Prodyser: miel y café de las familias campesinas de Chiapas a la CDMX

Prodyser agrupa a 7300 productores y productoras de café y miel del estado de Chiapas que han luchado durante décadas por hacer una producción orgánica y sustentable y por comercializarla bajo esquemas justos para las familias productoras. Sus productos se encuentran en Tienda UNAM, a través de la Iniciativa Obio.

El movimiento orgánico y de comercio justo surgió hace cuatro décadas en Oaxaca, y en Chiapas, como una estrategia para contrarrestar el uso intensivo de agroquímicos y la contaminación desmedida y, en especial, para terminar con los bajos precios que se pagaban a pequeños productores y productoras de café que se veían en la necesidad de malbaratar su producto y su trabajo por falta de opciones para la comercialización.

Como parte de ese movimiento que se fue extendiendo por todo el país, a finales del siglo pasado se creó en Chiapas la Coordinadora de Pequeños Productores de Café en Chiapas AC (Cop Café), que agrupa a alrededor de 25 cooperativas (de entre 100 y 1000 productoras/es cada una) y está hermanada con organizaciones de Oaxaca, Guerrero, Veracruz y Puebla, con la que conformaron la Coordinadora Nacional de Organizaciones Cafetaleras. Asimismo, en 1998 se crea la asociación civil Café Museo Café ubicada en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, como museo comunitario que cuenta la historia, trabajo e iniciativas de los pequeños productores y productoras del café en México.

En 2014 se conforma Café Productos y Servicios Sustentables SA de CV (Prodyser), integrada por 19 cooperativas; se trata del brazo comercial de las iniciativas que había impulsado la Cop Café y arranca con la ejecución de un proyecto financiado por el Banco Mundial y por la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), enfocado en la producción local y las prácticas amigables con la biodiversidad. Prodyser es el espacio desde el cual se comercializan los distintos tipos de café que producen las familias campesinas organizadas y desde el cual se impulsan nuevos proyectos, entre ellos, la búsqueda de la certificación de Certimex, que reconoce la sustentabilidad de sus prácticas de producción. Al menos el 90% de productores y productoras agrupados en Prodyser tienen la certificación orgánica y de comercio justo Fair Trade.

El café y la miel de las familias campesinas asociadas en Prodyser se encuentra disponible para quienes viven en la Ciudad de México en la Tienda UNAM, a través de la Iniciativa Obio: comunidades y productos sustentables, impulsada por el Consejo Civil Mexicano para la Silvicultura Sostenible y 24 cooperativas y organizaciones campesinas.

Prodyser agrupo a 7300 productores, de los cuales 1800 son mujeres. Ángel Burgos, coordinador del equipo técnico de Prodyser, comparte como esta figura ha contribuido a la innovación y a la generación de mejores condiciones para las familias campesinas.

Actualmente, Prodyser trabaja para promover el consumo del café de los productores y las productoras, ya que el 40% no cuenta con una marca propia de café, por lo que se comercializan bajo la marca de Café Prodyser. Igualmente, en Tuxtla Gutiérrez Prodyser estableció un punto de venta para fomentar el consumo del café de las comunidades”.

Prodyser también intenta sistematizar y digitalizar la información sobre las parcelas productivas de sus miembros. “Queremos ya olvidarnos de tanto papel; el reto es la brecha tecnológica ya que muchas organizaciones no cuentan con internet o con personal capacitado”, dice Ángel.

Sobre los obstáculos que enfrenta una empresa social como es PRODYSER, Ángel señala que son varios los retos que han enfrentado, tanto como empresa, como por parte de las comunidades.

“Un problema muy grave es la contaminación por agroquímicos en parcelas circundantes a los cafeticultores/as. El año pasado cuatro organizaciones tuvieron observaciones por parte de los certificadores orgánicos europeos. La Norma europea exige que los productos deben salir por debajo de 0.010 partes por millón de residuos de glifosato. Arriba de esto se considera automáticamente que el producto está contaminado y ya no compran ni el café ni la miel. Todas las organizaciones estamos expuestas a ese riesgo por las parcelas vecinas y por ejemplo no podemos controlar la ruta de las abejas. Si consideramos que el 60% de las organizaciones exporta, entonces están en serio riesgo varias familias. Tan solo un contenedor para exportación que vale alrededor de $75,000 USD puede ser rechazado en su totalidad por una pequeña muestra contaminada. Por eso desde PRODYSER trabajamos duro para capacitar y concientizar a los productores a dejar de usar agroquímicos y contamos con un laboratorio para analizar los suelos” indica Ángel.

