Tosepan: organizarse para la vida buena

Un caso emblemático de organización comunitaria para la producción sustentable y la defensa del territorio en México es la Unión de Cooperativas Tosepan Titataniske. La Tosepan, como se le conoce, cuenta con más de 40 mil socios de 32 comunidades nahuas y tutunakus de la Sierra Norte de Puebla, estructuradas en 9 cooperativas encaminadas en lograr la “vida buena” de los socios y sus familias.

La realización de asambleas, la organización y la rendición de cuentas han sido los pilares para llegar hasta donde se encuentra hoy día la Tosepan. No ha sido sencillo el trabajo para consolidar este modelo de emprendimiento comunitario que inició a mediados de la década de los 70, cuando los habitantes de Cuetzalan comenzaron a organizarse para luchar contra el elevado precio que tenían que pagar por el azúcar y contra los coyotes y acaparadores que se quedaban con sus cosechas pagando precios irrisorios. Hoy la Tosepan y las cooperativas que la integran están en otro lado.

A partir de la producción, acopio, procesamiento y comercialización del café, que es un producto de alta calidad en esa región, se han generado las condiciones necesarias para diversificar las áreas de trabajo de la Tosepan Titataniske, cuyo significado en es español es “Unidos venceremos”.

El café de la Tosepan se comercializa en mercados internacionales de alta exigencia como el alemán y el japonés. Gracias a un intenso trabajo de capacitación y desarrollo de capacidades productivas orgánicas de sus socios, lograron alcanzar altos niveles de calidad en sus productos que ahora son referencia internacional.

Además de la comercialización de café, la Tosepan cuenta con una cooperativa de servicios ecoturísticos que administran su hotel, hostal y restaurante; otra cooperativa se encarga de la producción, tratamiento y comercialización de bambú; cuentan con una cooperativa de producción y procesamiento de miel orgánica tanto convencional como de abeja melipona; tienen una cooperativa de desarrollo de proyectos productivos comunitarios; también cuentan con una cooperativa dedicada al rescate de las plantas medicinales y la salud; otra para la comercialización y distribución de materiales para la construcción; así como su cooperativa de servicios financieros.

Por si esto fuera poco, la Unión de cooperativas también la integran tres asociaciones civiles que fortalecen el trabajo de las cooperativas: su radio comunitaria, el servicio de extensionismo y acompañamiento para la producción agrícola y otra encargada de atender temas de defensa de los territorios.

Amenazas al bienestar comunitario

A lo largo de estos más de 40 años de trabajo, los integrantes de la Tosepan han enfrentado amenazas que han puesto en predicamento la continuidad de sus cooperativas. “Las concesiones de una buena parte del territorio en la región de la Sierra Norte de Puebla y para la minería a cielo abierto, así como la instauración de megaproyectos de infraestructura y energéticos como las plantas hidroeléctricas, la práctica del fraking y otros proyectos de hidrocarburos representan severas amenazas para los socios de la Tosepan, ya que estos proyectos representan los intereses de solo unos cuantos inversionistas que a costa de lograr una gran utilidad vulneran los derechos y territorios de las personas”, resalta Paulina Garrido Bonilla, presidenta del Consejo de Administración de la Unión de cooperativas Tosepan.

Ella es la primera mujer en presidir a la organización y plantea que con estas amenazas es complicado cumplir el objetivo de la cooperativa de lograr el bienestar de los socios y sus familias, porque estos megaproyectos dividen a la gente, violan sus derechos y generan severas afectaciones al ambiente, fuente primordial para el desarrollo de los emprendimientos productivos sostenibles de los que se compone la Tosepan.

“La organización ha nombrado proyectos de muerte a todos aquellos proyectos extractivos como la minería a cielo abierto, las plantas hidroeléctricas. Nosotros trabajamos para crear un proyecto de vida buena, a través de todas nuestras cooperativas y estos megaproyectos extractivos representan un riesgo para la continuidad de los medios de vida de nuestros socios”, detalla.

Paulina Garido, presidenta de la Unión de Cooperativas Tosepan.

Para impedir que estos proyectos despojen a la gente de sus territorios, la Tosepan, junto con otros movimientos comunitarios de la región organizan asambleas multitudinarias para informar a la gente sobre estos megaproyectos.

“Es un gran reto para nuestra organización poder informar y organizar a las personas en torno a estos proyectos extractivos, porque no es sencillo que la gente encuentre datos e información confiable sobre estos proyectos en cualquier medio de comunicación, por eso organizamos asambleas informativas; ya llevamos 23 asambleas informativas multitudinarias, en las que participan entre 3 y 5 mil personas de distintas comunidades indígenas y mestizas, además de muchos movimientos sociales de todo el país”, explica Paulina Garrido.

Como resultado de estos procesos informativos y de organización, es decir de las asambleas multitudinarias, “hemos podido lograr la declaratoria de 10 municipios de la Sierra Norte de Puebla libres de minería, fracking y otros proyectos extractivos. Estas asambleas suplen la falta de información, porque al ser proyectos que representan los intereses de solo unos cuantos, no se difunde mucha información sobre ellos ni de las afectaciones que causarán”.

Hacia adelante

Productor de canela socio de la Tosepan.

La presidenta de la Tosepan, Paulina Garrido, plantea que, en vez de fomentar el desarrollo de estos proyectos de muerte en los territorios indígenas y campesinos, es necesario diseñar y ejecutar políticas públicas que fortalezcan las iniciativas productivas de las comunidades rurales.

Detalla que “lo ideal sería que en México ocurriera lo que pasa en otros países como Ecuador, en donde hay una mayor alineación de políticas públicas para el desarrollo de pequeñas organizaciones comunitarias, cooperativas rurales, de productores organizados”.

Uno de los enfoques que deben tener estas políticas, indica, “es que se debe dar un trato diferenciado a los emprendimientos sociales y comunitarios, y no tratarnos como empresas privadas, porque persiguen fines distintos y tienen enfoques productivos diferentes.”

Apunta que el estímulo a la conformación de este tipo de proyectos debería consolidarse en las políticas públicas para el fortalecimiento de la economía social y solidaria.

“México por sus características poblacionales y territoriales tiene la posibilidad de replicar el modelo de Tosepan en otras regiones, lo que permitiría que más comunidades se organicen en emprendimientos productivos sostenibles que preserven la cultura, los recursos naturales y generen mayor bienestar para la población, pero es necesario buscar esos estímulos y diferenciación para fortalecer estas iniciativas”, concluye Garrido Bonilla.

Pimienta orgánica producida por socios de la Tosepan.


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