la debida autorización para extraer madera de siete mil hectáreas de selva de su propiedad. Según la Ley General de Desarrollo Forestal Sustentable y su reglamento, la Delegación de SEMARNAT debía darles respuesta definitiva antes de transcurridos sesenta días hábiles.

Después de 49 días hábiles, el 7 de mayo de 2014 la Delegación solicitó al ejido información adicional, y ésta le fue entregada el 18 de agosto de 2014. La delegación debía aceptar o rechazar la autorización en los siguientes once días hábiles.  El trámite tomó más de ochenta días.

Este complicado panorama también tiene un fuerte impacto a nivel económico. Por ejemplo el pago de derechos de aprovechamiento de madera en la Selva Maya de Quintana Roo tiene un costo anual promedio de más de 21 dólares por metro cúbico. Esto implica que el 23% de los ingresos de las empresas forestales comunitarias de la región ser gastado en trámites y gestiones administrativas.

A ese costo hay que añadir que cada paso del trámite debe hacerse en las sedes de las autoridades competentes, con lo que los productores deben desplazarse centenares de kilómetros para realizarlos. En el caso del ejido 20 de Noviembre, sin ir más lejos, el comisariado ejidal y el técnico forestal debieron viajar 300 kilómetros para cada paso realizado.

El impacto en las economías familiares es igualmente calamitoso. De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), en 2004 en México había 98,000 personas empleadas en aprovechamientos forestales y silvicultura mientras que la industria forestal empleaba a 496,515 personas. Extrapolando estos datos, para 2009 se habían perdido más de 107 mil empleos.


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