Los retos

A lo largo de su vida, Prodyser y las comunidades se han enfrentado con diversos retos y amenazas. Uno de los más graves es el de la contaminación por agroquímicos de las parcelas circundantes a las de quienes producen café. “El año pasado cuatro organizaciones tuvieron observaciones por parte de los certificadores orgánicos europeos. La Norma europea exige que los productos deben salir por debajo de 0.010 partes por millón de residuos de glifosato. Arriba de esto se considera automáticamente que el producto está contaminado y ya no compran ni el café ni la miel. Todas las organizaciones estamos expuestas a ese riesgo por las parcelas vecinas. No podemos controlar la ruta de las abejas. Si consideramos que el 60% de las organizaciones exporta, entonces están en serio riesgo muchas de las familias que conforman esta empresa social. Un contenedor para exportación que vale alrededor de 75 mil dólares puede ser rechazado en su totalidad por una pequeña muestra contaminada. Por eso, desde Prodyser trabajamos duro para capacitar y concientizar a los productores para dejar de usar agroquímicos, además de que ahora contamos con un laboratorio para analizar los suelos”, indica Ángel.

 Agrega que “también realizamos trabajo con las secretarías de Medio Ambiente y de Bienestar, con Certimex y con la Coordinadora Mexicana de Comercio Justo para incidir en la política pública y lograr la prohibición del glifosato”.

Otro obstáculo importante fue el problema de la plaga de roya; dedicaron años a la renovación de cafetales, “ahora los socios y socias tienen cafetales tolerantes a la plaga”.

Aparte de los problemas con agroquímicos, los productores y productoras se enfrentan a las consecuencias del otorgamiento de concesiones mineras en sus territorios. Para el 2018, el Servicio Geológico Mexicano registró un total de 111 concesiones mineras en Chiapas, que representaban el 15.9% de la superficie total estatal. Las minas que ya operan afectan algunos de los territorios de los productores socios de Prodyser, pues destruyen sus fuentes de agua y afectan la biodiversidad.

Otra amenaza que enfrentan es el cambio climático; hace un par de años, especialistas de la Universidad de Chapingo y de ECOSUR realizaron un estudio de proyección sobre las zonas con mayor vulnerabilidad a este fenómeno, y la Reserva ecológica de El Triunfo, así como las zonas propias del café serán de las más impactadas y tendrán mayor presión por el incremento de la temperatura.

“A pesar de estas dificultades, afortunadamente nuestras cuatro organizaciones ya se diversificaron productivamente con café, milpa y apicultura; esto significa que más productos son cultivados de forma orgánica por lo que se reducen los riesgos. Una de las comunidades lleva más de 20 años comercializando miel”, indica Ángel.

Sobre la emergencia sanitaria, Ángel menciona que “justo nos agarró en la restauración del edificio que tenemos para el Museo Café; como es un edificio histórico estábamos trabajando en su renovación cuando se decretó la cuarentena. La pandemia ha golpeado muy fuerte las operaciones, de Prodyser y del Café Museo Café, que tuvieron que cerrar operaciones durante varios meses. En Tuxtla abrimos la barra recientemente y apenas comienzan a reactivarse las ventas.”

Ángel agrega que “la emergencia sanitaria fue escalonada y nos afectó en diferentes momentos, primero se sintió en Ciudad de México y luego llegó a Chiapas; estábamos muy contentos con la apertura de la Iniciativa Obio en Tienda UNAM con la participación de nuestros productos cuando se vino el cierre de todo. Afortunadamente a principios de julio, empezó la reactivación comercial en Chiapas por lo que pudimos empezar con las ventas y promoción nuevamente.”

Muchos proyectos nuevos para impulsar el consumo de un café campesino y de gran calidad

“El café certificado de los pequeños productores y productoras tiene la calidad para competir contra cualquier café que importado o comercializado por las grandes marcas globales. De hecho, algunos estudios realizados a muestras de marcas conocidas han arrojado que sus productos vienen mezclados con complementos o con sustitutos de granos de café, como maíz, cacahuate y garbanzo, aun cuando en las etiquetas dicen 100% puro café”, explica Ángel.

Para impulsar que se conozca y consuma ese café, Prodyser impulsa la creación de una tienda en línea en la que se comercializarían café, miel y textiles.

Otro proyecto involucra a los jóvenes de las comunidades socias: “desde Prodyser hemos lanzado talleres para catadores y catadoras de café y organizar el primer concurso de Taza Dorada, que incluía la selección de los mejores cafés de comercio justo a nivel regional para concursar en Honduras un mes después; sin embargo, por la pandemia se canceló el evento internacional, aunque en Chiapas sí se hizo la selección de la Taza Dorada a nivel de pequeños productores y productoras. Cuatro de las 20 muestras seleccionadas fueron de Chiapas. Hemos ido formando catadores locales para que apoyen a las organizaciones sobre los procesos de calidad y en general sobre el mundo de café. Este 2021 tenemos planeado el reto de intercambiar catadores y catadoras con los de otras regiones del país para que conozcan y comparen los distintos tipos de café”.

“Trabajar con organizaciones de base es todo un reto, ya que cada una tiene diferentes necesidades y Prodyser no tiene los recursos para atender todo, sin embargo, estar desde el lado de las y los campesinos y trabajando hacia lo orgánico y hacia el comercio justo, nos hace pensar que estamos en el camino correcto” concluye Ángel.


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