Para proteger a la población es necesario repensar la política territorial

La coyuntura mundial en la que nos encontramos nos debe llevar al replanteamiento de la intervención gubernamental en el campo. Hasta ahora se han favorecido esquemas productivos que ponen una enorme presión destructiva sobre los territorios, sus recursos naturales y sus habitantes, y hoy es evidente que esto es perjudicial para nuestra salud y compromete la viabilidad de la vida, consideró el Consejo Civil Mexicano para la Silvicultura Sostenible.

Diversas investigaciones han encontrado vínculos entre la propagación de enfermedades infecciosas como la malaria y el dengue, entre otras, con la deforestación, es decir, la pérdida de la biodiversidad y de la cobertura forestal. Si bien estos estudios aún no consideran irrefutable este vínculo, cada vez hay más indicios de esta causalidad, lo que  obliga a plantear que es necesario fortalecer el manejo sustentable y conservación de los ecosistemas forestales.

De acuerdo con datos del Consejo Consultivo de Ciencias (CCC), órgano científico de alto nivel que asesora a la presidencia de la República, “la tala de los bosques tropicales genera las condiciones óptimas para la difusión de las plagas transmitidas por mosquitos, como la malaria y el dengue.”

“Cuando la agricultura sustituye al bosque, la regeneración de la vegetación arbustiva proporciona un entorno mucho más apropiado para los mosquitos portadores de los parásitos de la malaria y el dengue. Es decir, la desaparición de bosques conduce al riesgo de epidemias, en especial de aquellas transmitidas por determinados mosquitos”, refiere la doctora María Valdés Ramírez, del CCC.

La enorme vulnerabilidad que tenemos hacen indispensable que México deje de promover, a través de subsidios y políticas públicas, el modelo de producción de monocultivos que contribuye directamente al cambio de uso de suelo y la degradación de las tierras fértiles, que también presionan para la conversión de ecosistemas forestales a terrenos de siembra.

Los procesos de deforestación en México no han podido ser frenados y más de 190 mil hectáreas de bosques y selvas son destruidos cada año. Los principales factores de deforestación  tienen que ver con el cambio de uso de suelo para expandir la agroindustria, la ganadería, los desarrollos turísticos y el crecimiento urbano.

En el país el 60  por ciento de los bosques y selvas son propiedad de ejidos y comunidades que enfrentan serias presiones para ser despojados de sus recursos y territorios, con el fin de poner en marcha megaproyectos agropecuarios, energéticos, de infraestructura y turísticos.

Es momento de impulsar una política pública que frene el despojo y contribuya a mejorar las capacidades de manejo, aprovechamiento y conservación de los recursos naturales en manos de comunidades campesinas e indígenas. Apoyarlos es también un paso decidido en favor de la salud de la sociedad.

Estos emprendimientos productivos de manejo forestal les permiten sortear de mejor forma las presiones económicas y políticas de despojo de sus territorios.

Referencias:

Fa E. John y Nasi Robert, “Opinan los expertos. ¿Existe un vínculo entre la deforestación y los brotes de enfermedades infecciosas?”, disponible en: https://forestsnews.cifor.org/33292/existe-un-vinculo-entre-la-deforestacion-y-los-brotes-de-enfermedades-infecciosas?

Arias Federico, “El nuevo coronavirus: situación actual y prospectiva”, disponible en: http://www.ccciencias.mx/es/ciencia-y-opinion/item/699-coronavirus-actual.html.


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