Sierra Norte de Puebla: las comunidades tenemos que avanzar en la autosuficiencia alimentaria; hoy quien produce alimentos está un paso adelante

Emergencia sanitaria y territorios

En las comunidades de la Sierra Norte de Puebla con un alto porcentaje de población indígena la información preventiva sobre el coronavirus COVID-19 no llega. En la cabecera municipal de Cuetzalan hay mensajes en español y náhuatl, pero en la región hay cuatro grupos etnolingüísticos: tepehuano, náhuatl, totonaco y otomí, y es necesario que cuenten con información y medidas de protección suficientes en este periodo de emergencia sanitaria.

Miguel Sánchez Olvera, integrante del Consejo Regional Totonaco, indica que en muchas comunidades indígenas del municipio de Olintla “hay muchos jóvenes que no creen en la enfermedad del COVID-19, actúan como si no existiera, lo mismo hacen muchas personas mayores que tampoco creen, y eso los pone en mayor riesgo. Considero que entre un 80 y 90 por ciento de la gente de la comunidad no cree en el coronavirus.”

Refiere que “ahora prácticamente todo el mundo tiene acceso a información a través de sus celulares, hay quienes sí están haciendo conciencia de este tema y muchos otros que lo ignoran.”

Hoy en día, “la vida en el campo sigue igual, la gente sigue trabajando sus parcelas y nos saludamos con normalidad, además varias de las medidas de higiene como desinfectar pisos con cloro no se pueden hacer porque mucha gente tiene sus pisos de tierra,” resalta Miguel Sánchez, habitante de la comunidad de Bibiano Hernández del municipio de Olintla.

Comunidad Bibiano Hernández, Olintla, Puebla.

Detalla que en una reunión a nivel regional celebrada con representantes de los pueblos totonacos en la Sierra Norte las principales preocupaciones de la gente en esta contingencia tienen que ver con el incremento del precio y la disponibilidad de los alimentos como el maíz, el frijol y el huevo; que empezaron a subir de precio hace unas semanas, pero debido a las amenazas de la misma gente de denunciar a esos establecimientos ante la Profeco volvieron a bajar los costos de los alimentos.

La abogada Diana Pérez, integrante del Consejo Tiyat Tlali de la Sierra Norte de Puebla –red de hombres y mujeres, indígenas totonacas y náhuatl, no indígenas, comunidades campesinas, rurales y urbanas, organizaciones sociales, pastoral social y  cooperativas- señala que “la gente está preocupada por el abasto de alimentos y por las restricciones para el comercio en los tianguis y mercados de la región, porque muchos productores sacan sus cosechas, tanto entre semana como los fines de semana, y esto les permite obtener ingresos a los que venden y genera disponibilidad de alimentos para los consumidores.”

A pesar de las recomendaciones de la Secretaría de Salud y las autoridades estatales, mucha gente sigue trabajando, no puede dejar de trabajar porque vive al día. “Incluso negocios de actividad turística en la ciudad de Cuetzalan siguen operando (principios del mes de abril), ya que ha llegado turismo porque han estado dejando pasar a gente de la Ciudad de México y de la ciudad de Puebla, creo que debería ser más restrictivo el acceso”.

Añade que “aunque hay un retén en la carretera de entrada a la cabecera municipal, en el que se toma la temperatura y se hacen test del estado de salud a los automovilistas, dejan pasar a mucha gente y solo se instala el retén en horario laboral, así que por las tardes y noches no hay ningún filtro que regule el tránsito de personas y esto puede ser grave por los contagios que se pueden dar.”

Hasta la segunda semana de abril el turismo sigue llegando a Cuetzalan, y la gente debe seguir trabajando porque no tiene ingresos suficientes para pasar una cuarentena en casa.

Diana Pérez subraya que los servicios de salud son bastante deficientes tanto en la zona de Cuetzalan como en todo el estado, al grado de que “muchos hospitales y clínicas decidieron cerrar porque no cuentan con los insumos básicos para operar y menos en una situación de contingencia sanitaria como la que vivimos. El hospital de Cuetzalan, por ejemplo, está cerrado, solo tiene disponible el área de emergencias.”

Miguel Sánchez refiere que, a principios de abril, “cuando se llevó a cabo el reparto del pago anticipado del Programa de Apoyo a los adultos mayores de la Secretaría del Bienestar, solo se le dijo a la gente que tuvieran cuidado con el virus, pero no les dieron más información precisa. Es necesario que se explique de mejor forma a la gente, porque si una persona en el pueblo se contagia, caemos todos como moscas, porque estamos apartados y sin clínicas ni doctores, eso sería muy riesgoso y lamentable.”

Detalla que “si bien hay mensajes sobre las precauciones frente al coronavirus, la información es escrita, y se necesita reforzar esos los mensajes de forma hablada, porque los totonacos no tenemos escritura, es una lengua oral y las personas mayores necesitan que se les comunique de esa manera, reforzar esos mensajes en las radios comunitarias puede ser una buena opción.”

Plantea que es necesario buscar medios para hacer llegar información a las comunidades, “que haya representantes comunitarios que lleven la información o las radios comunitarias. Las comunidades alejadas somos muy vulnerables porque no hay servicios médicos en las localidades ni recursos para llevar a las personas a que reciban atención médica.”

Hacer más llevadero el aislamiento

Trapíche para procesar caña de azúcar, Olintla/Forografía de la Coperacha.

Para hacer más llevadera, en términos económicos y de salud, esta contingencia sanitaria en las comunidades rurales “las personas que siembran, que producen sus alimentos y que cuentan con disponibilidad de alimentos tendrán un periodo de contingencia más llevadero, en comparación con aquellos que no tienen garantizada su alimentación. Así que la gente que tiene su maíz y siembras en crecimiento están un paso adelante,” apunta Diana Pérez.

Resalta que es indispensable contar con una organización comunitaria para pasar estos tiempos difíciles, en algunas comunidades se han organizado para traer maíz para evitar la escalada de precios y defender el poder adquisitivo de la gente. Es indispensable la organización.

Algo rescatable de esta situación de contingencia, comenta Miguel Sánchez, “es que muchos compañeros de la comunidad se están preparando para la siembra de frijol, incluso varios que no habían sembrado en ciclos previos lo van a hacer, porque se ve que hay oportunidad de lograr un buen precio por la cosecha y que la gente está valorando otra vez el comer sano y tener sus propios alimentos.”

Agrega que “es necesario que el campo siga generando alimentos. Nosotros en las comunidades tenemos que avanzar en la autosuficiencia de nuestra alimentación para no depender de los de arriba, de las grandes empresas, ni de sus productos dañinos. Los mayores y los jóvenes están comenzando a consumir mas hierbas y verduras que nosotros mismos sembramos en nuestra tierra.”

Fotografías tomadas de La Coperacha


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