Rechazan colectivos indígenas y populares, comunidades de base, organizaciones civiles, académicos y personas de a pie la imposición del Tren Maya

A propósito de la visita del presidente Andrés Manuel López Obrador a la Península de Yucatán, cientos de colectivos indígenas y populares, comunidades de base, organizaciones civiles, académicos, académicas y personas de a pie rechazaron la forma en que se ha impuesto el Tren Maya, violando derechos humanos, infringiendo la ley y poniendo en riesgo no solo a los pueblos mayas y sus territorios, sino también a la frágil riqueza biológica de la región.

A pesar de la forma en la que se ha avanzado en el diseño y ejecución de este proyecto, las organizaciones consideraron que el Gobierno Federal aún tiene la oportunidad histórica de cumplir las promesas de cambio con las que llegó al poder, de generar un proceso en el que las demandas, puntos de vista y exigencias de las comunidades indígenas y otros actores que han expresado su oposición al tren, puedan ser escuchados, “de tal manera que se genere un proceso realmente democrático en la definición de la política de desarrollo de las comunidades y pueblos”.

En el comunicado, las organizaciones enumeran los diversos problemas que tiene el megaproyecto llamado Tren Maya, entre las que destacan:

– Lo inoportuno y riesgoso de la visita del presidente, en medio del momento más crítico para México por la pandemia por el COVID-19. En ese mismo tenor, mencionan que debido a la pandemia se han obstaculizado los recursos legales interpuestos por diversos sectores y han sido canceladas las reuniones informativas y mesas de discusión, y se ha limitado el flujo de información cabal, suficiente y oportuna para la ciudadanía. Sin embargo, el proyecto ha continuado avanzando.

– Aunque el megaproyecto afecta de manera directa a comunidades indígenas de al menos 4 de las 5 entidades federativas se ha ido erigiendo sin la participación de los pueblos originarios y de otros sectores de la sociedad en el diseño y planeación de un proyecto de desarrollo.Los procesos de consulta (y de pagos simbólicos por derechos de vía) a ejidos y comunidades indígenas han continuado durante la emergencia sanitaria en contra de las recomendaciones de organismos internacionales y sin otorgar información suficiente con respecto a las afectaciones.

– Fonatur difunde información parcial pregonando los multiples beneficios mientras que mantiene el hermetismo y  en la información acerca de los componentes del proyecto, particularmente lo referido a los impactos negativos que necesariamente acompaña cualquier megaobra de infraestructura. También prevalece el hermetismo sobre a la ubicación y el número de los llamados polos de desarrollo y el funcionamiento de las FIBRAS (Fideicomisos de Infraestructura y Bienes Raíces), que son acciones para “bursatilizar la tierra” y contra los cuales se han pronunciado comunidades, académicos e incluso  el mismo Procurador Agrario. Se pretende decidir el futuro de las comunidades y pueblos indígenas unilateralmente, afirmando que serán los principales beneficiados de un proyecto que desconocen y en el cual su papel principal será el de mano de obra barata, significa reproducir la discriminación sistémica que ha impulsado por años el Estado mexicano.

– Existen cuestionamientos en torno a la viabilidad ambiental del proyecto denominado Tren Maya, señalados por académicos, académicas, comunidades y por instancias del propio gobierno federal. Entre otros, está el estudio realizado por 30 científicos convocados por el Conacyt, que concluye que existen riesgos ambientales, pues propiciará la degradación, deforestación y fragmentación de veintitrés Áreas Naturales Protegidas, siete Regiones Terrestres Prioritarias, y once Regiones Hidrológicas Prioritarias, a tal grado que podría convertirlas en áreas biológicamente inhóspitas.

– No existe una evaluación de impacto ambiental del proyecto en su totalidad, ni de ninguno de los centros urbanos que propone, tampoco hay estudios ni información sobre cuál sería el impacto acumulativo del Tren Maya. Esta falta de evaluaciones violenta el marco jurídico nacional e internacional que establece la obligación de llevar a cabo estudios de impacto ambiental para este tipo de proyectos. FONATUR se escuda en que por el momento no se construirán nuevas vías, sin embargo esto es parcialmente cierto puesto que las vías serán ampliadas.

– El proyecto genera graves riesgos al patrimonio histórico y cultural, todos bienes nacionales, particularmente de la península. En los alrededores del trazo del Tren Maya el INAH tiene registro de siete mil 274 sitios arqueológicos. De éstos, mil 288 se encuentran a distancias no mayores a 10 kilómetros de la vía férrea, de manera que tendrían una afectación directa, según el citado estudio encargado por el CONACYT.

– Desde un inicio este proyecto ha sido opaco, lo único que sí está claro es que beneficiará a grandes consorcios empresariales.

El documento completo puede consultarse aquí.

También dicen “no” al transístmico

En el mismo sentido, pueblos y comunidades de los estados de Oaxaca y Veracruz, así como organizaciones civiles y diversas personalidades expresaron su rechazo a la gira del presidente Andrés Manuel López Obrador para dar el «banderazo» al Corredor Transístmico, programada del 5 al 7 de junio.

“Consideramos que este proyecto del corredor interoceánico con sus parques industriales será la destrucción de la gran diversidad de las culturas originarias y afro descendientes que conviven en la región del Istmo y que representan un verdadero tesoro para los pueblos y para toda la humanidad”, refieren en el comunicado, en el que también denuncian las irregularidades de la consulta realizada el pasado mes de marzo y los impactos ambientales y sociales de la obra.


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